 “La palabra nos viene húmeda de los bosques”
Por: Mariana Camejo
“Pregunta, deja el reverso, el cumpleaños del verso, sonrisa de la toronja, la amarilla luz esponja. Fiesta y final de la luz”, escribió Lezama Lima en homenaje al Poeta Nacional de Cuba. Varios aniversarios envuelven este año la vida y obra de Nicolás Guillén. El 10 de julio se cumplieron 109 años del natalicio del bardo en su Camagüey, y 20 de la fundación que lleva orgullosa su nombre.
Como si fuera poco, llega a los seis decenios El apellido, poema en el que el escritor exhibe su condición de mestizo de sangre africana y esclava, y cuestiona lo que esconde el patronímico que le impusieron “desde la escuela y aún antes… desde el alba.”
Para celebrar el nacimiento de esa antológica pieza, la Fundación Nicolás Guillén, prepara una edición masiva del texto, ubicado dentro de las elegías guillenianas, y poseedora de un fuerte aliento identitario.
“¿Es mi nombre, estáis ciertos?” pregunta en el poema el autor de Sóngoro cosongo, dudando si quienes bautizaron a sus abuelos conocieron su “sangre navegable” y su “geografía llena de oscuros montes.”
En esos versos, el también fundador y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), plantea un problema de desarraigo y mutilación cultural que podría parecer caduco. Pero cuando se habla de razas en Cuba se habla en presente.
Por ese motivo la fundación, en su arribo a las dos décadas de existencia, presta especial atención a la celebración de 2011 como Año de los Afrodescendientes, y junto a la UNEAC, planea la realización de un coloquio sobre el tema que tendrá lugar los días 26 y 27 de octubre próximo.
La institución, que vela por el fondo documental y la biblioteca personal de Guillén, prevé también para este año, la publicación de una edición crítica de sus elegías, que incluye ilustraciones de destacados pintores contemporáneos cubanos.
Como parte de las celebraciones, se brindará un homenaje al cantante cubano Bola de Nieve, quien fuera amigo personal de Guillén e intérprete de algunas de sus obras más conocidas, en su ritmo natural.
Creada en 1991, la fundación que preside Nicolás Hernández, nieto del poeta mulato, realiza una destacada labor en la preservación y el estímulo al estudio y difusión de la obra literaria del prestigioso intelectual criollo.
Atiende, además, una sala-museo con objetos personales e históricos del escritor de Tengo, así como también obras de arte, ediciones de sus obras y material documental e iconográfico que le pertenecieron.
En este 2011 será esa institución la encargada de hurgar en los escenarios populares que regularmente atiende, y redescubrir allí el espíritu de quien consideraba: “la palabra nos viene húmeda de los bosques”, uno de los más grandes creadores cubanos nacidos en el pasado siglo. |