Baten buenos aires de concierto COMENTARIO
Por: Michel Hernández
Tomado de CUBASI
Hablar de un disco en el panorama del joven jazz cubano que reúna todos los ingredientes para ser seleccionado como el mejor del año es una tarea harto difícil para cualquiera que ejerza de alguna manera la crítica musical.
Y lo es, sobre todo, por la reconocida calidad alcanzada por los exponentes de este género en la isla, que han asimilado e incorporado los códigos jazzísticos contemporáneos con una particular forma de interpretación que toma como base de operaciones la espontaneidad, la filosofía de la libertad del jazz y la incorporación del legado sonoro cubano a partir de fórmulas estructurales propias.
Pero sí nos vemos obligados a emitir nuestro voto a favor de una u otra obra no debemos pasar por alto la sorprendente creatividad del CD Con clarinete, del grupo capitalino Aire de Concierto.
Y digo sorprendente sobre todo porque estos jóvenes instrumentistas han construido un diseño melódico que potencia principalmente el trabajo en la línea de los clarinetes, consiguiendo un producto inédito en el pujante movimiento del jazz contemporáneo en la Isla.
Fundado en el 2007 por jóvenes graduados del Instituto Superior de Arte (ISA) y de la Escuela Nacional de Arte (ENA), el grupo obtuvo el premio Jojazz en el 2008 en la categoría de agrupación de pequeño formato.
Desde entonces han sabido expandir su propuesta aprovechando las amplias posibilidades armónicas que brinda su entramado sonoro y diversificando sus inquietudes estéticas que apuntan con especial énfasis al rescate de los elementos de la tradición rítmica cubana desde una perspectiva universal, una forma de entender la música que establece numerosos puntos en contacto con la vanguardia de los noveles jazzistas locales.
La línea creativa sustentada por estos músicos llega a un punto más alto con la publicación del disco Con clarinete, perteneciente al catálogo de la casa disquera Bis Music. El material fonográfico alberga 14 canciones que unen el pasado con el presente y quizás, en cierta medida, adelantan el futuro de una zona del jazz cubano, esa que se alimenta del cruce de géneros y el rescate y reactualización de las obras de los “grandes” tanto de la escena nacional como internacional.
El mestizaje musical de Con clarinete es posiblemente uno de sus atributos que atrapan con mayor intensidad la atención del oyente más avezado. Sobre todo porque obtienen, en piezas como Clari que Changui y Negra Mía, por solo citar algunas, una atractiva factura musical sin artificios y con una sencillez prodigiosa y, a la vez, efectiva en el uso de los recursos jazzísticos, cualidades que se evidencian a la largo del álbum en que cada tema tributa a su concepto integral y encajan perfectamente en su excelente plantilla sonora, como si fueran dibujos trazados a mano.
El álbum tiene otros piezas más que reseñables, en las que los músicos logran potenciar y acompañar los paisajes rítmicos con el diseño melódico que necesitaban en cada instante: desde aquellos que quedaron marcados por la intimidad del silencio que rodea en ocasiones la atmósfera que recubre el jazz, hasta los que dan pie a que se lancen a fondo para desplegar todo su virtuosismo. Dos ejemplos: las canciones Nélida (Joel Lafont Castillo) y Modo y Compas (Miguel E. Veliz Fonseca).
La contribución estética de estas piezas empalma con total naturalidad en la búsqueda estética de la agrupación, que ha cautivado a los espectadores que han escuchado, en alguna oportunidad, a los “Aires de concierto”.
Ahora solo basta que usted se decida a ir al próximo espectáculo de la banda para que compruebe, en directo, la frescura, el ingenio y la versatilidad rítmica de esta alineación cuya estrella brilla con luz propia sobre el firmamento del joven jazz cubano. Lo hace especialmente con el esplendor de un disco que compite en buena lid entre las mejores producciones del año. Y son muchas.
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