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Noveleando en la Feria
Por: Ingrid González Fajardo
De un torrente implacable de letras podría catalogarse la gran Feria del Libro que cada año enloquece el ambiente de La Cabaña. En sus pabellones, miles de personas diariamente hojean libros de las más disímiles temáticas y géneros: cuentos de ciencia ficción, poemas desgarradores o “chismes” historiográficos que nos develan cuánto de compleja tiene nuestra Historia.
La novela es una de las pluralidades de la literatura que más persiguen los lectores: tramas y enredos amorosos, personajes con psicologías rebeldes y hasta cercanas a la realidad común nos hace siempre buscar nuevos títulos y autores, aunque también recurrimos a algunos ya conocidos en nuestra biblioteca personal.
Ese es el resultado de cuatro novelas que acaban de irrumpir en el mundo de la literatura gracias a la editorial Letras Cubanas: Lía, el sexo oscuro, de Yordanka Almaguer; La puerta rota, de Blanca Blanche; Un día más allá, de Arístides Vega, y Que te vuelva a encontrar, de Alben Fuentes, seudónimo del poeta Edel Morales, acaban de ser presentadas en el contexto de la fiesta del libro, en la sala Alejo Carpentier, de la Fortaleza.
En Lía, el sexo oscuro el lector será absorbido desde el primer instante. Categóricamente, no se podrá resistir una vez iniciada la lectura porque sentirá una historia con grandes dotes para la emoción. El texto es una cadena de conflictos humanos donde temas como la identidad, la orientación sexual, el incesto, el onanismo, la maternidad, son perfectamente tejidos en una narración circular.
Lía, personaje que desde el título, sabemos protagónico y que desde allí se nos antoja con una propuesta en la que el sexo se vislumbra como el motivo esencial, nos conecta con los demás actantes en su creencia en el placer del instante.
Blanca Blanche, por otra parte, narra una historia donde la frustración existencial de una mujer es el eje temático. Ana es una mujer deprimida que sufre la pérdida de cosas materiales y también espirituales, que apuntan y advierten el desenlace de su propia vida. Maltratada y abusada física y mentalmente por el hombre que ama es tan solo un pretexto para ahondar en el conflicto existencial del personaje donde se va más allá de un conflicto de pareja.
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La historia no se desarrolla de manera lineal sino en un intercambio en la sintaxis donde se transmite el estado emocional de Ana. Mediante un lenguaje cargado de símbolos desde el propio título, la novela hace referencia a una puerta, que a diferencia de la mayoría de las lecturas que se le atribuye, no es cambio, ni iconoclasia; sino una puerta rota, quebrada, inservible.
Para el villaclareño Arístides Vega, autor de Un día más allá, en esta obra se “tocan temas escabrosos que están en la mesa del cubano”. Desde un lenguaje diáfano y depurado, se delinea la psicología de cinco personajes como el Gordo, el escritor y otros, cuyas incomprensiones sociales y el desencanto se topan con verdades que en un tiempo fueron consideradas tema tabú, mas aquí son parte natural de la propia existencia.
Hurgar en verdades como el rescate de la memoria histórica es una de las inquietudes de este texto donde los protagonistas están marcados por la soledad, la frustración y el desencanto. Un día…es una de esas novelas donde se encuentran temas que al leer en su sinopsis, “parecían intangibles dentro de la narrativa cubana”
Por último, la novela que presenta Edel Morales, quien se estrena en esta ocasión en el género, cuya obra es Premio Razón de Ser 1996, nos deleita con una narración basada en una historia de amor real, cuyo conflicto parte de un triángulo amoroso.
A través de un discurso de la libertad y un narrador latente en todas partes, Edel transita por un movimiento experimental en relación con el libro con toques paratextuales, donde solo se defiende una tesis: la necesidad de que persista el amor. |