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Encuentro con… Daniel Chavarría. Más allá de ellos y las cicatrices
RESEÑA

Por: Michel G Nuñez

Encuentros con personalidades de la cultura cubana se han protagonizado a lo largo de todo este verano en el Salón de Encuentros del Pabellón Cuba. Pasaron por allí, entre otros, Sara González, Eduardo Roca (Choco), Reynaldo González... Pero ninguno, puedo decir, como el que protagonizó Daniel Chavarría este pasado jueves.

Para empezar no estaba Magda Resik, conductora indiscutible de ese momento que auspicia la AHS. En esta ocasión correspondió a Luís Morlote, presidente de la organización, hacer de maestro de ceremonias; y nunca mejor dicho, porque lo que habitualmente deviene intercambio tripartito entre conductor, entrevistado y público, se convirtió en una clase magistral de narración-actuación de Chavarría. Además salió alguna que otra anécdota sobre el origen de aquellas historias que allí fueron leídas por el escritor.

En segundo término, el encuentro tuvo lugar un día antes del 13 de agosto, cumpleaños de alguien muy querido por todos. Morlote cuenta que cuando contactó a Daniel para proponer el encuentro y concertar juntos la fecha del mismo, acordaron que la cita sería el 12 de agosto y ese sería el regalo del autor y la AHS a Fidel por su cumpleaños. Para la fecha, se organizó en el Pabellón Cuba y en las Casas del joven creador del país la jornada “Por Fidel y por la paz”, la cual incluyó además un concierto de Sara González en el Pabellón Cuba, el propio jueves , un poco después del encuentro con Chavarría.

En palabras del propio conductor, fue un encuentro que se inventó el propio Daniel, diferente a todos los demás. Por lo cual el escritor gozó de total libertad para hablar y expresarse a su antojo.

En esta especie de crónica, Daniel Chavarría también goza de total  privilegio de protagonismo.

Según el propio Daniel, en sus presentaciones suelen ocurrir cosas inusuales. “ Cuando no me caigo de una silla, aprovecho el término lanzamiento de libro y me pongo a lanzarle libros al público. En una ocasión le pegué con el lomo de mi libro Viudas de Sangre, a una señora en Las Tunas, eso casi llega a tragedia por el ejemplar en cuestión posee varios cientos de páginas”.

El Encuentro… devino sitio de experimento, pues Chavarría aprovechó la oportunidad para ensayar “ algo que se me propuso hace ya algún tiempecito para un proyecto de una editorial española que tiene una sucursal en Montevideo. Me han propuesto grabar los CDs que sean necesarios con fragmentos de mi obra. Fragmentos que puedan funcionar como cuentos; algunos cuentos míos también. Esto es una operación comercial muy de moda en el mundo libresco y en algunos lugares funciona muy bien”.

“Con respecto a los cuentos tengo muy poco que aportar, pues soy esencialmente novelista. Los cuentos obligan a una capacidad de síntesis que no poseo. Soy retórico, barroco, detallista y me siento estrecho en el espacio del cuento,  no me da posibilidades de digresión, de detalles descriptivos en los que me regodeo. Pero, de todos modos tengo algunos escritos, casi todos ellos a petición de alguien.

“He hecho un inventario y he encontrado que en mi obra publicada hay materia prima para cubrir unas tres horas de grabación en un CD y  como es sabido, sobre todo aquellos que hayan leído mis memorias publicadas bajo el título Y el mundo sigue andando, hice mis pininos en teatro. No soy tan mal actor”.

Chavarría aparece en algunas producciones cinematográficas cubanas, siempre con papeles cortitos y, como dice, siempre por salvar a alguien. “Por ejemplo me recuerdo de una película en la que había que hacer una escena en Nicaragua, el plan de filmación exigía que fuera en ese momento, yo estaba allá como guionista, me sabía el texto porque lo había creado yo. El actor que debía hacerlo se emborrachó en los carnavales y tuve que ir a hacer el papel. Eso fue en La Frontera del deber, un serial”.

Chavarría se confiesa  como un buen lector. La primera historia que sometió a consideración de los presentes aparece en  el libro Allá ellos. Este se llama El joven de la cara cortada.  Está basado en una historia real sobre Miguel de Unamuno y el general español Millán Astrain.
“Muchos de ustedes lo deben haber leído- comenta Daniel, pero estoy seguro que nadie se los leyó como lo voy a leer yo ahora (Risas)”.

Seguidamente propuso la segunda lectura que traía , titulada Por culpa de un jodido bicho español, “bicho” significa niño en lengua popular salvadoreña. Un  cuento inspirado en el personaje de Raúl Ernesto Cruz León, el mercenario enviado por Posada Carriles que puso la serie de bombas en los hoteles de La Habana  en aquellos críticos momentos de  1997.

Entonces el MININT convocó a una serie de escritores a escribir algo sobre las agresiones que Cuba había recibido por parte de Estados Unidos  y se hizo el libro Las cicatrices en la memoria. Para este relato, cuenta Chavarría que  recibió  mucha información de los investigadores que siguieron el caso. Un coronel de la Seguridad Cubana lo asesoró, y puso a su disposición gran cantidad de materiales para leer y, finalmente, lo condujeron a una entrevista con el mercenario Cruz León, ya preso.

“No se nos pidió un testimonio o crónica, se nos pidió enterarnos de lo que había pasado y después escribir ficción como fuera  nuestro deseo-  cuenta Chavarría. En lo posible relacionado con el personaje”.

“Les voy a adelantar algo. Aquí hay una cosa un poco misteriosa que fue lo que me atrajo para escribir esto. El Coronel que guió mi información sobre esto, me contó que la intervención de un niño de unos 12, 13 años, huésped del Hotel Tritón, tuvo una participación muy importante en la captura del mercenario. Parece que el muchacho tenía dotes paranormales o algo así, porque desde que vio a Cruz León,  que andaba con la bomba en una bolsa de plástico por el  lobby como a 20 o 30 metros, le clavó los ojos y lo miró aterrado. En el momento en que Cruz León se giró para poner la bomba detrás del espaldar de un sofá en lobby del hotel en el que se había sentado, el niño agarró a su hermana de unos 20 años, y la comenzó a halar para sacarla de allí. A partir de allí la seguridad  halló otras pistas que le permitieron la captura de Raúl Ernesto Cruz León”.

Daniel Chavarría puede decirse, protagonizó el más inusual de los Encuentros con  figuras de la cultura cubana, digo cubana, porque más allá de su origen uruguayo, sigue siendo un entrañable cubano, cuya mente no para de sorprendernos con ocurrencias nuevas, afortunadamente y para nuestro solaz disfrute.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.