 Un paseo por Los blancos manicomios
RESEÑA
Por: Barbarella González Acevedo
Gracias a la Feria del Libro realizada en este 2011 llega a los lectores cubanos el librode la Editorial Letras cubanas (2010) Los blancos manicomios, que fuera escrito por Margarita Mateo Palmer, conocida por muchos como Maggie Mateo. Esta obra obtuvo el Premio Alejo Carpentier de Novela 2008, y también Premio de la Crítica del Instituto Cubano del Libro.
La Doctora en Ciencias Literarias, Margarita Mateo, ha tenido una meritoria carrera como ensayista, siendo autora de varios libros del género: Del bardo que te canta (1988), Ella escribía poscrítica(1995), Paradiso: la aventura mítica (2001, Premio Alejo Carpentier) y El Caribe en su discurso literario (2003, Premio de Ensayo al Pensamiento Caribeño, Quintana Roo). Esta autora se ha desempeñado además como profesora de Literatura Latinoamericana del Instituto Superior de Arte, y en el presente es Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua y Miembro Correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española.
La locura, tema tratado por autores como Erasmo de Rotterdam con su Elogio de la locura y Cervantes en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es el asunto central en Los blancos manicomios. Gelsomina es el centro de estas páginas, una mujer con el juicio algo extraviado que nos recuerda por su nombre a la protagonista del mítico filme de Fellini La Estrada, “con cara de alcachofa”, también torpe y alucinada.
La obra juega a repetir su estructura una y otra vez, por una parte se encuentran los capítulos de locura-cordura de Gelsomina en el hospital o fuera de él, por otro, aquellos que protagoniza el hijo (La carrera interminable), en otros Habla la Marquesa Roja la madre, ente que monologa tiránicamente y que todo lo reduce a la nada con sus juicios definitivos, además aparecen las Cartas a Gelsomina, epístolas de una hermana exiliada que intenta entender desde la distancia los caminos del juicio extraviado.
En Los blancos manicomios, la Isla y las referencias a esta, se plantean como constantes desde los títulos mismos de diversos capítulos: La isla fugitiva, La noche insular, La isla maldita, La isla recobrada, Las islas del dolor, La memoria insular, El olvido insular. Por una parte se encuentra la referencia a la Isla de la que todos formamos parte y por otra la Isla mental, la Isla que uno, en su aislamiento, conforma ante los otros, y que es terrible por el encierro a que obliga.
La Gelsomina de estas páginas no es Gelsomina en verdad, sino María Mercedes Pilar de la Concepción (nótese que las iniciales del personaje remiten a las del nombre de la propia autora). Ha sido internada en un manicomio, con una crisis disociativa como resultado de una gran depresión, y los médicos esperan que vuelva, que regrese de esta suerte de viaje fuera de sí misma, o quien sabe si más hacia dentro de sí. De la sombra a la luz, en un recorrido que va de la locura a la antesala de la cordura parecieran ir estas páginas. |