Excelencias de una herencia musical
Setenta minutos de excelencia musical
El embrujo de la buena trova
Paz, amor y música
Brutal Fest 2010: La gran fiesta del metal en Cuba
Los sueños que canta Zambá
Trova con arte
A debate raperos en “Simposio de Hip Hop Cubano 2010”
Polito Ibáñez: un alma inquieta que se confiesa
Con el puño  del  metal
Guantánamo despide su Jornada de la Canción Política
Qva Libre no rompe sus sueños
Otra puerta para la cultura
Encuentro con Sara González… a pesar de su timidez
Tanmy, cubana de pura cepa
Aguacero flamenco
Reinier Aldana en verdadero complot con su música
La trova hoy… desde voces femeninas
Desde la Aldea hasta Serbia
El tres se puso corbata
Un encuentro con Leonardo García
Hacia la raíz de las tres cuerdas
La esencia de hip hop está hoy fuera de los EE.UU
Un piten musical de  tres pa´ tres
Razones pa’ andar cantando, razones...
Alito Abad en concierto
Metal mexicano en Cuba
La Atenas cubana celebra a Woodstock 69
Sonidos de combate en el rock cubano
Resistencia electroacústica
Enfusión: una sonoridad peculiar
Cuerdas que suenan cubano
La paciencia de Ray Fernández
Beca de Creación Musical
Adrián Berazaín Azcuy
Rubén Lester González Valdés
Yolo Bonilla
Verdadero Complot
La trovuntivitis
Cubadisco
Revista Clave Cubana
Grupo de Rock Tendencia
El embrujo de la buena trova
RESEÑA

Por: Lázaro J. González González

Cuando la música surge del alma no hace falta estudiarla para sugestionar a los que la escuchan. Así demostraron quienes coreaban con júbilo al trovador matancero Tony Ávila, durante las casi dos horas que duró el concierto que ofreciera en el Pabellón Cuba el martes 17 de agosto.

Temas como Las nubes, La choza de Chacho y Chicha, La casa y El mundo de los más, matizaron la tarde, involucrando incluso a aquellos que desconocían su obra y pasaban por la Feria Arte en La Rampa.

Gran parte de sus canciones se derivan de situaciones cotidianas, que salpica con ironía, buen sentido del humor e incluso, con juegos de palabras que transitan por tres caminos fundamentales: la canción de amor, la canción social y la sátira.

La trova cautivó siempre a Tony Ávila, desde clásicos como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, hasta cultores más cercanos en tiempo y estilo como Frank Delgado y Gerardo Alfonso. Sin embargo el canto de Tony tiene un sello particular. Las composiciones del rapsoda matancero, quien afirma además ser un heredero de trovadores como Pepe Sánchez y Sindo Garay,  iniciadores del género, saben ganar adeptos y emocionar en cada presentación.

Ávila llegó a la música de modo autodidacta, luego de estudiar Historia y Marxismo en el pedagógico de Matanzas, conocimientos que, dice, le sirven para escribir las letras de sus canciones.

Comenzó a trabajar en 1998 en un hotel de Varadero, cantando temas clásicos del repertorio cubano como La guantamera y el Chan Chan, y ya ha llegado  promover sus propias creaciones en múltiples espacios, entre ellos el propio Pabellón Cuba donde ha ofrecido otros conciertos.

Ha realizado, además, actuaciones en Inglaterra, Venezuela y en diversos  escenarios de la Isla. Es conocido por su presencia habitual en la peña cardenense  Suerte de los cangrejos, con sede en el Museo de la Batalla de Ideas.

Tiene en su haber un disco A primera vista, grabado en el 2004 con su quinteto Con clave, y aparece en la antología Desde el umbral del año 2003. Ahora se encuentra fundamentalmente trabajando en otro fonograma, con 15 temas, entre los que se mezcla la guaracha y el son, con la disquera Bis Music y se presenta en el habanazo Centro Cultural El Sauce, los jueves alternos.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.