El secuestro de Víctor Cedeño ENTREVISTA
Por: Cosette Celecia
Víctor Cedeño es quizás por estos días “el más buscado” de los historietistas. Lo curioso es que el mismo ha publicado su culpa: El secuestro de un Cómic. Debe ser que a los artistas les sucede como a los periodistas, pues mientras hay labores privilegiadas en el disimulo de las faltas - se dice que los abogados encierran sus errores, los médicos los entierran, mientras los periodistas las publican- existen a quienes el ejercicio de la profesión nos obliga a delatarnos.
Pues Víctor, cienfueguero de nacimiento y arquitecto de profesión, parece haber encontrado en la creación de historietas algo más que un pasatiempo, aunque él afirme que hacer caricaturas -o raptarlas, como en este caso sugiere el título de su primer libro- es un hobby para él.
Sus actos, con evidente premeditación y alevosía -pues eso de publicar un libro no es cosa fortuita- trascienden ya los dominios de La Pícúa -no estamos seguros si se trata del pez de aguas tropicales, el origami popular entre estudiantes de primaria, o el apodo de algún Capo de las historietas- para abrirse espacio en Reina del Mar, editorial provincial de la AHS cienfueguera, sello bajo el cual salió a la luz El secuestro de un Cómic, presentado recientemente en La Cabaña, durante los días de la Feria Internacional del Libro en Ciudad de la Habana y en Cienfuegos, cuando pasó por allí dicho evento.
Y aunque durante la entrevista -o interrogatorio- que sostuvimos con él, no hizo alusión a ello, pronto supimos que además, también ha hecho de las suyas en los Estudios de Animación del ICAIC, cómplice en la realización del corto de animación Dany y el Club de los Berracos, con idea original, guión y diseño del propio Víctor y el cual concursó en la Novena Muestra de Jóvenes Realizadores.
Con cierta timidez, y pocas palabras, probablemente para no revelar nada que pueda ser usado en su contra, Víctor Cedeño contestó algunas preguntas al Portal Arte Joven Cubano acerca de El Secuestro de un Cómic, título que finalmente parece más bien responder a un criterio comercial, de gancho publicitario, que a confesión de delito alguno.
¿Cómo llegas al mundo de la historieta?
Desde niño estoy haciendo historietas, pero de modo más serio y constante empecé hace algún tiempo, cuando me dieron la oportunidad de publicar mis obras en la revista humorística La Picúa, de Cienfuegos - y aquí se aclararon dudas y desconocimiento acerca de la polisémica nomenclatura-, donde me descubrió Antonio Enrique González Rojas, presidente provincial de la AHS, quien me dio la oportunidad de publicar El secuestro de un Cómic.
El libro, que concebí pensando en los jóvenes, reúne tres historias que se entrelazan, con tres personajes diferentes, amigos entre ellos. Cada una de las historias está representada, en cuanto al diseño, de modo distinto, atendiendo a las características del protagonista. Son historias de jóvenes, y narran conflictos que preocupan a los adolescentes, relacionados fundamentalmente con la búsqueda de pareja.
¿Como autor de historietas no te interesa definir un modo de hacer propio?
Este es un libro que hice para divertirme y sentirme bien. He disfrutado variar el estilo en esta ocasión para probar visualidades diferentes. Tal vez más adelante me defina por un estilo único, el mío, que puede verse en la segunda historia del libro y que está muy influenciado por el modo de hacer de los historietistas de antes y, según me han dicho, también por algo de manga; y aunque es muy difícil definirse a uno mismo puedo decir que se caracteriza por las líneas suaves y por ser muy limpio.
¿Qué expectativas tienes con el libro?
Entretener, que las personas que lean el libro, de cualquier edad, de cualquier nivel, puedan pasar un rato agradable. Creo que la promoción de las historietas y los historietistas cubanos está un poco atascada. Se están haciendo cosas, pero no se sale de lo mismo, es como si faltaran ideas y no salieran cosas nuevas. No sé si yo logre hacer algo diferente con mis caricaturas, eso lo dirá el público y es algo de lo que espero enterarme con quienes las lean. |