 El mejor escenario para un Brutal Fest
Por: Héctor Darío Reyes
Santa Clara es un templo del rock, cada vez más metalero.
«Desde el inicio, el festival Ciudad Metal fue concebido como un evento de roqueros y para roqueros que aglutinaba a un público eminentemente ‘metálico’ sin tener en cuenta la gama de colores en la paleta del género».
Esto lo comenté anteriormente en un artículo dedicado al festival más respetado y seguido del movimiento rockero nacional. Notaba entonces que catalogar al evento como Ciudad Metal, lo convierte no en un festival de rock, sino de metal, que no es lo mismo, ya que el término asume corrientes específicas dentro del género e invalida las restantes.
Las contraculturas aparejadas al rock tienen específicas modas. Formas de reconocimiento y gustos musicales diferentes. Así, un punketa se diferencia de un blackmetalero y este de un trasher o un hippie. Esto no debe verse como norma, aunque sí está vigentes en individualidades y gustos.
Eso no se inventó en Santa Clara, ni en Cuba; es parte de la historia rockera mundial. Cuando nos remitimos a esa historia del metal, en Cuba se da un caso interesante. Y es que en el mundo rockero extrafronteras, los distintos públicos manifiestan violentas tendencias a dividirse según sus géneros musicales. Trashers con trashers. Heavys con heavys. Punkis con punkis y emos con emos. Todos contra todos defendiendo cada cual su tribu urbana.
Quizás el silencio padecido por el género en la postrimería de los ‘70 y hasta los ‘90 hicieron que los frikis cubanos tuvieran un oído más versátil en cuanto a gustos; más tolerante a la variedad de género. En un concierto tocaban todas las bandas que podían y atraían a sus disímiles públicos porque ese podía ser el único en el año.
Santa Clara tiene su Ciudad Metal, el cual agrupó a frikis de todo tipo, siempre en la mejor armonía. Pero también es destacable marcar que el nacimiento de este evento fue en plena moda trashmetalera, con bandas como: Metallica, Megadeth y Sepultura que colmaron el mercado y llevaron al subgénero a marca mundial. Pasa que todos nacemos, crecemos, evolucionamos y cambiamos trillos por veredas, aunque estas sean a tiempo de rock.
Sin embargo, Santa Clara puede acoger un festival de puro metal y mantener agradecidos a los seguidores de lo más extremo sin perder ni su nombre, ni su tradición rockera. Sin tener que traer a su escenario nada de alternativo, punk o latin rock. Un espacio que legitime el «metal» desde su propia acción.
Un ejemplo de esto se vio el miércoles en la Plaza Sandino cuando se presentó en la ciudad la tercera edición del Brutal Fest, un festival metalero organizado en Cuba por el sello Brutal Beatdown Records con la colaboración de la Agencia Cubana de Rock.
Este concierto que a esta ciudad del metal llegó en una noche bastante cargada de lluvia, presentó bandas como Mumakil, Daïgoro, Kess’Khtak, Mistery Cold y Promete, de Suiza. También The Prophecy, de Inglaterra, y las francesas Deadly Sin Orgy, y Hypno5e; mientras que por el patio la elegida fue Blinder.
La buena idea de David Chapet, fundador del sello Brutal Beatdown Records y Yuris Ávila, directora de la Agencia Cubana de Rock, de armar este Brutal Fest que satisface varias carencias que los rockeros santaclareños y del centro han aclamado por años. Mayor presencia de bandas foráneas y más conciertos «metaleros».
Brutal Fest llega como un todo incluido. Con bandas europeas que mostraron el quehacer musical y rockero de esa parte del mundo. Mumakil, una banda cuyos integrantes comenzaron jugando y que en su primer concierto fueron un hit parade dentro del mundo rockero del país de los lagos.
Daïgor, brutal hardcore grind hecho en Suiza. Con poder y melodía que evoluciona lleno de las influencias y antecedentes pero que realmente no gustó mucho por acá. Y The Prophecy, primera banda de rock que, proveniente del Reino Unido, dejó un gusto por sus ritmo, el cual colinda con el llamado drum metal.
Mumakil, Daïgor, The Prophecy y las demás, llegaron a esta tercera edición del festival de metal Brutal Fest que desde el 18 de agosto y por 10 días se han presentado en escenarios de todo el país.
La primera edición de este evento tuvo lugar en mayo del 2008 en el Salón Rosado de La Tropical, con el lanzamiento del compilatorio Not salsa, just brutal music. Ese día, nueve bandas cubanas de metal y 6 000 aficionados llenaron el espacio considerado como la meca de la salsa en Cuba, para asistir al Brutal Fest 2008. En su segunda edición, en el 2010 participaron seis bandas extranjeras, primera vez en la historia del rock-metal en Cuba, dándole otro nivel y una mayor visibilidad.
Este verano regresó con nuevos bríos y acordes. Nuevas formas y estilos que sumaron a la vida contracultural santaclareña algunos estereotipos y modas necesarios para individualizar la adolescencia. También trajeron nuevos ritmos, más brutales que influenciarán a las bandas del patio y apoyarán o bajarán su calidad artístico musical en dependencia del talento y las necesidades creativas de sus miembros.
Eso sí, el Brutal Fest demostró que Santa Clara es un templo del rock que cada día se siente más metalero. Ya vendrán otros festivales, otros conciertos. Otros estilos y tendencias propias que promoverán una ciudad más contracultural, tolerante, diversa y metalera. |