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Lezama, Barnet y la ventana rosa
RESEÑA

Por: Lázaro J. González

El tiempo y el peso de la secularidad, no olvidaron a José Lezama Lima, tampoco han opacado el brillo en las alas del Ángel de la Jiribilla.  Lleno de misticismo, tildado de gurú, incomprendido por unos, o adorado por otros, el autor de Paradiso, dejó su huella en la literatura cubana. Esas impresiones extáticas y literarias, fueron evocadas el pasado 20 de agosto en el Pabellón Cuba, por Miguel Barnet y César López, en la tertulia Cantidades rosadas de ventanas, conducida por este último.

Barnet, afirmó López, es invitado obligatorio en cualquier ágape lezamiano, porque sus vivencias cubanas, poéticas,  e históricas, están en la línea, en el ámbito de Lezama y su obra viene a homenajearlo por medio del amor y la escritura.

Por su parte, el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, rememoró anécdotas sobre su relación con Lezama que, aunque  no eran amigos íntimos, se siente dichoso de haber podido conversar largas horas con él, desde que lo conociera en la Biblioteca Nacional, gracias a su amigo el antropólogo Fernando Ortiz.

Ortiz y el genio de Paradiso, según Barnet, poseían dos visiones distintas de la Historia; mas, tanto una como otra se complementaban, sólo habría que leer el célebre ensayo Contrapunteo del azúcar y el tabaco, escrito por el primero para cerciorarse de ello.

Sin embargo, agregó el autor de Canción de Rachel, sus diálogos eran muy distintos, con Fernando tenía tonos muy coloquiales; pero, con Lezama, ¡qué va! Era otra dimensión, de rompimientos, de sorpresas.

Barnet destacó puntos de contacto entre su obra y la del homenajeado, pues no era casual que hubiera trabajado la figura del esclavo en Biografía de un cimarrón, sino se relacionaba con la afirmación lezamiana de que la sabiduría máxima en Cuba se logra del taita, quien tienen la capacidad de contar historias  y es la misma que reaparece en el diario de campaña de Martí.

Sobre  Paradiso, la suma creación lezamiana, Barnet  aclaró que, pese a su acumulación de barroquismos, no era una novela metafísica ni ahistórica, y resaltó sus aportes en la estructura lingüística, al tener un lenguaje muy dúctil, osado y desprejuiciado, escrito en un español poético y cosmogónico único.

Miguel culminó su plática con la lectura de dos poemas: uno que le dedicara el célebre director de las revistas Espuela de plata y Orígenes, escrito por su puño y letra en la primera página de un ejemplar de La cantidad hechizada, que todavía atesora, y el otro, Oriquis para Lezama Lima del propio Barnet .

Mientras, el Premio Nacional de Literatura, César López, concluyó que Lezama escribió para este país, sin creer en perdurar y es un ícono de la salvación de nuestra patria.  Así, transcurrió el coloquio, asistido quizás, según comentaron ambos autores, por las transparencias de las cuales hablara el creador de Circulando el cuadrado.

Presentan La Letra del Escriba en el Pabellón Cuba

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.