Nelson Valdés
Contra viento y marea: el trovador
ENTREVISTA
Por: Dayarys García Chirino
Aunque la música le corre por las venas desde pequeño, Nelson Valdés agradece el golpe de buena suerte que lo llevará este año a grabar su primer disco con la compañía Bis Music. En el lugar donde encontró un espacio y lo hizo suyo, la Casa del Joven Creador de Cienfuegos, conversamos sobre ese anhelo personal, entre otras aristas de la canción trovadoresca que se ha propuesto defender contra viento y marea en pleno siglo XXI.
Constancia y no pocos desvelos definen la carrera artística del novel cantautor, a quien le sobran motivos de inspiración y deseos de poetizar sobre todo cuanto le rodea, siempre desde su perspectiva de joven, de cienfueguero, de cubano más bien guajiro.
“Me crié en Cumanayagua, municipio de Cienfuegos, donde siempre estuve rodeado de muchísima gente que hacía música empírica, por mero placer y esto fue llevando a mí el deseo de cantar. En la escuela también cantaba muchísimo, estuve en la Casa de Cultura de mi pueblo, participé en los festivales Cantándole al Sol. Cuando terminé la secundaria, comenzó el proyecto de las Escuelas de Instructores de Arte y de repente no tenía otra opción para estudiar algo que en realidad me interesara porque por algunas circunstancias nunca había llegado a la Escuela de Arte. Estoy estudiando ya y pasa por la escuela la Gira La Estrella de Cuba con Kelvis Ochoa, Yunior Navarrete, Ariel Barreiro, Diego Gutiérrez, Pavel Poveda. Por ahí empezó la necesidad de hacer canciones, porque me había gustado mucho lo que decía esa generación de jóvenes trovadores.
“Finalmente me decidí y escribí los primeros temas. Con la ayuda de Ariel Barreiro y Yunior Navarrete vine por primera vez aquí a la Casa del Joven Creador, donde se hacían las peñas y participé en el primer Festival de Trova Al sur de mi mochila, una importante y enriquecedora experiencia para mí”.
Cuando decidiste verter todos esos sentimientos en el pentagrama, ¿por qué preferiste la trova y no otro género musical?
“Realmente yo comencé escuchando lo que está de moda, como se dice, porque además no tenía esa inclinación musical ni tampoco alguien que me dijera porque camino andar en lo correcto y cuando llegó la trova a mí… ¡Imagínate! Me fascinó la manera de decir de los trovadores.
“Pienso que la trova ha sido un movimiento que a pesar de permanecer un tiempo en el olvido y después de no gozar de la suficiente ayuda de los medios de promoción y difusión se ha mantenido viva. Sigue siendo una canción necesaria en estos tiempos como lo fue en otros también. Por tanto debe ser una preocupación de los nuevos cantautores decir de una manera diferente y defender lo que nos rodea como seres humanos, como sociedad. Hace poco estaba leyendo una entrevista en la que Silvio Rodríguez dejaba claro que los jóvenes eran el futuro de la canción cubana y que no importaba si la trova se hacía desde una guitarra o una tumbadora, sino cómo nosotros íbamos a explicar nuestra realidad”.
Nelson pertenece a esa cosecha de cantautores que con el ánimo de perpetuar el género encuentra público fiel en el Festival Nacional Longina, de Santa Clara, en el Encuentro Trovándote, de Ciego de Ávila y otros escenarios de la capital del país. Casi por instinto, desliza sus dedos sobre las cuerdas de la guitarra; así germina un inexplicable sentimiento que como río le corre dentro, para hacer suyo, con peculiar frescura, ese lenguaje universal.
“Fue importante para mí conocer la guitarra como instrumento aunque también compongo a partir del piano. Tuve profesores en la escuela que me enseñaron muchísimo; además, en determinado momento mis padres me pagaron clases particulares para ayudarme con los instrumentos. Hace unos días ofrecí un concierto en el Teatro Tomás Terry. Fue a guitarra y piano como cantautor en solitario, más intimista; pero también está el trabajo con mi grupo, imprescindible para mi desarrollo”.
Siempre existe cierta hermandad entre la poesía y la canción trovadoresca. ¿Crees en la lírica de tus composiciones?
“Eso es algo que no me atrevería a asegurar. Simplemente trato de decir lo que siento… Quizás, puede que exista cierta conexión entre mi trabajo y la poesía. ¿Por qué no? La vida es poesía, las cosas que nos pasan cotidianamente son poesía. Sólo espero que de alguna manera queden las canciones, aunque no puedo asegurar si las más poéticas o no.
“Ahora, con la literatura sí me han sucedido dos cosas. Primero con la poesía en el concurso que auspició el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en el centenario del Miguel Hernández. Tuve la oportunidad de musicalizar Rosario Dinamitera de su libro Viento del pueblo, con el cual obtuvimos el segundo lugar, Ariel Barreiros, trovador de Aguada de Pasajeros, y yo. Esa fue mi primera incursión, ya fue presentado el disco en homenaje al poeta español durante la Feria del Libro en La Habana.
