| Amigos todos de Carilda Oliver Labra:
La poesía es el ámbito de lo insólito y lo maravilloso, lugar de la vida viva, conectada a su tiempo, al latido y la pujanza de la sangre, territorio y encrucijada que testimonia quizás de mejor modo nuestras maneras de estar en el mundo. La poesía convoca, junta, teje redes entre lo milagroso y lo cotidiano. La poesía hoy nos reúnen en torno a la obra inmensa y a la vida de absoluta entrega de Carilda Oliver Labra, esa hermosa mujer cubana, comprometida con la belleza y con su país, que ha sabido poner en versos extraordinarios, profundamente honestos, sentimientos y motivaciones que han sido y son inspiración de un inmenso número de lectores en Cuba y en todo el mundo.
Cuando hacemos entrega a Carilda del Premio Maestro de Juventudes, la más alta distinción que otorga la Asociación Hermanos Saíz, no puedo dejar de recordar las palabras de la poeta chilena Gabriela Mistral, quien al leer los poemas de la matancera afirmó: “Profunda como los metales, dura como el altiplano, su poesía, de ser divulgada con justicia, pronto ejercerá ardiente magisterio en América”. No se equivocaba la autora de Lecturas para mujeres. El magisterio de Carilda se extiende mucho más allá de nuestras fronteras. Su voz peculiarísima forma parte no sólo de las lecturas de muchas y muchos sino de la vida misma de quienes ha sabido leer sus versos como testimonio apasionado y sincero de la existencia y los han tomado para sí.
Al sur de mi garganta (1949), La sílabas y el tiempo (1983), Ver la palma abriendo un día (1991) y Discurso de Eva (1997) son, entre otros, libros memorables de esta mujer auténtica hasta la médula quien ha conseguido el favor de un público muy amplio y de la crítica, que ha saludado su obra como “el mejor ejemplo cubano de simbiosis entre recursos expresivos vanguardistas, del neorromanticismo y de la poesía coloquial”. Pero Carilda gusta de ir más allá de las páginas, sus creaciones han sido motivación constante para artistas de la plástica, realizadores audiovisuales y teatristas.
Ella misma gusta de las lecturas en público y es por eso que hoy recordamos muchos de sus poemas en su propia voz, tierna, enamorada, siempre cálida.
Carilda, estudió y ejerció el Derecho Civil, y ha sido además maestra de inglés, de artes plásticas y de literatura hispanoamericana, es quizás por ello que no ha dejado nunca de estar al lado de los más jóvenes, a quienes ha promovido y estimulado de muy diversas maneras. Su aporte a la cultura cubana va más allá de la extraordinaria calidad de su poesía que la ha hecho merecedora del Premio Nacional de Literatura, en 1997; del "José Vasconcelos", en el 2002; y del Premio Rafael Alberti, el pasado año. De gran trascendencia ha sido su acción permanente de promoción a través de la recuperación en Matanzas, su ciudad, de la tradición cultural de las tertulias. De la mano de Carilda los matanceros más jóvenes han conocido de arte, literatura e historia, en encuentros marcados por un clima de reflexión en torno a los más diversos temas, los mismos que la poetisa trata cotidianamente en sus versos.
Para la Asociación Hermanos Saíz tiene especial significación que este acto coincida con una fecha tremendamente importante para todos los cubanos y en especial para nuestra organización. Hoy 13 de agosto, celebramos el 84 cumpleaños de Fidel y al hacerlo continuamos la obra y el ejemplo de los hermanos Luis y Sergio Saíz, quienes un día como hoy, en 1957, al proponerse festejar el cumpleaños del líder de la Revolución, encontraron la muerte de manos de los esbirros de la dictadura. También en 1957, en un acto de sobrada valentía, Carilda escribió su “Canto a Fidel”. De ese poema ella misma ha dicho:
Un canto juvenil salió como flecha para alcanzarle cuando supe que Fidel estaba en la Sierra con un puñado de locos celestiales. Si hubiese consultado entonces la bola de cristal habría entendido –previo al conocimiento de todo lo que ha pasado durante los últimos (…) años– que a este hombre no se le puede saludar con versitos sino con armas que están por inventarse, y que no alcanzan los Neruda, los Vallejo, los Darío, los Miguel Hernández, los Güillén... para escribirle la epopeya justa.
Esas palabras y otras muchas dedicadas a su país dan cuenta del compromiso inmenso de esta gran mujer con su tiempo, con su pueblo, con la patria toda.
Carilda, usted ha dicho que “el verdadero poeta concibe su vida como un círculo en torno a la poesía, la cual es el centro y el motivo. Sin escribir es como estar fuera de la creación, porque creando es como sentimos que somos reales, que somos de verdad, todo lo demás es ficción”. Hoy al mirar la totalidad de su obra, sabiendo que nuevos poemas están, de seguro, por llegar, sabemos que nuestra realidad, nuestra verdad, tiene también su huella. Este homenaje es el modesto reconocimiento a su obra y a su persona. En nombre de los jóvenes miembros de la AHS, reciba nuestro agradecimiento.
Jaime Gómez Triana
La Habana, 13 de agosto de 2010 |