Escribo porque soy un soñador ENTREVISTA
Por: Dainerys Machado Vento
Fotos: Antonio Pons
“Escribo poesía porque tengo una necesidad imperiosa de comunicarme y de que se me escuche. Comunicar se me ha hecho relativamente fácil, ser escuchado se complica”. Me confesó Raúl Suñet Pérez, con esa facilidad de palabra organizada que tienen solo los poetas que no renuncian a la tradición intrínseca de todo un pueblo improvisador de versos.
Cubano, tunero, joven y lleno de versos, llegó al Café G con una Despedida nostálgica que arrancó los aplausos de todo un auditorio heterogéneo: Te voy a abandonar ciudad desierto/ y sé que voy a extrañarte/ estaré a la orilla de una plaza grande/ recordando tus bancos sin árboles…Le pedí que me hablara sobre el Festival Internacional de Poesía de La Habana, y terminé haciéndole la pregunta más inexplicable entre todas las posibles:
¿Por qué escribes poesía?
Quizás porque soy tonto, porque soy soñador a lo Lennon, o tonto a lo Lennon, porque está claro que escribir poesía es uno de los oficios más tontos que a alguien debería ocupar. Me hubiera gustado mucho tener talento para ser vendedor de dólares, negociante, o deportista destacado, o haber tenido alma de prostituto. Pero culpo a mi madre porque me inculcó poesía y literatura desde muy pequeño, y cuando empecé a vomitar mis miserias en versos me sentí mucho mejor.
¿Crees que existen espacios que legitimen el trabajo de los poetas cubanos? ¿Cómo se comporta esa realidad en Las Tunas?
Mi pequeña y querida aldea tiene una tradición de poetas y escritores enorme. Tenemos la suerte de que haya sido coterráneo nuestro uno de los grandes de la novela cubana de las últimas décadas como Guillermo Vidal, autor de una obra como Los cuervos. Tenemos a grandes como Tony Borrego, Carlos Esquivel, Frank Castel, o sea hay una tradición linda en Las Tunas y se cultiva no solo la poesía, también la literatura.
En estos momentos hay un movimiento joven con muchas ganas de hacer y de una calidad palpable. Si me preguntas si un festival como este debería extenderse a mi aldea, te digo por supuesto. Me parece que debería extenderse a cada rincón de este pueblo grande que es Cuba, porque es necesario además como incentivo.
¿Y qué te ha parecido el Festival?
Todo intento que se haga de agrupar poetas y poesías me parece una acción muy válida. Además es un orgullo para todos los cubanos, y sobre todo para todos los artistas, tener un encuentro tan importante como el Festival Internacional de Poesía de La Habana. Solo que me parece que está organizado por otra generación, a la cual agradecemos mucho el haber invitado a los jóvenes, a quienes estamos ahora tratando de hacer con otra visión poética, con otro estilo poético.
La convicción de la nueva ola de poetas cubanos es que la poesía tiene un deber social y es para todos. No estamos en contra, pero tampoco profesamos que el poeta lea su creación solo para un grupo determinado de intelectuales tipos, conocedores de la poesía y de todas sus aristas. Queremos más. Nuestra filosofía es atacar espacios, crear nuevos diálogos. Es una falacia que solo los conocedores pueden interpretar y agradecer la poesía. Nos gustaría leer para el transeúnte, para el albañil, para todos los que quieran escucharnos.
¿Crees que este espacio reprodujo ese elitismo?
Quizás, pero que conste que no es una crítica, porque se ha hecho así por mucho tiempo y es un evento muy importante para todos.
¿Sientes el Festival como espacio de integración?
Aplaudimos mucho esta integración de pueblos, que el evento se convierte en una fiesta latinoamericana y mundial, y aplaudimos la estancia aquí de poetas de todos lados. Solo me parece que se debería ser un poco más selectivo, porque agradecemos la asistencia de todos los que vienen, pero me parece que la poesía no es solo corriente filosófica.
Hemos visto mucha poesía de invitados que son seres humanos extraordinarios, con una visión de latinoamericanismo grande y con ansías de libertad, personas que agradecen mucho a Cuba. A pesar de toda esa humanidad, a veces vemos en ellos una poesía pobre, pasiva, que llega a ser panfletaria, y esa no es la idea del festival. El apoyo a Latinoamérica es una necesidad, pero la poesía desde su concepto puede ser mucho más.
Quien quiera escribirle a América y a su integración tiene que hacerlo utilizando un lenguaje poético. Cuando oímos una poesía no puede parecernos que estamos leyendo el periódico. Más cuando en un festival hermoso como este.
¿Y la presencia cubana?
Se debería insistir más. La cuota de poetas del país que cubre el evento es ínfima, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la poesía cubana en estos momentos. Nuestra poesía está en una salud perfecta y deberíamos priorizar la presencia en estos espacios de los grandes poetas, muchos jóvenes, que conviven ahora mismo con todos. |