
Entrevista a Ernesto Camilo Vega
Hacer arte es un estado de ánimo
Por: Beatriz Rosales Vicente y Rubén Ricardo Infante
Con los agradables y dinámicos aires de su clarinete, Ernesto Vega regresa a su ciudad de los parques para participar en el Holjazz, evento organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS). No es necesario que lo avalen premios Cubadisco (aunque los tiene), porque basta escuchar las melodías tenaces de su instrumento para comprender que se está ante un artista virtuoso y uno de los jóvenes más destacados en estos momentos del jazz cubano. Mucho podría decir Ernesto Vega sobre la magia de la creación y por supuesto, del jazz.
¿Qué te parece el Holjazz en Holguín?
Me parece maravillosa la idea, y la generosidad de toda la gente de aquí de la AHS. Realmente estoy muy agradecido por haber tenido el privilegio de traer gente de La Habana a tocar acá, porque eso siempre es complicado. En años anteriores yo he tocado en este evento, pero nunca con mis músicos, ni con lo que estoy haciendo. Ha sido muy bonito haber compartido con todos los participantes. Realmente es un buen lugar, un buen momento para aglutinar un poco de la juventud de Holguín y de otros lugares que puedan confrontar este tipo de música e intercambiar.
Creo que el Holjazz forma parte del desarrollo de la vida artística de Cuba que todos necesitamos. Los jóvenes a veces necesitan escuchar otro tipo de música, que no sea lo que siempre se pone en la televisión, y de alguna manera el Holjazz es algo alternativo. Ojalá se mantenga y siga creciendo.
¿Arraigo jazzista en Holguín?
Indiscutiblemente mis primeros pasos fueron en Holguín. Aquí estudié el nivel elemental y me formé como artista. El arraigo que tengo es muy fuerte, y cada vez que vengo, no solo a eventos, siento que extraño a Holguín. Estoy muy contento porque repetimos el concierto en la Casa Ibero, una segunda oportunidad para ese intercambio que decía. Además aquí están mis padres y todas las vivencias que siguen en mí de la etapa de la niñez.
En tu formación como artista, cuáles han sido tus influencias más significativas.
A mi padre le gustaba mucho el jazz de los años 40’ y 50’. Artie Shaw y Benny Goodman era de los clarinetistas más importantes del mundo en esa época y se puede decir que tomé parte de eso cuando era niño. Ahora te puedo decir que no se puede mirar al futuro si no miras al pasado. Cada vez que pasa un tiempo tienes que mirar hacia tu pasado, a esa gente que fueron grandes y que tanto influyeron, para saber qué es lo que tú vas a hacer en el futuro, para no perder el camino.
¿Cuán importante es para ti la docencia?
Al graduarme, impartí cursos de docencia en el Instituto Superior de Arte para músicos extranjeros estudiando en Cuba, y a músicos cubanos también. He tenido alumnos de todas las edades, algunos mucho mayores que yo, y es muy interesante porque uno puede mejorar o erradicar ciertas lagunas que lleva consigo.
Nadie es perfecto, y la enseñanza te va nutriendo mucho. Cada vez que indagas sobre algo, lo vas puliendo, perfeccionado. Enseñar la música, el jazz, es muy importante; quizás con el tiempo se convierta en una manera tan determinante como dar un concierto, porque ciertamente es importante transmitir conocimientos o aprender de otras personas en el intercambio. Ha sido una experiencia muy importante para mí y ojalá pueda en el futuro seguir experimentándola.
Durante tu carrera has colaborado con grandes músicos, ¿Qué te aporta eso como artista y como docente?
Cuba es un país de maestros. Aquí hay artistas con muchas ideas y con muchas ganas de hacer cosas. El caso de Chucho, por ejemplo, que tiene un legado increíble y tiene ya varios Granmys. Ha sido una gran experiencia poder compartir con él, porque te va sumando cosas que no tenías, o que se van despertando, porque no sabías que estaban ahí. Te puedo mencionar otros, como Bobby Carcasés, que tengo con él una relación muy estrecha. Le gusta mucho difundir la música de los jóvenes, y es quizás una de las personas que más ha ayudado a los jóvenes en este país. También está el caso de Harold López-Nussa, que es mi amigo y he trabajado en sus proyectos, a quien le debo mucho. O el de la señora Miriam Ramos, con la que comparto un proyecto sobre la música de Lecuona.
¿Qué me dirías de la joven creación jazzística en Cuba?
En Cuba siempre se va a hacer buena música, el problema radica en cómo se hace; pues no se puede hacer arte para demostrar que eres bueno, sino para transmitir algo que quieres decir. Hacer arte es un estado de ánimo, una manera de expresarse, no un deporte. Este es uno de los problemas a los que nos enfrentamos a veces, pues mucha gente va por el arte de manera demostrativa, solo exhibiendo las habilidades que se pueden lograr con el tiempo.
En Cuba hay músicos virtuosos con buena técnica y mucha escuela, pero es importante ver la espiritualidad del artista, ir al corazón, al cimiento, a lo que se quiere decir. Yo creo que es ahí donde está la magia de la concepción. Y también sucede en el mundo, no solamente en Cuba, tanta mercancía, competencia, intereses, etc., hace quela gente vaya tratando de obtener algo a cambio de lo que hace en el menor tiempo posible. Mucha gente se ve obligada a desviar su arte y lo que está haciendo por el mercado. Por eso debo mencionar el caso de Colibrí, una disquera del Instituto Cubano de la Música que ha sabido rescatar a los jóvenes y a esas maneras de pensar distintas. De su producción salió la importante colección The Jazz Young Spirit.
Venir al mundo fue tu primer trabajo como solista. ¿Por qué la variedad estilística?
Era una etapa de esas en que estás en muchas cosas y quieres plasmar de todo un poco en un disco. También quería que el disco le gustara a todo el mundo, sin distinción de edades, ni procedencias. Es un disco que va por un concepto universal de la música, lo que partiendo indiscutiblemente de las sonoridades personales, de mi tierra. Tuve la suerte de colaborar con muchos amigos y el disco quedó muy lindo, por eso estoy muy contento con él.
Planes inmediatos
Estoy preparando un segundo disco con Bis Music, y espero que salga a mediados del año que viene. En parte es música de la que toqué aquí en Holjazz, aunque va a tener otras cosas también. El disco tendrá más músicos interactuando, pienso en temas que reúnan incluso a más de diez personas. Al contrario del primer disco, hay menos temas pero la música va a ser más larga. Quiero que este soporte exprese otro estado de ánimo, otra inquietud.
Voy a contar con invitados magníficos, Ramsés Rodríguez en la batería, Gastón Joya en el bajo, Rolando Luna y Alberto Díaz en el piano, Harold López-Nussa y su hermano. |