Sale el teatro por la ventana ancha de Casa RESEÑA
Por: Lázaro J. González González
Para quienes la frase “tirar la casa por la ventana” les pueda resultar exagerada, dirían lo contrario si hubieran gozado de la vorágine cultural que, durante La Casa por la Ventana, este 22 de julio, abarcó no solo al viejo edificio art decó que es sede de Casa de las Américas, sino a la esquina de G y 3ra., donde un concierto con pantalla gigante del Proyecto P.M.M., traspasó el perímetro de la institución.
Desde bien temprano, la venta de libros publicados anteriormente por el Fondo Editorial Casa en sus 50 años, dio la bienvenida a los visitantes, pero fue el arte escénico quien se robó el protagonismo en la jornada, que comenzó a las once de la mañana para los amantes de las tablas con la proyección de documentales sobre el teatro.
Modelos para armar: brincos y saltos. El juego como disciplina, documental de Miguel Villafañe que desmonta el curso homónimo de la teatrera boricua Rosa Luisa Márquez y habla, además, de experiencias comunitarias en montajes como Historias para ser contadas, Cuentos y más cuentos y La razón blindada, abrió una sui géneris muestra documental sobre las artes escénicas.
Otra de las propuestas audiovisuales memorables resultó el mediometraje documental peruano Divas y fantasmas sobre una alfombra roja, dirigido por Manuel Siles, que abunda en las interioridades del proceso de creación de la puesta en escena El último ensayo, del grupo peruano Yuyachkani, conocido por presentar audaces performances con temáticas dolorosas como las heridas dejadas por varias dictaduras militares en Perú. Esta obra fue presentada recientemente en Cuba durante el evento Mayo Teatral.
Por otra parte, la literatura teatral también ocupó su espacio en la Sala Contemporánea con la presentación on line del número 151/152 de la revista Conjunto, dedicada a reflejar lo que acontece en los escenarios latinoamericanos, con artículos que giran esta vez en torno a dos ejes fundamentales: los latinos en los Estados Unidos y la interculturalidad.
La revista cuenta con ensayos provenientes de plumas de todo el continente como la académica norteamericana Ana Taylor con Escena de Cognición, performance y conquista; el mexicano Guillermo Gómez Peña con La Pocha Nostra: un manifiesto en constante proceso de reinvención; yde la cubana Vivian Martínez Tabares con De la escena latina en los Estados Unidos, entre otros. Contiene igualmente los textos teatrales Cero, de Waddys Jáquez, y Hummus Terroristas Todos,de Ivette Román, y una relación de las obras publicadas por este magazine, después de medio siglo de creada, en el texto de Lilliam de la Fuente Conjunto: Archivo y memoria histórica del teatro latinoamericano.
Mas, sin duda alguna, el mejor regalo literario fue el volumen Un retablo en el monte, de Rubén Darío Salazar, donde aparecen seis escritos del vasto repertorio teatral para niños de la autora cubana Dora Alonso, centradas principalmente en temas campesinos, pues como explicó el compilador: “toda su obra es una nostalgia perenne de su lugar de origen”.
Y para cerrar el teatro salido de una casa “tirada por la ventana”, Salazar, quien es director del grupo Teatro de las Estaciones, regaló en la sala Manuel Galich, en el mismo lugar donde Dora apareciera en público por última vez, Una niña con alas, su última representación escénica, la cual constituye tributo merecido a la autora de El cochero Azul, a través de poesía, adivinanzas y títeres. Para los niños que atestaron la sala, esta fue una forma de acercarse, mediante el juego, a la obra de la siempre pequeña Doralina.
Así, con el espíritu de Dora Alonso, quien hubiera cumplido cien años en diciembre próximo, el edificio que roza el malecón, cerró sus puertas al arte de las tablas, luego de cautivar con propuestas refrescantes para esta temporada de verano.
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