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Alito Abad en concierto

Por: Joaquín Borges-Triana

Si hasta hace apenas unos días, alguien interesado en averiguar algo sobre un trovador denominado Alianny Abad Bonet se me hubiese acercado para preguntarme por dicha figura, juro que habría tenido que responder que no conozco a nadie en el mundillo trovadoresco cubano con semejante nombre. No fue hasta el instante en que al recibir de mi hermano Fidelito Díaz Castro la información necesaria para preparar la nota de presentación de la nueva emisión del espacio Verdadero complot, cuando me enteré de que así se llama mi ya viejo conocido Alito.

Guantanamero por nacimiento, pero holguinero por haberse desarrollado como persona y artista en la ciudad de los parques, recuerdo que la primera vez que le escuché interpretar sus temas fue allá por el 2003, en una de las jornadas del festival Trova Viva, organizado en Moa por el también trovador Fernando Cabreja. En aquella ocasión y pese a su juventud, Alito llamó mi atención por su peculiar modo de asumir la canción.

Años después nos volvimos a encontrar, creo que en una de las ediciones de las Romerías de Mayo. Para entonces, él había crecido en su condición de juglar y tenía a su cargo la peña «Un, dos, tres, trovando», en la Casa de la Trova «El Guayabero», situada en la capital holguinera. Dicho espacio, celebrado desde el 2005 todos los miércoles a partir de las cuatro de la tarde, ha contribuido de manera sobresaliente al renacimiento del mejor espíritu de la trova en la ciudad de Holguín, un lugar que, hay que admitir, durante un período de tiempo no muy lejano, apenas contó con exponentes de esta corriente ideoestética.

Hoy, por fortuna, Holguín da señales que apuntan a la reanimación de la canción de autor y en esa movida, Alito resulta una de las figuras punteras, como lo demuestra con su intervención en la antología de jóvenes cantautores denominada Raspadura con ajonjolí, grabada por la EGREM y a la que él aporta su composición titulada «Dariagne».

Ahora, quienes asistieron al Centro Hispanoamericano fueron testigos del concierto protagonizado por este guantanamero devenido holguinero, y pudieron disfrutar de los decires de un auténtico hacedor de un estilo de canción que ayer, hoy y confío que también mañana, al margen de vaivenes veleidosos de toda índole, es una de las bendiciones salvadoras de nuestra isla.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.