
Mi América, una mirada a la región desde la adolescencia primaveral
Por: Roberto Miguel Torres Barbán
La joven mirada de un adolescente de 15 años al pasado y presente latinoamericano, no es el argumento del libro Mi América en primavera, sino que es la realidad periodística de un ensayo de 365 páginas –una por cada día del año- escrito por Marcel Cabrera Pérez, uno de los más bisoños miembros de la AHS, que acaba de presentar –este viernes en la Casa del ALBA cultural- su primer texto, y que al parecer dará paso a una larga lista.
“Cubaguayo”, como se define el autor por su ascendencia cubano-uruguaya, transita por estos textos escritos en primera persona, en los cuales se retratan el pasado y presente del continente americano, a través de metáforas, solo vistas por un niño-joven de 13-14 años, edad que tenía Marcel al redactar el texto.
En la presentación del libro y en presencia de parte del cuerpo diplomático acreditado en la Isla, el crítico y ensayista Jorge Fornet expresó “aunque el autor no se detiene a mencionar bibliografías y carece de un aparato crítico académico, se nota que el libro tiene una enorme investigación detrás de un gran cúmulo de lecturas e indagaciones”.
Este ensayo, dijo, es un sobrecogedor recorrido por una amplia región ubicada al sur-oeste del planeta y en él se refleja la manera de ver el mundo de un adolescente que siente y padece “la triste realidad que ha marcado el pasado y presente de muchas naciones al sur del Río Bravo”.
En estas páginas se describe cómo era y cómo es América Latina y cómo la ve “un chicuelo” de apenas tres lustros de vida, entre líneas se muestra la raza multicolor, costumbre y lenguas múltiples de Latinoamérica, añadió.
Con un mismo lenguaje se habla de balas y de flores, de coincidencias y contradicciones, señaló Marcel al explicar que el objetivo de este ensayo es propiciar un viaje de regreso al tiempo y a la historia latinoamericana para que el lector “conozca mejor nuestras raíces, de dónde venimos, qué hemos hecho y hacia dónde apuntamos con nuestra brújula”.
Dedicado al poeta Mario Benedetti y al Presidente de boliviano, Evo Morales, el libro está formado por más de una veintena de textos, “que retratan el pasado y presente del continente americano, a través de metáforas”, al decir del joven ensayista, indicó el autor.
Mi América en primavera plantea un recorrido que va desde las culturas precolombinas Olmeca, Zapoteca, Maya y Azteca, pasando por la conquista y colonización, las repúblicas, la neocolonización, dictaduras y revoluciones, hasta la actualidad del continente.
En el texto también se analizan las ideas de los principales héroes de las independencias de los países de la región como Simón Bolívar, José Martí y José Gervasio Artigas, además de Fidel Castro y Ernesto Guevara.
Sin dudas, el mérito de este libro no radica en la profundidad-novedad del análisis o la manera en qué es contado, sino en cómo el autor -con apenas 14 años- ha tenido la capacidad de reflexionar sobre su propia identidad latinoamericana, los dolores y alegrías que padecen los países de la región, y de la Cuba que dice “amar con el mismo corazón que la padece”.
Autor también de las ilustraciones del texto, incluyendo la portada, Marcel apela al sentido común y nos convida a plantearnos dos interrogantes, una primera ¿cuántos de nosotros o de los adolescentes de hoy están en condiciones de redactar un ensayo de más de trescientas páginas y ¿a cuántos le publicarían?
A esa misma juventud le escribe el autor en el capítulo Juventud, cimiento del edificio, donde expresa:
“Como nada es perfecto esta generación tampoco tiene todas las condiciones y los instrumentos para crear su propia escultura. Hay muchos jóvenes que no tienen la oportunidad de serlo porque se añejan de tanta explotación capitalista, donde es más el que tiene más y no el que quiera más…Nosotros, porque en este momento yo soy joven, tenemos mucho que aprender, que hacer y que cambiar en Mi América, y en el mundo enfermo que debemos sanar….La voz de mi generación es vital. Un adulto que no confíe en los jóvenes no confía en las piernas, ni en las ideas que lo sostienen. Un país que no confíe en los jóvenes y no esté dispuesto a brindarles oportunidades de actuar en la realidad, se va a hundir en el mapa como un pantano.”
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