“Y después con El tirano de Siracusa, del periodista Antonio Enrique González, también presidente de la AHS en Cienfuegos, pues convenimos hacer una canción que sirviera para la presentación de su libro y salió también. Por tanto he comprobado que la poesía y la literatura en general es válida, sobre todo para no repetirse demasiado”.
Además de la poesía, la literatura, ¿qué otros motivos te pueden inspirar una canción?
“Canto a lo que me pasa cotidianamente, a las cosas que me rodean, más bien sociales, críticas sociales, como ese tema que hice para el libro de Antonio Enrique. Uno no debe ponerse fronteras y prefiero buscar variantes a la hora de componer. En ese sentido puedo decir que he bebido de muchísimas fuentes.
“También me inspira la obra de algunos representantes de la vieja trova como ‘Luna Cienfueguera’ de José Ramón Muñiz; ‘Y tú qué has hecho’, también de otro autor cienfueguero Eusebio Delfín. ‘Ojos malignos’, ‘Aurora’, ‘Convergencia’, canciones que amo y me parecen inigualables, escritas hace muchísimos años y sin embargo perduran todavía en la memoria de la gente. Creo que esas son las verdaderas canciones, las que se quedan para siempre.
Me sucede igual con Noel Nicola, yo diría que uno de los grandes cantautores cubanos y a quien desafortunadamente no se le recuerda lo necesario. Por eso versionamos el tema de las aventuras ‘Los Papaloteros’, primero por la banda sonora genial y después por hacerle un homenaje a Noel, alguien que merece mucho más. Por lo menos aportamos algo para que sea reconocida su obra”.
¿Cuán provechoso ha sido ese conocimiento musical en la búsqueda de un estilo propio como trovador?
“Yo diría que tener un estilo propio es muy difícil porque se han hecho demasiadas cosas. Original creo que no queda nada, uno lo que tiene que tratar es de ser auténtico. Siempre busco mantener las tradiciones de la música cubana y las vanguardias artísticas de la canción no sólo trovadoresca.
“Me preocupo muchísimo porque haya una variedad de eso en mis canciones. Desde la perspectiva de la trova trato que esté presente el son, la guaracha, la vieja trova, el guaguancó, el reggae, la canción en sí misma. Con el grupo he podido desarrollar todo esto mucho mejor.
“Estamos en el siglo XXI y no pretendo ni quiero hacer lo mismo que se hacía en la centuria anterior. Al contrario, me siento muy complacido con lo que hemos logrado; pero sí creo que en algo nos diferenciamos, aunque tenemos influencias de los más viejos hasta los más jóvenes trovadores cubanos. Con el paso del tiempo, poco a poco, iremos consolidando un estilo.
“Porque el mérito no sólo consiste en llegar; sino en mantenerse dentro del panorama musical actual, muy competitivo y oscilante, el bardo cienfueguero toma en cuenta los riesgos de su profesión sin menguar en el empeño de defender el arte hasta el final”.
A propósito, ¿cuán difícil resulta para el trovador tener un espacio para desarrollar su carrera?
“La trova está en desventaja. Hay un sector de la sociedad cubana sobre todo los jóvenes, los estudiantes universitarios, los intelectuales que consumen mucho la trova y siguen a muchísimos trovadores que llenan teatros. Te hablo de Raúl Torres, Kelvis Ochoa, David Torrens, William Vivanco; pero sí estamos en una verdadera desventaja. Creo que una de las cosas más bien pensadas que se hacen dentro de la música cubana contemporánea ahora mismo la hacen los trovadores. Se impone el facilismo, por eso también es muy difícil para los trovadores lograr un espacio, consolidarlo, porque la gente que administra estos lugares prefiere otros géneros más vendibles, consumidos por un sector de la población más amplio.
“No obstante, sí creo que la trova ha ganado un espacio sobre todo de respeto por los demás músicos hacia la gente que hacen este tipo de canción porque saben que trae implícito un valor musical y estético muy alto y eso siempre se tiene en cuenta. En mi modesta opinión, pienso que la trova, o la canción cubana contemporánea, como le llama Joaquín Borges Triana, va a seguir. No puedo asegurarle un boom ni mucho menos, pero sí creo que se están logrando cosas no sólo en la capital, sino en las provincias; por lo menos nos estamos manteniendo”.
En lo personal, ¿qué ha representado para ti mantener el grupo, tener un espacio fijo para presentarse?
