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| El poeta César López llamó a comprender profundamente la actitud creadora de Lezama |
Un Lezama polémico desde la Red RESEÑA
Por: Lianet Arias Sosa
Fotos: Yander Zamora
La lluvia se detiene a ratos. La gente no. Continúa caminando entre las carpas, mirando, buscando, sorprendiéndose ante una lectura inusual o por fin encontrada. En la tarde del viernes pasado los libros invadieron la capitalina calle 23.
Así inauguró la isla otro verano cultural. Más allá, en la esquina de N, el Pabellón Cuba acogía a intelectuales decididos a perpetuar la memoria de un grande. La vía, poderosa y juvenil, resultó un foro interactivo; el motivo, noble y cardinal, los cien años del escritor cubano José Lezama Lima. Cubarte, el Portal de la cultura cubana, ha sido impulsor, junto a la Asociación Hermanos Saíz, de esta idea que ya se suma a otras por el centenario del autor.
“Entre la adoración y el rechazo”, rezaba uno de los asuntos; “Lezama, el signo de la resistencia”, afirmaba otro. Un tercero, movido por la inquietud, preguntaba: “¿Dónde está Lezama, Poesía?”.
En tiempos de cambios e incertidumbre, no es posible dejar al escritor, que hoy también pertenece al mundo, como una figura del pasado. Según Roberto Méndez, intelectual que ha nacido también en estas tierras, el centenario deviene ocasión excepcional para dar a conocer a Lezama dentro y fuera de Cuba. “No es que sea desconocido”, advierte, pero llevar su obra a más personas cada vez, resulta certero y necesario.
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| El ensayista Roberto Méndez consideró que llevar la obra del autor de Paradiso a más personas cada vez, resulta certero y necesario. |
“Estamos trabajando intensamente, emocionadamente, en lo que constituye la primera secularidad de Lezama Lima”, resalta el poeta César López, a quien el creador de Paradiso le dejara, sobre todo, el compromiso diferente con la poesía, con la historia y con la patria.
Sentados frente a una computadora, los intelectuales dejan sus textos en manos de la polémica apenas los colocan en la red. El foro, dice César, incita a plantearse problemas, a no ocultar nada de lo sucedido en el pasado y a no magnificar los errores, sino a comprender de manera profunda y amorosa la actitud creadora de un hombre como Lezama.
Sin embargo, quizá haya faltado mayor divulgación a la posibilidad de intercambiar, comprender y desmitificar desde la red hechos planteados por estudiosos de la vida y obra de Lezama, y también de aquellos que llegaron a conocerle. Más cubanos, sobre todo jóvenes, agradecerían el empeño.
Pie de foto: El poeta César López llamó a comprender profundamente la actitud creadora de Lezama.
Lezama y el pecado de la literatura
Por: Yenys Laura Prieto Velazco
En el año de su centenario, Lezama es motivo de homenajes realizados por quienes siguen viendo en él los rasgos de un escritor auténtico; sin embargo, detrás del hombre de letras también perdura el amigo generoso, el habanero preocupado por los baches de su ciudad o simplemente aquel hombre que gustaba del béisbol.
De su vida y obra, como dos espacios que se bifurcan inevitablemente, estuvieron conversando el Premio Nacional de Literatura, Reynaldo González y el periodista e investigador, Ciro Bianchi, en un coloquio realizado este 2 de julio en la sede nacional de la Federación Estudiantil Universitaria.
Para Reynaldo, autor del libro Lezama revisitado, este hombre no era una suerte de gurú ni ese personaje hermético que insisten en presentar, sino alguien que fue un verdadero regalo para su generación, tanto haberlo conocido como aprender de él.
Aseveró además que en su período de formación, Lezama se nutrió de distintas fuentes y en su obra se percibe ese cúmulo de información, lo cual le permitió establecer eso que llamaba la lectura oblicua de la historia. Él decía que había estudiado Leyes para cometer el pecado de la literatura.
Según este autor, en la obra Paradiso, Lezama diseña numerosas formas de pensamiento y las plasma en sus personajes; por lo cual, uno de sus grandes méritos es incluir en la narrativa extensas páginas de carácter ensayístico.
Allí está presente el retrato de familia y el retrato de época realizado a través de una sensibilidad meramente criolla y que constituye un todo donde se mezcla todo, aseveró Reynaldo, quien se acercó a esta novela en “ánimo de justicia”, como expresó Lezama en cierta ocasión.
También desde sus años en la Universidad se dedicó a hacer revistas que comunicaran el conocimiento, la información última o la poesía que se iba cocinando y que tuvo su mayor exponente en Orígenes y el grupo heterogéneo de intelectuales que se nuclearon alrededor de ella.
Por su parte, Ciro Bianchi recordó al Lezama del Instituto de Lingüística que recopiló la obra de Heredia, la poesía de Zenea y Julián del Casal y realizó la memorable Antología de la poesía cubana.
Lo define como una persona que siempre tenía algo que hacer, que hablaba con una seriedad infinitamente cómica y del cual se recuerdan numerosas anécdotas jocosas.
Este investigador destaca en Lezama el interés por dar a conocer su obra primero en Cuba, ya que se negó a publicar en otros países si antes no se habían publicado en el suyo.
Como síntesis de una cubanidad que se vale de lo universal para construir lo propio, Lezama edificó una obra que aún hoy sigue conminando a la reflexión y a las revisitaciones en el año de su centenario. |