
Guitarra, trovadores: acción
Por: Claudio Pelaez Sordo
Por estos días La Pérgola tiene la voz de acción para acompañar a la XXXIII edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en el Pabellón Cuba. El anfitrión del espacio como el año pasado ha sido Silvio Alejandro, quien ha traído más de tres tazas para con su guitarra y amigos darle trova al celuloide.
Este lunes el invitado fue Fidelito Díaz Castro. Conocido por muchos, pero quizás insospechado para casi todos, este juglar caimanero es graduado de Dirección de radio y televisión de la Facultad Medios Audiovisuales del ISA. Antes de que empezara su descarga nuestro sitio dialogó con él y nos enteramos qué pensaba del evento cinematográfico que recién comenzaba…
El cine me ha aportado mucho; empezando por el cine de Carlos Gardel, el cual hay que aprender a valorar también. Cuando yo era pequeño se ponían mucho las películas argentinas y mexicanas de los años treinta hasta los cincuenta y en ese cine uno veía la imagen de uno de los grandes cantores: Carlos Gardel. Mucha gente escuchó a Gardel, quien era como el símbolo cantor de la primera generación, después surgió un camino con Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa. Gardel interpretó muchos temas que hablaban sobre la realidad latinoamericana, los hispanos en París, sin embargo sus canciones más difundidas fueron las de temas amorosos, relacionadas con los filmes.
No solo en la música, a través de los medios globales, lo comercial satura los espacios, sino que también sucede con el cine ¿puede haber una alternativa que le haga frente a este problema?
Hay un cine muy de pensamiento, muy de poesía, que marca a los creadores y casi todos los trovadores cubanos han estado vinculados al cine. Piénsese en Alfredo Guevara y Haydée, quienes crearon el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, que se convirtió en una escuela para la trova en un contexto en el que se estaba gestando el concepto de la canción. Todo esto estaba influenciado por el cine.
La trova y el cine están estrechamente vinculados. Carlos Varela tiene canciones a Titón, le hace también un homenaje a Memorias del subdesarrollo. Si hay algo que define a la cancionística cubana es que está vinculada a las demás artes y con la vanguardia cinematográfica, es por ello que cuando se miran los textos hay una especie de complicidad con otras manifestaciones.
Aunque en la actualidad no se vislumbra un grupo como aquel de Experimentación Sonora, el cine nuestro no ha carecido de posibilidades para una sonoridad auténtica ¿Crees del todo verídica esta afirmación?
Lo del Grupo de Experimentación fue una necesidad en aquel momento, ahora el arte está mucho más fragmentado que entonces. Los trovadores eran muy empíricos, ahora lo son menos pues tienen muchas maneras de informarse, de acceder a Internet y descargar folletos por los cuales aprender. El Grupo de Experimentación fue un refugio para aquellos que eran incluso mal mirados por muchas personas de las instituciones, era un apoyo para el cine porque de pronto tenían a los músicos que podían hacerle las bandas sonoras. Fue una escuela donde los grandes músicos y teóricos formaron a ese grupo de jóvenes trovadores.
Lo que hizo el Grupo de Experimentación lo hace la AHS de cierta manera, lo hace el mismo ambiente. Ahora los músicos se graban discos por su cuenta, ya no es necesario ir al ICAIC para que esto suceda. Hay una cantidad de trovadores considerable, y no solo porque coinciden varias generaciones de músicos junto a los nuevos que vienen, quienes tienen un gran sentido musical, con más formación.
Interactivo, por ejemplo, creo que es una de esas maneras de relacionarse con trovadores; y así hay muchos proyectos que viene produciendo una música variada, sabrosa. Hay una gran cantidad de trovadores con estilos diversos, desde el más intimista, el más poético hasta el que confluye con el Jazz o el que coincide más con el pop. Las cosas surgen cuando hay un líder que tiene visión como sucedió con Alfredo Guevara, el Grupo y la necesidad. Las condiciones de aquel tiempo lo exigían, hoy los mismos cineastas consiguen los trovadores.
Aun cuando el movimiento de trovadores es tan extenso, actualmente nos debatimos sobre el tipo de música que se promueve en los medios de comunicación masiva y su recepción por el público.
La radio y la televisión, a diferencia del cine, no han tenido alternativa. El cine desde que comenzó tuvo su arte e inmediatamente cuando se dieron cuenta del poder que tenía, empezaron a manipularlo las grandes cadenas. Se creó entonces una dicotomía entre el arte y la industria, que acude a los resortes primarios del ser humano, basados en la fórmula de crear hábitos en el espectador.
La televisión de arte es muy poco común, cada vez es más bodrio, más reality show, es más denigrante y más inmovilizadora desde el pensamiento, salvo excepciones. Sin embargo en la nuestra se pueden encontrar elementos de esa creatividad por la misma influencia del cine, aunque le falta mucho.
Está comprobado que al pueblo cubano siempre le han gustado los buenos productos artísticos. Es un mito eso de que hay que darle a la gente lo más comercial para que lo disfruten. El arte es comercial en el sentido de que es comunicación auténtica y no se puede dejar engañar por las trampas impuestas en el mercado a nivel mundial como ley. Al punto de que la buena música ha pasado a ser alternativa. Si la música auténtica es alternativa cuando debería ser la ley, no es porque existan pocos creadores, sino que los medios no la multiplican como deberían hacerlo.
Con Cuba pasa igual, hay trovadores que deberían ser los más populares del país y no lo son. Cuando miras la popularidad con lo que más se radia y se pone en la televisión no siempre coincide con lo mejor. Por otra parte hay seres maravillosos que son prácticamente desconocidos. No es que no existan programas, sino que los conceptos no han ayudado a que tengan la mayor prioridad. Muchas personas trabajan en los medios sin un concepto artístico.
Es muy difícil encontrar a un cineasta que piense más en el comercio que en el arte que está creando, en mostrar sus ideas. Los hay, pero el sentido con el que se ha ido realizando el cine cubano es el de crear, el de decir cosas lo más hermosamente posible, en decir lo que piensa y no lo que convienen para un determinado público o lo que supuestamente pueda engancharlo para tener más ganancia.
¿Y que opinión te merece esta edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en el cual estás participando de alguna forma?
El festival de cine en general es generador de un movimiento muy grande. Y el cubano tiene un amplio sentido cinematográfico, lo cual es un arma contra el cine más comercial. Resultado innegable de todo el trabajo que ha hecho el ICAIC, primera institución que se fundó cuando triunfó la Revolución. Increíblemente la gente maneja términos incluso que a veces son hasta de especialistas.
Ya casi al final de la entrevista una pregunta en tono de broma ¿Cuándo sale tu Ópera prima?
Ya estoy metido en el cine, como trovador claro. Jorge Luis Sánchez está haciendo una película llamada Irremediablemente juntos, donde varios trovadores aportamos la música. Es una especie de drama musical con canciones mías, de Fernando Béquer, Tony Ávila, Silvio Alejandro, Nelsito Valdés y Pedro Beritán. No la he visto, pero es una experiencia maravillosa pues es la primera vez que colaboro con el cine directamente.
Y para darle un final feliz a esta entrevista, Fidelito se sometió a nuestro cuestionario de 16 milímetros sobre lo que más gusta del cine:
Película cubana: Memorias del subdesarrollo
Director cubano: Fernando Pérez
Actriz cubana: Isabel Santos (lo conmueve la escena final de Clandestinos)
Actor cubano: Sergio Corrieri
Película extranjera: Ciudadano Kane
Director extranjero: Charles Chaplin
Actriz extranjera: (por mucho que lo pensó no la encontró)
Actor extranjero: Dustin Hoffman |