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El tres se puso corbata
RESEÑA

Por: Helen Hernández Hormilla

Asistir a un concierto donde el protagonismo se lo gane el tres no es algo usual en nuestros escenarios, tal vez porque este ha sido un instrumento más empleado como acompañante de propuestas sonoras apegadas al género popular. El primer recital en solitario del tresero René Avich Wanton (Renesito), celebrado en la noche del sábado 10 de julio en la Casa del Alba, en el Vedado habanero, logró romper estos convencionalismos que a larga encasillan la creación. Temas de su autoría y versiones de clásicos del pentagrama nacional fueron interpretados por el joven instrumentista y compositor, junto a talentosos músicos invitados.

Este santiaguero de 20 años estudia en la cátedra de tres del Instituto Superior de Arte y es graduado de nivel medio de guitarra en el Conservatorio Estaban Salas en el año 2007, y de nivel elemental del mismo instrumento en la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia, en 2004. Ha recibido varios reconocimientos en certámenes nacionales, como el Primer Premio del Encuentro de Treseros del Festival de Septetos Ignacio Piñeiro 2008, otorgado por los maestros Cotó y Papi Oviedo y la mención destacada por la calidad demostrada entre los treseros profesionales que competían en el Festival Matamoros Son de 2006. Engrosan su aval el haber compartido espacios con figuras como Pancho Amat, con quien protagonizó un mano a mano durante el Festival Internacional de la Trova Pepe Sánchez, en su provincia natal; la familia Valera Miranda; José Aquiles Virelles; Beatriz Márquez; Cesar López; Orlando Valle (Maraca); José Miguel Grego (El Greco); Jorge Reyes; Pancho Terry; Tata Güines; Cotó; Papi Oviedo; Rolando  Luna; entre otros.

Renesito combina de manera orgánica distintos componentes de la tradición musical cubana con los recursos expresivos de la música occidental, de modo que consigue ampliar el diapasón sonoro de su instrumento y demostrar que también el género popular puede ganar el espíritu de escenarios antes solo concebidos para las melodías ‘cultas’. Se trata, como diría el creador, de llevar a su máxima expresión las posibilidades fisionómicas y técnicas del instrumento de las tres cuerdas, de ponerle la corbata.

Dichas características definieron el recital, disfrutable no solo por el virtuosismo de los artistas, sino por la inteligente concepción del programa, muy bien balanceado en sus momentos de intensidad, de modo que logró mantener el interés creciente de los escuchas.

La función echó a andar con Cerquitica de La Mujer de Antonio, una obra que desata las imaginativas cuerdas de Renesito a partir del clásico tema sonero. Junto al guitarrista Javier Castellanos, con quien Avich integra el proyecto Cuerdas al aire, entregó una hermosa versión de La tarde, de Sindo Garay, seguida por De Santiago a La Habana, pieza con cierto carácter narrativo, pues transmite la expectación, la euforia, el descubrimiento y la nostalgia que debió experimentar el autor en su tránsito del Oriente a la capital.

Entre los principales proyectos del artista se encuentra su trabajo desde hace unos meses con el grupo acompañante del trovador Eduardo Sosa, en el cual se encarga de la dirección musical, y comparte escena con el percusionista David Hernández, el trompetista Abel Virelles y el bajista Sarvelio Barroso. La tropa en pleno tocó el Son de Contramaestre, un buen ejemplo para medir el carácter de la nueva propuesta del cantautor. Luego Sosa dio vida a uno de los más hermosos sucesos de la presentación, cuando desplegó sus tremendas cualidades interpretativas en un arreglo para tres y voz de ese clásico de la trova cubana que es Longina, de Manuel Corona.

La versión para tres y cajón flamenco de El Guararey de Pastora y el guaguancó Conflictos, junto a Barroso y Hernández, probaron nuevamente el talento del anfitrión y su particular asimilación de los géneros tradicionales de la música cubana. La melodía Con mis amigos retornó al escenario a todos los instrumentistas invitados y presentó al trombonista Roilán Vargas, para cerrar a ritmo de son y despliegue de improvisaciones los casi noventa minutos durante los que, pese a encontrarnos en el centro de una de las principales arterias capitalinas, la calle Línea, los allí reunidos nos fuimos cargados de la energía sonora de la tierra caliente.

Conviene seguir de cerca la evolución profesional de Renesito y ojalá no se le demore la posibilidad de llevar su trabajo al fonograma. Sin temor a juicios apresurados, mucho habrá que esperar de este novel músico cubano, en el cual se reúnen la aptitud y la voluntad de encontrar en el tres esas zonas ignotas de la creación.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.