Rescatar la historia de nuestro cine
ENTREVISTA
Por: Cosette Celecia
Fotos: Fernando Valdés
Este domingo tuvo lugar en el Pabellón Cuba la presentación del libro Conversaciones al lado de Cinecitá, del cineasta Arturo Soto, volumen que reúne 11 entrevistas a 14 realizadores del ICAIC, protagonistas de los 50 años de historia de esa institución cultural.
En el área de la Pérgola, donde habitualmente suceden los espacios dedicados a la literatura, el autor, acompañado por Norberto Codina, director de la Gaceta de Cuba -publicación en la que aparecieron primeramente las entrevistas antes de conformar el presente volumen.
Un poco antes de la presentación de su libro, --insertada dentro del programa de actividades organizado por la AHS como parte de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana-- Arturo Soto, de modo solícito e informal, accedió a conversar con el portal de los jóvenes artistas cubanos acerca de su incursión en el género de la entrevista, así como de la necesidad de rescatar y documentar la historia de nuestro cine, especialmente para las nuevas generaciones.
¿Este libro surge por una necesidad de expresión distinta a la del habitual realizador de audiovisuales?
“La idea como tal, de recoger todos estos testimonios, surge precisamente por ser cineasta. El proyecto que presenté inicialmente al ICAIC era para realizar una serie documental, que incluye una multimedia y que se titularía Este cine nuestro. La propuesta era visitar, junto a los entrevistados, las locaciones de algunos de los filmes en los que ellos hubieran participado y poder hacer recuento de cómo fue el proceso de producción, rodaje y postproducción. Desde esos lugares donde se filmaron películas como Memorias del subdesarrollo, Soy Cuba, Fresa y Chocolate, entre otras tantas, y a partir de las evocaciones de esos artistas, exponentes de diferentes especialidades del cine, esperaba poder reconstruir parte de las memorias que en medio siglo de creación cinematográfica ha atesorado el ICAIC y que es también parte de la historia de nuestra cultura y de nuestro país.
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“Sería, por tanto, un material con la finalidad de preservar nuestras memorias y de dar a conocer nuestra historia fílmica, a la vez que, por la fecha en que se presentó, sería además un homenaje al aniversario 50 del ICAIC. Eso era algo que tenía que hacer de algún modo, porque un artista, como dijo Titón, si no puede expresarse de una manera debe hacerlo de otra. Así que cuando me explicaron que no era posible financiar ese proyecto porque era demasiado costoso, decidí que de cualquier manera haría las entrevistas.
“Apareció entonces la opción de publicarlas en la revista La Gaceta de Cuba y comenzaron a aparecer allí en febrero de 2008. Estuvieron saliendo una en cada número hasta el último número de 2009, pues el proyecto creció más de lo esperado. En realidad tuve que parar y dar la serie por concluida al llegar a las 11 porque de lo contrario no hubiera terminado aún”.
¿Cómo resultó el trabajo de creación, esta vez sobre el papel?
“Un trabajo difícil fue el de la trascripción y el ordenamiento coherente de esas conversaciones, pues los entrevistados a veces hacen saltos en la historia, dan rodeos, pero fue un trabajo que realicé con un placer enorme porque estaba tratando un tema que me apasiona. Conté, en el trabajo de edición, con la colaboración imprescindible de Arturo Arango, quien hacía las primeras revisiones de cada entrevista, pero luego los editores de La Gaceta daban los últimos toques, eliminaban redundancias y perfeccionaban el trabajo, a la vez que reducían las entrevistas en función de la extensión que admitiera la publicación. Pero de eso logré desquitarme con el libro, pues en Conversaciones… si incluí las entrevistas íntegras.
“Fue después de que se publicaran todas en La Gaceta que se concretó el proyecto del libro, a cargo de Ediciones ICAIC. Era un texto que encajaba perfectamente dentro de su perfil y resultó ser un proceso muy rápido. El libro se presentó por primera vez en la Feria Internacional del Libro 2010 y esta resulta su tercera presentación”.
En sus entrevistas privilegió las voces de personas vinculadas a la producción cinematográfica que, tal vez por sus especialidades, son menos conocidas, ¿cuál fue su intensión con esta selección?
“No me interesaba entrevistar realizadores que fueran autores, es decir, que fueran directores, músicos, guionistas; pues estas son especialidades cuyos exponentes son más solicitados por los medios de comunicación masiva. La intención fue buscar a las personas menos conocidas, pero que también son artistas y cuya labor ha sido importante dentro de nuestro cine. Tratamos de mostrar las zonas menos conocidas del cine en la Isla, esas menos iluminadas por los medios. Así, cuando lees el libro, que está organizado de modo cronológico, te percatas de que ahí está contada la historia del ICAIC a través de sus testimonios”.
¿Puede ser este libro un instrumento para el estudio de nuestro cine?
“Para mí ha sido una alegría tremenda el saber que, por ejemplo, el libro ha sido recomendado como bibliografía para alumnos de la carrera Estudios Socioculturales y también en el Instituto Superior de Arte, porque ofrece una visión teórica, histórica y artística del cine cubano, del producido por el ICAIC.
“Los jóvenes ven más cine extranjero que nacional, incluso los que están en el medio desconocen muchísimas cosas de nuestra propia historia, de lo que llamamos el making off de los filmes y que pueden ser curiosidades, cosas interesantes y lecciones acerca de cómo hacer cine, pues no debemos olvidar que el cine es arte, pero es también industria y es necesario conocer sus mecanismos, sus modos de funcionamiento”.
¿Puede seguir siendo en lo adelante la escritura un para su expresión artística?
“Soy un cineasta y en el cine la comunicación debe ser a través del audiovisual. Por eso volví a presentar recientemente al ICAIC el proyecto de documental del que hablé al inicio, en el propongo que participen varios directores jóvenes. He comprobado al hablar con algunos realizadores noveles, el vacío que tienen en cuanto a la historia de nuestra cinematografía y por eso pensé en esta serie como un modo de aportar conocimiento, que es una manera también de engendrar amor hacia lo nuestro”. |