Pedro Beritán en Verdadero Complot Con planes para el 33 COMENTARIO
Por: Antonio López Sánchez
Como parte de ese importante proyecto de conciertos que es el Verdadero Complot, la mitad de mayo tuvo música en la voz, los versos y las cuerdas de Pedrito Beritán. Trovador que cala y profundiza desde sus creaciones, hecho para pensar y seguir sintiendo después de oírle, este concierto fue tranquilo, muy disfrutable y además sólidamente armado desde todo punto de vista. No sólo con una buena asistencia sino además superando para bien los ya casi inderrotables demonios del sonido y otras penas, el Complot de Pedrito fue una sabrosa reunión de canciones, un buen plato para los trovadictos de ley.
En general, a criterio de este cronista, me parece que lo más destacable está en la actitud del trovador. En el modo en que se ha planteado Pedro Beritán sus creaciones y en qué, cómo y hasta dónde desea decir lo suyo, de seguro a tiempo y sonriente.
Más allá de estilos personales, Pedrito asume la canción hacia lo hondo, busca y ofrece signos y huye de que sus obras se queden rozando la mera superficie del divertimento. Ojo a los exégetas: Para nada se pretende convertir un concierto en una enrevesada clase de filosofía o cada canción en una oscuridad que lejos de sugerir culturas y búsquedas, por lo general esconde las ignorancias del supuesto creador, creyéndose, o haciéndose pasar por, genio a partir de una reunión de palabras y frases inteligibles.
Resulta grato el hallazgo, en su cuerda, con su sello, de que uno de los jóvenes cantores de la movida trovera, no repita en su presentación el ahora mismo establecido canon de perenne jolgorio en cada tema. Últimamente, desde algunos creadores, y en un período que empieza ya a hacerse largo, un cierto peñerismo de parranda al que me he referido en otras ocasiones se filtra inmisericorde con el infeliz público y lo “salva” a pura fiesta y pachanga durante cada canción. En detrimento de los que desean además escuchar y mantener activo el músculo del razonamiento y hasta de muchas obras de otro carácter, igual o más de válidas, hechas por esos mismos creadores.
Por fortuna, no se movió en esos registros Beritán. Una propuesta variada, articulada en diversas intenciones y claves; mezclando temas de ya alguna data con otros que no le habíamos escuchado; moviendo y aquietando cuando resultaba oportuno, así se armó el Complot. Por supuesto, y como debe ser, tampoco huye del divertimento cuando se torna preciso, pero siempre lleva consigo la certeza del creador del ley.
Un tema como Planes para el 33, repleto de sabrosura, pura fiesta y malicia criolla y sin duda dentro de lo mejor que le hemos escuchado a este cantor, es un exacto ejemplo del sabor hondo y bien pensado que pueden tener los jolgorios. No sólo alegra y divierte, también funciona, también pone intranquilas las neuronas.
De lo escuchado, destacar el regreso por temas siempre gratos como Mi trova; el cierto aire tradicional que se filtra desde Será luz o la cuerda de bolerón en De bancos y parques y la siempre agradecida Instantáneas, una de las cartas de presentación del trovador, esta vez de lujo con un Eduardo Sosa poniendo su voz y su siempre grande talento en función de Beritán.
Vale subrayar en esta cuerda que Pedrito se movió con soltura por varios registros sonoros en este concierto. Desde la típica canción amorosa trovera, no exenta de algún saborcito sonero, como en Juro que no fue casual, hasta el estribillo que gana fuerza sonora desde la reiteración y los coros, como en la ya conocida S.O.S., hay un notable rango de posibilidades sonoras, nunca sin raíz, siempre sujetas a una cubanía que no se anuncia barata con guanos y guayaberas, pero se escucha. Igual, aunque todavía mejorable, estuvo mucho más enfocado en tratar de cantar mejor, voz y posibilidades las tiene, y ganaría su poder de comunicar cada tema.
No podría soslayar la presencia de invitados de lujo, ya mencioné a Sosa, en especial en el grupo de músicos que acompañaron a Pedrito Beritán. Además de los ocasionales Reynyer Aldana, esta vez como bajista, de Armando Osuna en el drums y de Omar Díaz en la guitarra, el aplauso va para Lester “El pulpo” Márquez, en la percusión, y Efrén Rubén García en el bajo, ambos del piquete Enfusión y que estuvieron muy bien en este concierto. Asimismo aplausos para la solidaridad de un Inti Santana, esta vez en los coros junto con Luna, de quien ya hemos destacado su notable voz y de seguro buen futuro.
Un apunte en letras positivas para esa suerte de Trilogía de la espera que presentó Pedrito Beritán. Tres temas sobre una misma temática, obviamente las esperas, con válidos resultados. Resulta raro en estos días ver a un trovador montarse en el difícil carro de los trípticos y las series de canciones, que en algún momento fuera habitual, aunque nunca fácil. Desgajar una temática en varias obras y no repetirse ni repetirlas es tarea ardua. En diálogo personal con el creador le inquirí por ciertos motivos que me dejaban en materia de interpretaciones estas canciones.
Para mi asombro, y para probar la fuerza e intensidad del arte verdadero y de sus significados, en tanto para el autor los temas son el desfogue de un fracaso amoroso, de la espera por saber si el fin o si el salvarse lo dos, para este cronista el ropaje escondía claramente esperas mayores, humanas, actuales, plurales y necesarias. Igual o más de universales que las siempre eternas y universales esperas amorosas y también colectivamente vívidas. Para sorpresa de ambos, autor y cronista, las dos interpretaciones son válidas para las obras.
Por hallazgos como este, aunque no crea que estas son las canciones que consagrarán a Pedrito ni sus obras cumbre ni mucho menos (sé que todavía puede dar mucho y más alto este artista), es que valen la pena las búsquedas y los intentos serios. El arte siempre los recompensa.
Bien por Pedro Beritán en este Verdadero Complot. Sigue siendo un joven trovador, pero ya sin el deje de piedad y de aire perdonavidas con mano compasiva en el hombro que para algunos encierra la edad que indica la frase.
Ser joven empieza a ser en este artista ejercer el buscar, asumir un constante intento por crecer, por superarse en su obras. Hasta ahora Pedrito, para quienes lo conocemos desde hace algunas canciones, ha cumplido con rigor esos preceptos. De la constancia, del sacrificio, de no conformarse y tratar siempre de llegar un paso más allá y superarse, es que salen las buena canciones, las que se quedan. Y de esas, le esperamos más a este trovador. |