Damaris Figueroa y Yaíma Orozco: Belleza en arreglos de canción
Todo comenzó en La Habana
El órgano: cambio de acordes
Concluyó en Las Tunas: Entre música
Rember Duharte: “La música va evolucionando”
“Estoy abierto a aprender”
Presentan el disco Una canción para Miguel en Holguín
Abrazando a la canción
“El baile en Cuba es una necesidad”
La Camerata Romeu junto a Egberto Gismonti
Nubes de Bayamo
“Todo artista es en sí mismo un educador”
Nuevo disco de Anima Mundi
¿Música electrónica vs. música popular?
Cerró Metal HG
“Es urgente el rescate de nuestros géneros tradicionales”
El hip hop tiene sabor En mi barrio
Entre Green Day y David Blanco
Hacia otra isla sonora
Festival de hip hop en Pinar del Río
A ritmo de saxofón
Excelencias de una herencia musical
Setenta minutos de excelencia musical
Los sueños que canta Zambá
Polito Ibáñez: un alma inquieta que se confiesa
Con el puño  del  metal
Qva Libre no rompe sus sueños
Tanmy, cubana de pura cepa
Aguacero flamenco
Reinier Aldana en verdadero complot con su música
La trova hoy… desde voces femeninas
El tres se puso corbata
Hacia la raíz de las tres cuerdas
Enfusión: una sonoridad peculiar
Cuerdas que suenan cubano
Beca de Creación Musical
Adrián Berazaín Azcuy
Rubén Lester González Valdés
Yolo Bonilla
Verdadero Complot
La trovuntivitis
Cubadisco
Revista Clave Cubana
Grupo de Rock Tendencia
Damaris Figueroa y Yaíma Orozco: Belleza en arreglos de canción

Por: Héctor Darío Reyes

Perla Marina, 20 años, Juramento, Longina y Ojos Malignos fueron temas de la mejor tradición trovera cantados por Damaris Figueroa para unirse a la ya sentada voz y ejecución de Yaima Orozco con sus Nueva Melodía, Pidiendo vida, Déjame Ser y Necesito en el concierto realizado Museo de Artes Decorativas de Santa Clara.

Ellas lograron empastar no solo temas tradicionales con la más reciente creación trovadoresca. También imprime encanto al espectáculo el clasicismo vocal y estético de Damaris con esa sensualidad casi irreverente de Yaima. Pasión y talento brotaban de sus voces, de sus rostros, de sus cuerpos, de sus “ser”.

Yaíma Orozco ha madurado en proyección e interpretación. Interesantes sus paseos por acompañamientos entre la tradición y lo contemporáneo; para luego aterrizar en ejecuciones tanto propias, como de Santa Clara, ciudad que la admira cada jueves en la Trovuntivitis y alguna que otra madrugada sabatina en las peñas de la UNEAC que ya van a cumplir un año.

Su quehacer no se queda solo en canciones ni en arpegios. Tampoco en esos temas que deslizan entre poemas, trova y acordes del pop. Su entonación ingenua y voz de amplio registro, técnica y color está escalando en proyecciones de espiritualidad que bien conjugan con audacias del rock, y el influjo que denota su más rítmico placer corporal.

De Damaris Figueroa no hay nada cerrado por decreto. La bella filóloga de profesión, que unió voces con trovadores de la vieja escuela como el Trío Enserie, o Leonardo García no ha parado su instrumento para seguir entonando y asombrando. Aún en las calles santaclareñas entonan susurrante un “estoy tocado por tu olor…para reverdecer” tema que tan magistralmente cantara a dúo con el trovador Rolando Berrío.

Para concluir el concierto cantaron la musicalización de Pablo Milanés del poema De qué callada manera, pero con arreglos de estas dos trovadoras le dieron un sonido particular, lo que muestra la calidad de la trova femenina contemporánea.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.