Un rato de reflexión y disfrute
RESEÑA
Por: Alejandro Ranero Tamayo
Dibujo: El entrevistado
Ya Amilkar Feria me había hecho algunos comentarios sobre un libro suyo que llevaba algún tiempo en proceso editorial. Algunas animalezas y otras bestialidades, una vez en mis manos, resultó un cuaderno bastante desacostumbrado por la cantidad de ilustraciones y por el extraño formato de su género.
Aunque el mini- relato no es ni remotamente una novedad, si lo es el curioso surtido de tópicos que abordan estos textos. En esta parcelada mezcla de arte, literatura, y ciencia, nadie parece salir ganando, salvo un aleccionador discurso en el que la sorna, el cinismo y la ironía, recomponen el estado actual de nuestras precarias relaciones con la naturaleza.
Nacido en 1967 y graduado por el Instituto Superior Pedagógico en la especialidad de Educación en Artes Plásticas, Amilkar ejerce el oficio de dibujante e ilustrador desde hace casi 20 años. A partir de 2007, cuando recibiera el Premio Pinos Nuevos de Poesía por su cuaderno Las dulces horas, las letras comienzan a pesar un poco más en su balance creador. Habiéndome leído el poemario de marras, puedo contrastar la proximidad temática y estructural que fungen como resorte en su desempeño literario.
Una preocupación por el estado de conocimiento y entendimiento con la vida natural, socorrido de diversas aristas del saber, entre las cuales la genética y la física cuántica no faltan, parece hablarnos, con el mayor rigor aparente, de asuntos cardinales para la sobrevivencia de nuestra diversidad socio-cultural y biológica. Pasado un rato de lectura, comenzamos a entender que la ciencia, en su afán por estandarizar ciertos asuntos, pudiera también estar equivocada.
Finalmente, asumiendo que todo es esencial, y que solo el respeto y la tolerancia pueden salvarnos del exterminio, caemos en la cuenta de que nuestra espiritualidad debe apuntalarse y beber de cuanto asidero asista a la razón y los sentidos.
No imagine que se encontrará con un tratado de ciencia alguna, esgrimiendo un lenguaje indigesto y espinoso, tanto como un divertido e ingenioso acercamiento a nosotros mismos, los más peligrosos animales del planeta.
Luego de algún tiempo de incubación editorial, las extremidades de este curioso bicho comienzan a enderezarse, aun sin la debida atención de sus futuros lectores, a quienes auguro un rato de reflexión y disfrute; reconociendo en sus páginas que la inteligencia puede ser un fenómeno circunstancial en poder de algún mecanismo biológico de la naturaleza, para nosotros, salvaje. |