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Abrazando a la canción 
ENTREVISTA 

Por: Rosario Ojeda Silva 

Con apenas casi una década de creado, la agrupación Yerba Buena está a punto de sacar su primer disco hecho con la disquera Producciones Colibrí. Alejandro González, su director y cantante, y quien se hace llamar “musicadicto”, dialogó con el portal de los jóvenes artistas de la Isla. 

¿Cómo llegas al mundo de la música? 

“Comencé a hacer canciones desde los 16 años y, aunque me gradué de Derecho, siempre componía. Cuando escribes no cantas, ni tienes proyectos, ni música, porque otros interpretan tus temas y en mi caso, nadie me los quería cantar.  

“Un día, en casa de uno de los integrantes del grupo Karamba y en compañía del trovador Samuel Águila, grabamos cinco temas míos a guitarra, bajo y bongó. Esas canciones las escucharon en el Instituto Cubano de la Música y parece que gustaron. Y así llegué al arte, de casualidad. Tengo que reconocer que he cantado muchísimo de aficionado y en fiestas de trovadores donde interpretaba mis canciones y algunos amigos, me acompañaban”. 

¿Estudiaste en alguna escuela de música? ¿Tocas algún instrumento?  

“Solo toco la armónica. Mi forma de componer es sencilla. Primero escucho la melodía en mi mente, luego llego al ensayo y le digo a Liván, el trompetista: ‘Quiero que el saxofón suene así’. Y los músicos van siguiendo la idea.  Así es nuestra comunicación. Es comiquísimo. Sólo llevo la armonía, ellos la interpretan y la convierten en acordes musicales”.  

Entonces, no  estudiaste solfeo…

“Estudié una vez solfeo, pero no me sirvió para nada. Escribo el texto y le pongo melodía a mi manera”.

¿Cómo es el proceso de componer canciones? 

“La composición me sorprende. Voy por el malecón en mi moto y si se me ocurre un texto, arrimo y en el mismo muro escribo. Además, tengo una grabadora de mano que siempre me acompaña en los momentos de creación. La musa viene una sola vez. Por ejemplo, el último tema que hice, redacté el texto y, posteriormente, gravé la melodía. Después, en el ensayo, construimos entre todos la canción. 

“Otras veces escribo por encargo, como el tema que me pidió el INDER por el Clásico de Béisbol. De esa manera han salido grandes canciones como Te doy una canción, del maestro Silvio Rodríguez”. 

¿Cómo llegas a Yerba Buena?  

“Compuse Felino, el cual le gustó mucho al realizador Ismar Rodríguez y decidió hacerle un videoclip. Tuve que grabarlo con la letra al revés y por eso en el material camino hacia atrás y canto al derecho.  

“Ese tema estuvo nominado entre los diez mejores videoclips en los Premios Lucas del año 2005. No ganó lauros, sin embargo significó mucho para mí. Después me propusieron cerrar la gala de premiación, pero no tenía grupo y se formó el corre corre. Fue en ese momento cuando aparecieron mis primeros músicos y luego comenzó a formarse la agrupación”. 

¿Tus músicos tienen una formación académica?  

“Todos. Son artistas de primera línea y gracias a su talento tenemos nuestro grupo”. 

¿Quiénes componen en la agrupación? 

“Todos aportamos y compartimos las funciones. Formalmente, Mayelín Velásquez toca el bajo y es nuestra arreglista musical, Liván Morejón es arreglista y saxofonista, Antonio Rodríguez (Tonito) y Guillermo Barreto son los percusionistas, y recientemente, se integró Héctor Ferrán como guitarrista”. 

¿Por qué Yerba Buena? 

“Todo el mundo le da una interpretación distinta. Unos por las propiedades medicinales y aromáticas, y otros la asocian con las drogas, imaginando que somos adictos. Nada más lejano de la realidad. Somos gente de principios.

“Lo nombré así porque intentaba encontrar buenos músicos y siempre venían muchos que eran deficientes. Los actuales integrantes del grupo ‘empastan’ porque son excelentes profesionales. Cuando ves un concierto con tremenda calidad es que hemos ensayado como unos locos”. 

¿Por qué no se inclinan por un género musical específico? 

“Porque es una mezcla, por llamarle de algún modo y es intencional. A la hora de escribir una canción tengo el diapasón abierto hacia todos los géneros, no como algunos músicos que se quedan con uno solo.  

“Lo mismo hago un ballenato (La Fiesta), o canciones trovadorescas (Felino, Mujer de nata), o un son (Mujeres distintas). No le llamaría fusión, sino que abarco todos los géneros, hasta la conga santiaguera. Me gusta, porque a la hora de componer, la musa no me dice qué estilo es.  

“Un concierto nuestro todo el mundo lo puede disfrutar. Hacemos muchos temas de otros autores, como Mediterráneo, una canción que gusta a todos. Nos faltan Te doy una canción, de Silvio, que la tenemos montada, y Para Bárbara, de Santiago Feliú”. 

¿Cuáles son los motivos de tus canciones? 

“Mis primeras canciones fueron dedicadas a las mujeres. Han pasado los años y aunque siguen siendo canciones de amor, ya no son para la misma mujer. No es porque sea un mujeriego, sino que les canto a todas las mujeres que quiero. Principalmente le escribo al amor, a los problemas sociales como en El Vago, la cual dice Vicente Feliú que es mi autobiografía. Lo que más me disfruto en la vida es de mi hija Sofía y del canto”. 

¿En el disco que está en producción qué quisiste reflejar? 

“Nuestra cotidianidad, las circunstancias económicas en el mundo y en Cuba como en el tema Sofía. Para hacer un álbum en nuestro país es muy difícil. El poco tiempo en que hemos logrado este proyecto nos podemos sentir dichosos. Hay músicos con talento que llevan 10 o 15 años, y no lo han logrado.

"Tuvimos la suerte de que Colibrí se interesara por los temas y nos invitó a hacer la grabación. Felizmente ya está en la fase de impresión de las fotos y carátulas. Cuando se termine queremos hacer la presentación en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes ‘con todos los hierros".

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.