
Las alas entre las patas o “autoayuda” para cucarachas deprimidas
Por: Enrique Pérez Díaz
Uno de los rasgos que caracterizan a la literatura infantil (o para niños) que se escribe hoy en Cuba es el modo en que cada vez la misma se hace menos predecible y evidente y en cambio apunta hacia caminos impensados, caminos bien difíciles e inquietantes, tanto en los temas como en las formas de discurrir sus historias.
Los vericuetos de esta nueva literatura para las ¿primeras? edades apuntan hacía un desafío no solo formal sino conceptual, dado sobre todo en pos de poner a pensar e inquietar a su destinatario y utilizar las elipsis de cualquier tipo con tal de sugerir muchas verdades e inquietantes temas de la contemporaneidad cubana, que otrora eran no solo evadidos por temor sino conscientemente eclipsados.
A diferencia de alguna literatura llamada para adultos, que en algunos casos suele acomodarse en los estereotipos de un realismo que trata de ser crudo y valiente en apariencia (aunque apueste siempre por los mismos temas, personajes y constantes ya más que probados en el gusto del gran público) los autores que se suscriben en las nuevas corrientes de la literatura para niños desdeñan toda fórmula acomodaticia y apuestan, cada día más, hacia el riesgo sin límites.
Eldys Baratute, un autor que se da a conocer en los años dos mil y nació en Guantánamo en 1983 y que ya ha publicado media decena de libros de cuentos de muy diversa factura y propósitos, aparece ahora por la colección Ala y espuela, de la editorial Oriente, con un nuevo volumen que tiene el sugestivo, bastante inquietante e intertextual título de Cucarachas al borde de un ataque de nervios.
Baratute debutó en su provincia natal con Cuentos para dormir a María Cristina ( El mar y la Montaña, 2005, 2007 y 2009), al que siguieron títulos como Las flores de Pablo (Gente Nueva, 2006), Marité y la hormiga loca (Editorial Abril, 2006-Premio Calendario), Alicia y el mundo de las maravillas (Cauce, 2009) y Los gnomos están tristes (Sed de Belleza, 2010) y en cada uno de estos libros ha hecho de la intertextualidad y los temas difíciles una constante que va en ascenso en su obra.
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Con un relato que tiene como hilo conductor la intolerancia humana y que se mueve desde la recurrencia narrativa a un Gregorio Sanza, de Franz Kafka, hasta la muy famosa Cucarachita Martina de la tradición hispana, Baratute nos entrega nueve cuentos que nos producirán las más desencontradas reacciones, sobre todo por encontrarnos ante un discurso detonante en el cual siempre hay un abusador y un abusado en el mundo, este mundo de cucarachas tan terriblemente parecidas a nosotros y que nos deja más llenos de preocupaciones que de certezas.
Desde “Yaqueline vs. Yaco”, en el cual se cuenta de una cucaracha sin identidad (siquiera sexual) hasta la postdata telefónica con que cierran estas páginas, acremente el autor demuestra cuanto preconcepto hay en el mundo, cuanta limitante para que las personas se realicen como tales y vivan felices a partir de su propia aceptación, muchas veces (dada o no) por la de los demás.
“Cucarachamidas”, “Metamorfosis… otra vez”, “Tembleque”, “¿La historia verdadera?”, “Los chismes de Manolo”, “Amor sin espejuelos oscuros” y “Yo quiero ser una diva”, muestran el modo en que hábilmente todo el tiempo Eldys tributa a la creación de sus contemporáneos y maestros en una fina urdimbre de textos, problemáticas y personajes que se engarzan en todas las constantes de su creación anterior, esto es, la crítica a los convencionalismos, a la maledicencia, el chisme, la falsa moral, los preconceptos sobre el modo de vivir de las personas que aspiran a su libertad e individualidad más acérrimas y bien ganadas.
No es casual la recurrencia al filme de Almodóvar en el título, como tampoco lo puede ser la utilización del a veces menospreciado insecto como protagonista de todos y cada uno de los relatos.
Aunque en la literatura suelen haber tantas claves ocultas y en la mente de un autor, caminos que ni él mismo es capaz de conocer, se me antoja pensar que estas cucarachas al borde de un ataque de nervios vienen al papel impreso para redimir —en su poderosa, vital y casi indestructible especie— a todos los seres llamados diferentes, ofendidos, vilipendiados y poco entendidos que en el mundo son y ha sido, aquellos que por defender su verdad dejan girones de piel en la lengua ajena y deben alejarse de la humanidad, volando con sus alas entre las patas, con tal de ir, una y otra vez, al predio ideal que nunca parecen encontrar.
Si ya Baratute nos avisaba de la consecución de una voz narrativa, un estilo definitivo y todo un mundo de claves temáticas y estilísticas al regalarnos con la escritura de un libro tan coherente como Alicia y el mundo de las maravillas, Cucarachas al borde de un ataque de nervios da noticias de que el autor se encuentra en su madurez como creador y me atrevería a anunciar que en el umbral de esa ansiada plenitud que cuantos escribimos soñamos encontrar. |