“Mira, en el mi caso y de mi grupo no somos profesionales. Ahora mismo estamos haciendo esos trámites con el Instituto de la Música, pero cuando vamos a hacer un concierto, tanto yo como mis músicos, nos mantenemos con un salario medio de unos 300 tantos pesos, como cualquier trabajador cubano promedio. Simplemente nos salvamos de alguna manera por la ayuda que siempre nos ha dado la Asociación Hermanos Saíz, cuando tenemos que movernos fuera de provincia, cuando necesitamos algún tipo de promoción, de ayuda económica y creo que en eso la AHS ha jugado un papel muy importante, sobre todo con los jóvenes trovadores que no somos profesionales, aunque desarrollemos un papel importante dentro del panorama cultural de la provincia o del país. Sí se pasa muchísimo trabajo, pero la constancia es importante y en esto uno no se debe rendir, hay que seguir cantando en los lugares que se pueda, sacrificándote para poder comprar, por ejemplo un juego de cuerdas, para poder viajar, pero al final siempre vienen los resultados”.
Igualmente has tenido la oportunidad de intercambiar con jóvenes trovadores del resto del país en diversos encuentros. ¿Cuáles son las mayores preocupaciones de ustedes, sobre todo de los que están empezando?
“Los trovadores yo diría que no son demasiado preocupados; pero cada cantautor se desenvuelve en una ciudad diferente, en diferentes estatus económicos, sociales y eso influye muchísimo y determina las preocupaciones que podamos tener.
“Desde el punto de vista profesional a lo mejor un cantautor que ya tiene discos grabados con una disquera nacional, su mayor preocupación es poder promocionar su música en otro lugar y a lo mejor otro trovador todavía no ha podido grabar su primer disco. También sucede que en algunas provincias no se apoya lo suficiente a los trovadores, eso puede variar según el fatalismo geográfico.
“En realidad, en Cuba se le está cantando al cambio social de los últimos tiempos, a las cosas que les preocupan a los jóvenes desde el punto de vista de su desarrollo humano y como siempre desde la trova se le sigue cantando a las mujeres bonitas, al amor, a las cosas importantes de verdad de la vida”.
Próximamente, el grupo graba el primer disco con Bis Music, así que otras serán las preocupaciones ¿no? ¿Cómo fue posible ese sueño?
“Digamos que me agarró la suerte como dicen los músicos. Dio la casualidad que estaba tocando aquí en el Eusebio Delfín Pancho Amat con su grupo y estaba la peña Los Chicuelos en el patio de la UNEAC y tuvimos que tocar. Dayron Ortega, el guitarrista de Pancho Amat, estaba por el parque y oyó el trabajo del grupo, se acercó, conversamos y nos pidió lo que estábamos haciendo en grabaciones porque le había interesado. Dayron lo lleva a La Habana y se lo enseña a Pachy Naranjo Jr., pianista de la Orquesta Revé, a él le gustó muchísimo el trabajo nuestro, lo presentó a la disquera como una propuesta de disco y ellos como productores. Así el 1ro de junio vamos a grabar en los estudios SonoCaribe, de La Habana. En los arreglos va a estar Antón Núñez, tresero del grupo y director musical. El productor ejecutivo del disco será José Manuel García”.
¿Qué temas no van a faltar en este primer disco?
“Vamos a grabar las canciones más viejas, las que ya la gente conoce y de alguna manera nos llevaron al lugar que estamos ahora y otras menos conocidas: A la mitad del mundo, Labios en cruz, Besitos de escalera, De los años 80, Canción pequeña, Aires de milagros, Mi ciudad, voy hacer un popurrí de la trova tradicional y hasta ahora parece que vamos a contar con la presencia en el disco del trovador Eduardo Sosa, ojalá pueda ser así. Va ser un disco importante para mí porque es la primera vez que voy a enfrentarme a un estudio de grabaciones y tengo muchísima fe. Ante de tantas cosas buenas uno se siente muy contento, pero también un poco estresado. Simplemente vamos a tratar que sea un buen producto. Ojalá que a partir del disco podamos hacer un video clip o alguna gira nacional para promocionarlo. Tenemos muchísimo trabajo hecho, para ahora mismo sin pasar muchas penas, tres discos más; pero esta es la primera propuesta con Bis Music, primero vamos a grabar a ver qué pasa”.
Por lo pronto, Nelson Valdés y su agrupación retocan los números que grabarán a mitad de año con la disquera cubana. Si todo sale a pedir de boca, el joven trovador no lo pensará dos veces para estrenar su primer fonograma en Cienfuegos, la ciudad que le abrió los horizontes como cantautor.
También aguarda la oportunidad de participar en mayo en la Feria de Sevilla, España, junto a su coterráneo Ariel Barreiros gracias al Centro Pablo de la Torriente Brau
Guitarra a cuestas, se le ve desandando las calles cienfuegueras, descubriendo nuevas motivaciones hasta en los hechos más insólitos, como el que le inspiró el tema “Aires de milagros”, dedicado a Ciego de Ávila, donde perdió la cartera con una buena suma de dinero. ¡Nada! ¡Cosas de trovador! |