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Secreto de un hombre versátil
ENTREVISTA

Por: Karina Durant

Reynaldo González, homenajeado en esta decimonovena Feria Internacional del Libro, es un excelente conversador. Escucharlo constituye un interesante ejercicio de aprendizaje, pues ante nosotros se asoma un universo de experiencias.

Locuacidad, simpatía y atrevimiento son algunas de sus características sobresalientes. Y si nos referimos a la esencia de sus textos, no puede faltar su íntima relación con la cultura, presente en su obra literaria, y también piedra angular de su trayectoria periodística.

Su vida profesional ha cursado diversos caminos: la edición, el ensayo, la poesía, la narrativa, el periodismo… ¿Responde esa laboriosidad  a la necesidad de enriquecer su formación autodidacta?

Todos estamos obligados a ser autodidactas. La universidad solamente ofrece una especie de cantones para la cultura, después tú tienes que trabajar horas y horas por tu cuenta, si quieres destacarte.

Ahí están las fuentes de información, yo me voy a investigar a la Biblioteca Nacional. Allí casi nunca coincido con colegas. Tampoco me los encuentro en el Archivo Nacional, ni en la Sociedad Económica de Amigos del País. No sé de dónde sacan la información. El universitario que se autocomplazca y se solace con lo que estudió, está perdido.

Mi capacidad de trabajo viene de esta soledad que tú ves. Esta soledad es riquísima. Yo vivo acompañado, pero he impuesto en esta casa el respeto a mi horario de trabajo. La perra juega y la cotorra canta, pero en su momento. Me levanto y aquí no se oye una voz. Trabajo desde las seis de la mañana hasta el mediodía; a esa hora ya puedo tomarme un trago, ir a pasear, y hacer mi vida social. Ese sistema de trabajo  me lo he impuesto hace muchos años.

A estas alturas de mi vida lo que quiero hacer son los cuatro libros que me quedan en la cabeza, para los cuales investigo mucho, porque mis textos son muy documentados; yo sudo la página. Desde el 76 comencé a guardar materiales para mi investigación histórica- cultural sobre los medios.

Usted tiene una reconocida obra literaria, pero, sin dudas, el periodismo ha resultado una constante en su vida. ¿Por qué?

Porque la gente seria no discrimina ni desprecia el periodismo. Los grandes escritores  —salvo Tolstoi en aquella época, que no tenía ese hábito— han sido periodistas, han escrito en la prensa. La prensa nos da vida. Yo voy al periodismo porque tengo una gran curiosidad humana, por eso existe eso que podemos llamar versatilidad de Reynaldo González.

Yo llegué a La Habana en el 62. Un día, mientras esperaba a una muchacha en la barra del Habana Libre, me puse a leer y a tomarme un trago, creo que era una cerveza. Allí mismo había dos señores mayores tomándose unos whiskys. Uno de ellos se me acercó y me preguntó a qué me dedicaba, pues le resultaba raro verme leyendo. Yo tenía 22 años. Le respondí que era un joven escritor y que estaba dirigiendo la revista Pueblo y Cultura.  Entonces me invitó a tomar con ellos. Eran Enrique de la Osa y Fernando Campoamor. Enrique terminó la conversación diciéndome que fuera al otro día a Revolución. Cuando llegué  a la sede del periódico, De la Osa me ofreció atender la página cultural. Así empecé.

Como joven lo que me llamaba mucho la atención era el periodismo de la vida, pero tanto la página tres de Revolución como Pueblo y Cultura me permitieron ir conociendo la cultura cubana, que he vivido desde adentro.

Me tiré los caracoles con Arcadio, quien hacía trabajos de Palo; gracias a Miguel Barnet conocí a Don Fernando; prologué un libro fundamental de Natalia Bolívar: Los orishas en Cuba… No he tenido pruritos con la cultura. Yo no tengo problemas con ningún cubano.

Ahora dirige una revista: La Siempreviva. ¿Qué posibilidades le brinda esta publicación?

En La Siempreviva se publica creación literaria, poesía y prosa, pero yo le estoy dando a la revista, fundamentalmente, un carácter de periodismo cultural. Estoy tratando de que supla la ignorancia que hay sobre cultura literaria cubana. En sus páginas se incluyen tanto un artículo Carmen Barcia, como un trabajo de Mattelart  sobre el problema de los medios masivos. A mí me parece que la idea de hacer una revista literaria no tiene que obligatoriamente alejarse de la sociología, de la historia... El que lee la revista debe ver diferentes temas.

¿Qué es para usted el periodismo cultural?

El periodismo cultural se diferencia de la inmediatez cultural, del espectáculo y de la información rutinaria diaria obligada. En él hay más inspiración y más documentación, la cual es muy importante para no caer en lugares comunes.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.