 Narrativa por partida doble
Por: Alcides Pereda
Dos escrituras, cuyo interés radica en el aniquilamiento de la historia que se narra -en el caso de Joselín Pupo en los cuentos reunidos en Muchacha en las calles de New York- y un acento dirigido a las fábulas donde prima la muerte como única solución a un conflicto -en Hasta el fondo de Yoenia Gallardo-, demuestran con sus voces la variedad de temas y enfoques con que la narrativa hecha por los jóvenes en el país enrumba sus pasos.
Estas seis narraciones, recogidas dentro de la colección Analekta de Ediciones La Luz -sello perteneciente a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Holguín-, guardan en común un regusto en el tipo de historia que se narra; pues si bien se trata de cuentos cortos, resulta uno de los logros que saltan a simple vista en cada uno de ellos la capacidad de asombro que generan.
Antes me refería a la muerte como el eje temático de estas narraciones. Muchos autores estiman que la muerte, desde el punto de vista semántico, es un término que no designa ningún objeto, ni contiene función o estado alguno. Aunque Muchacha en las calles de New York, de Joselín Pupo, y Hasta el Fondo, de Yoenia Gallardo, guardan desde la distancia diferencias entre sí, el eje temático de sus historias rondan los márgenes de la aniquilación, el exterminio y la destrucción de sus entornos. La conjunción de estos textos dentro de la colección Analekta, esconde un extraño parentesco con la significación de la muerte, la cual abarca la no existencia, la no vida, el vacío, la nada…
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Al igual que lo hicieran dos bailarines que se enfrentaran al más riguroso de los pas de deux de un ballet clásico, estas escritoras alcanzan en su escritura dos tipos de calidades. Están las narraciones donde priman las calidades lingüísticas por encima incluso del interés por la historia, estas son depuradas y contenidas, como es el caso de las tres narraciones de Hasta el Fondo de Yoenia. Otro tipo de escritor, dentro del cual colocaría a Joselín con Muchacha en las calles de New York, sería aquel que su mayor logro radica en el orden y la estructura de sus relatos. Ambos, sin embargo, merecen un aparte o variación sobre el tema que los ocupa.
En los tres cuentos que la autora reunió en Hasta el Fondo, el derrotado siempre alcanza una posición más favorable que el vencedor, y en las antípodas declara que solo existe el par de la víctima y el criminal, sin opción posible para uno y otro. Estos tres cuentos vistos como un gran diálogo desde la óptica del pesimismo nos comunican que la vida es un instante, un destello fugaz en la eternidad de lo infinito.
El dolor es un importante elemento en cualquier religión y está estrechamente unido al concepto de salvación. Desde el título, Yoenia Gallardo adelanta su interés como narradora, y el tono de sus historias. Hasta el fondo llegan las protagonistas, todas mujeres que escogen el camino del dolor como tabla de salvamento a la cual asirse. Constituyen recurrencias constantes en la escritura de la autora las alusiones de un narrador-personaje que actúa con total conocimiento de causa de la vida caótica y desordenada de sus personajes, y que aun así es parte del desenlace de unas historias que no acaban bien en ningún caso, y que para ser sinceros, parece no interesarle.
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Según Bajtín la conciencia es esencialmente dialógica, y la idea, de hecho, no empieza a vivir sino cuando establece relaciones dialógicas esenciales con ideas ajenas. En el caso de la novela, el escritor sabe que el mundo está saturado de palabras ajenas en medio de las cuales él se orienta. Fue Julia Kristeva quien, a partir de las intuiciones bajtinianas sobre el dialogismo literario, acuñó en 1967 el término intertextualidad. Para esta autora todo texto es la absorción o transformación de otro texto.
Para Joselín Pupo, Muchacha en las calles de New York es una lectura muy personal de historias anteriores, con citas y presencias de Walt Whitman, Fernando Ortiz, Toulouse Lautrec, Carlos Enríquez y su emblemática obra El Rapto de las Mulatas, el cine norteamericano contemporáneo, que vienen a patentar una visión filosófica postmoderna de nuestra sociedad, en la que han muerto la razón, el sujeto y la historia, y por ende los metarrelatos, el gran relato, aquel donde una niña desgraciada encontraba el amor de su vida a la vuelta de la esquina, hada madrina y varita mágica mediante. A Joselín, la absorción o transformación de otro texto en uno suyo es esencial en su escritura. Por ende, Muchacha en las calles de New York es una invitación al deleite en sí, Joselín Pupo entiende muy bien que el cuento además de ser portador de anécdotas y enseñanzas, también lo es de posibilidades, las cuales ha demostrado en estas tres narraciones repletas de proposiciones. |