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Encuentro con Graziella Pogolotti
“No tengo la menor duda de mi cubanía”

Por: Roberto Miguel Torres Barbán

“No tengo la menor duda de mi cubanía, a pesar de que no nací en la Isla, y que pisé este suelo por primera vez cuando cumplí siete años de edad. Mi identidad es indiscutible”, respondió la destacada ensayista y pensadora Graziella Pogolotti, en el diálogo que establecieron los jóvenes artistas y escritores de la Asociación Hermanos Saíz en el Pabellón Cuba.

Pogolotti fue la invitada especial del Encuentro con… del martes 19 de octubre que, como parte de las actividades por el Día de la Cultura Cubana. La moderadora del espacio, la periodista Magda Resik le interrogó sobre su niñez y adolexcencia:  “Yo nací en Francia, donde vivía con mi padre. Luego me fui para Italia y en los años que comenzaba la segunda Guerra Mundial, regresé a París, donde estuve hasta mis siete años, y adonde no volví en mucho tiempo; cuando culminé la universidad y me fui a La Sorbona para estudiar Literatura Francesa Contemporánea”.

“Su cubanía no se pone en duda a pesar de que no nació en el país –acotó  Magda Resik- pero: ¿cómo influyó en ello?”.

“Definitivamente el ejemplo de mi padre Marcelo Pogolotti, sus conversaciones, el ambiente intelectual que le rodeaba y se reunía, el acercamiento a la historia de Cuba, que allí respiraba allí. Muchos amigos  le visitaban. Hasta mi casa llegaban con asiduidad los artistas de la plástica Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Juan José Sucre y Jorge Arche, así como los escritores Lino Novás Calvo, Raúl Roa, Alejo Carpentier, Herminio Almendros y Antonio Núñez Jiménez.

Graciela confesó que “entre esas conversaciones, crecí y me formé, aunque debo admitir que era bastante rebelde en mi niñez,  no soportaba el autoritarismo, las trampas y la mentira. Recuerdo cómo cada día para mí terminaba en una discusión, entonces me ponía frenética y mis padres me tenían que llevar para la casa a darme una ducha fía. Era una justiciera y una diplomática. Yo trato de unir  a la  gente”.

Autora de varios textos que reflexionan sobre las políticas culturales y la literatura cubana, Graciela Pogolotti, dirigió algunas publicaciones así como la Facultad de Artes Escénicas del instituto Superior de Arte y la de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, integró el Consejo Asesor del Ministro de Cultura y ha desempeñado funciones significativas en el seno de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Sobre su trabajo actual destacó que en estos momentos escribe sus memorias, de la que resaltó un acápite que titulará Dinosaurio soy, “del que hablaré más tarde”, añadió.

La importante ensayista ha representado parte de lo más importante de la cultura cubana de la pasada centuria y del actual siglo, de ahí que Resik la interrogara sobre sus criterios acerca del panorama de la cultura cubana.

“Mi generación, muy influenciada por el pensamiento descolonizador, era bastante informada de lo que pasaba y había ocurrido en el mundo, también en Cuba. La historia de la cultura en la Isla aún se está formando, se plantea problemas que no son los mismos de ninguna otra parte del planeta. Aquí en Cuba se plantea un vínculo muy estrecho entre cultura y nación”, respondió la Pogolotti.

Sobre los jóvenes también quiso hablar la autora de Experiencia de la crítica. “Ahora y siempre me ha interesado la juventud. No me gusta que se generalice alrededor de ella. Es imprescindible para un joven tener la capacidad de empezar y definir el sentido de la vida y de un proyecto de vida”.

“Me preocupa, comentó Graziella, la influencia de las actuales generaciones en el plano intelectual. S debe tener siempre un pensamiento actualizado, pero nunca mimético. Los jóvenes deben tener un modo de pensar creativo y más ahora cuando se enfrentan al gran desafío de vivir en un mundo y época muy complejos. Para hacerlo deben tener una preocupación constante e interés, así como asumir las responsabilidades que le tocan e inexorablemente le van a tocar”.

Algunos jóvenes artistas del público le preguntaron también sobre su etapa en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Esterling, y su opinión sobre esa profesión.

“Hoy la prensa plana se tiene  que redefinir. La noticia ahora llega por la radio, televisión o los medios digitales, es hora de que los periódicos sean cada vez menos noticiosos y más analíticos, dados al comentario a educar, interpretar, a hacer pensar a la gente. El periodismo contemporáneo requiere un grado de especialización; no solo por sectores sino al interior de esos mismos sectores en que se subdivide: cultura, deporte, nacionales, internacionales. Cuba requiere de un periodismo analítico”.

“En ese sentido, aseveró la destacada pensadora, siento que pertenezco a otra época. Prefiero los libros de texto, los periódicos impresos, el olor a tinta fresca, a publicación recién salida de la imprenta, y la pantalla y el teclado solo para lo necesario. Definitivamente, dinosaurio soy”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.