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Literatura infantil, espacio de confluencias

Por: Cosette Celecia
Fotos: Fernando Valdés

Entre las actividades que la Asociación Hermanos Saíz ha organizado en el Pabellón Cuba como parte de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana, tiene lugar el espacio Confluencias, siempre dedicado a nuestras letras y que este domingo tuvo como protagonista a la literatura infantil, a través de la obra de Enrique Pérez Días y Eldis Baratute, quienes, junto a Denia García Ronda como moderadora, compartieron con los presentes acerca de su obra, dedicada especialmente a la infancia.

Durante el intercambio, Denia García Ronda recordó cómo los grandes escritores cubanos, desde José Martí, nuestro gran maestro, y otros antes y después de él, han escrito para los niños. Dora Alonso, Mirtha Aguirre, Eliseo Diego y muchos otros, han dedicado textos a los más pequeños. La escritora e investigadora, con una importante obra literaria dedicada a la niñez, como mediadora del diálogo que se propició en la tarde con Confluencias, convidó a los escritores invitados a comentar acerca de sus obras y de las otras actividades que junto a la literatura ocupan su tiempo.

“Muchos me preguntan cómo concilio dirigir una editorial que publica unos 100 títulos al año”, confesó Enrique Pérez Díaz, director de la Editorial Gente Nueva, quien inmediatamente despejó la interrogante: “Vengo de una formación periodística, mi primer trabajo fue en la Agencia de Información Nacional (AIN) y eso te me dio un fogueo que me permite hoy leer y escribir mucho y rápido. Además, suelo dormir muy poco, unas tres horas diarias, y estoy siempre con la chispa encendida, así cada vez que hay algo que me inspira, me pongo a escribir”, asegura.

Enrique, quien prefirió la literatura al periodismo –existe, no obstante un debate en torno al parentesco entre una y otro- asegura que después de muchos años escribiendo y varios libros publicados, todavía le da mucho miedo escribir, no por el público, afirma, sino por el modo en que puedan quedar reflejas con palabras las cosas que piensa, sus sueños.

“Gente Nueva ha sido una escuela para mí, es un trabajo que me convierte en algo más que un autor que publica, porque mi trabajo allí trato de que sea no solo de funcionario, sino también de editor”, comentó a los asistentes, y agregó que entre las ventajas de su trabajo está el hecho de que mientras el oficio de escritor puede ser solitario o individualista, su labor le permite socializar mucho con otros autores.

En cuanto a los proyectos literarios, Enrique Pérez Díaz admitió tener grandes planes. “Soy una persona supersticiosa, así que no me gusta mucho comentar sobre eso, pienso que no se debe hablar de los libros que uno no ha escrito porque es como traicionar su ángel”, reveló el autor, quien, sin embargo, terminó compartiendo con los asistentes a la cita algunos de sus proyectos.

“Ahora tengo el reto de hacer un cuento sobre fantasmas para una antología; y por otra parte, confieso que me tienta mucho la figura de José Martí como ser humano, es algo sobre lo que me gustaría escribir algún día, pero también debo darme tiempo para crear, para poder releer todo lo que uno hace y no cometer el error de repetirse, lo cual resulta un engaño a los lectores y la literatura infantil es la primera que no puede engañar a su público”, señaló.

Enrique explicó además, al referirse a su obra, cuánto le ha aportado el leer a sus contemporáneos, así como a los grandes autores de su infancia. “Le debo mucho a los libros que leí cuando niño, a todos esos autores maravillosos como Dora Alonso, Nersis Felipe, Eliseo Diego; de todos ellos hay también en mi literatura, no soy intertextual a propósito, es que toda esa literatura está en mí”, reconoció Enrique.

Por su parte Eldis Baratute, escritor e investigador guantanamero, rememoró su llegada definitiva al mundo de la literatura. “Soy médico de profesión, sin embargo, cuando opté por la carrera de medicina ya sabía que iba a ser escritor. Esa es una profesión que todavía me gusta mucho, pero la literatura me ha atrapado por completo, así que ya no ejerzo como médico, pero antes, tenía que compartir la literatura con las consultas en la mañana, la docencia en  la tarde y la revisión de historias clínicas en la noche”, recordó Eldis, y agregó que cuando decidió que se iba a dedicar por completo a escribir, donde primero acudió fue a la sede de la Asociación Hermanos Saíz de Guantánamo. “Allí inmediatamente me tendieron la mano y comencé a trabajar como promotor cultural, que es mi verdadera vocación. Esa es una actividad que todavía desempeño, porque me interesa, además de escribir, algo que tampoco pienso dejar de hacer, el poder promover, difundir, estimular todas las manifestaciones artísticas en mi provincia”, aseguró el joven escritor.

Eldis Baratute apuntó cómo su llegada a la literatura infantil estuvo impulsada por el propio Enrique Pérez Díaz, a quien considera un amigo y un maestro y en cuanto a sus textos resaltó la necesidad de reconocerse en cuanto escribe, lo cual parte, también en su caso, de la sinceridad con que se entrega a la creación literaria.

“Soy muy consciente a la hora de escribir, no me guío por la musa, ahora por ejemplo, decidí dejar de escribir ficción por un tiempo, porque estuve haciéndolo mucho y uno corre el riesgo de repetirse”, acotó Eldis, de acuerdo con lo que en este sentido expresara su colega Enrique.

“Estoy escribiendo sobre literatura infantil cubana en una compilación de textos teóricos que forman parte de un libro cuyo título es La dimensión de lo trascendente. Un acercamiento a la obra de Nersis Felipe y que debe salir próximamente”, comentó Eldis, acerca de sus proyectos más inmediatos y opinó que ese tipo de textos es algo que debería hacerse con todos los autores cubanos que lo merezcan.

“También he realizado un estudio sobre la obra de algunos contemporáneos, lo que formará también parte de otro volumen -Vuelve a cantar la cigarra,  homenaje a Onelio Jorge Cardoso-, en cuyo prólogo planteo dos tesis fundamentales: por un lado, que los autores de hoy estamos reescribiendo lo que otros ya plasmaron antes, pero desde una nueva perspectiva determinada por nuestro contexto; y por otro, que no conocemos la obra de esos autores anteriores”, confesó Eldis a la vez que aseguró que esta última es una de las causas por las cuales los cuentos de los escritores jóvenes están llenos de intertextos que proceden de obras de grandes autores, mientras ellos no son conscientes, e incluso, llegan a negarlo por el desconocimiento.

Tanto Enrique Pérez Díaz como Eldis Baratute se incluyen entre los autores que en la década de los 90 se sumaron al despertar de nuevos contenidos que se incorporaron a la literatura infantil. Los llamados entonces temas “tabú”, como la muerte, el divorcio de los padres o la violencia, entre otros conflictos familiares, así como otros temas que por ser menos felices no dejan de formar parte de la vida de niños y niñas, fueron asumidos estos autores que, desde diferentes regiones del país y sin desprenderse totalmente de los cánones clásicos de la literatura, convirtieron también estos tópicos en parte de nuestra literatura infantil.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.