El buen conjuro de Casa
Por: Antonio López Sánchez
El más reciente número de la Revista Casa de las Américas, exactamente su edición 258, fue presentado en la sede capitalina de nuestra institución cultural más emblemática.
Dedicada al II Encuentro de Jóvenes Artistas y Escritores de América Latina y el Caribe, Casa Tomada de diciembre del 2009 y a la obra del colombiano William Ospina, entre otras temáticas, el nuevo ejemplar fue presentado por Luis Morlote, Presidente Nacional de la AHS. Roberto Fernández Retamar, Presidente de Casa de las Américas, Jorge Fornet, que fungió como codirector de este número de la revista, entre otras personalidades, asistieron a la presentación.
La presencia del trovador Leonardo García, siempre de profunda poética, siempre agradecidos sus temas por los seguidores de esta manifestación musical, fue la primera página de esta tarde. Luis Morlote hizo lectura del texto Desde la Casa se sueña y se construye el porvenir, que sirvió de definitiva apertura a los trabajos de la revista.
Al inicio del número, Roberto Fernández Retamar realiza un paneo que “descubre, para los que somos más jóvenes, la dimensión colosal de la obra de la Casa de las Américas y el valiosísimo testimonio que han significado las páginas de su órgano principal”, según señalara Morlote.
Se trata de un amplio recorrido que rememora, devuelve imágenes, sueños realizados y no, donde Retamar trae de regreso avatares que en su momento pudieron ser cotidianos, inmersos en el día a día y que, dado sus significaciones y algunos de sus participantes, cobran ahora la dimensión del mito. De los textos, de los grandes nombres de la cultura americana que han pasado por sus páginas, de aciertos y desaciertos, de historia humana y viva en fin, se habla en el magnífico texto de Retamar.
Un trabajo como este del destacado ensayista cubano, nos demuestra que tal publicación ha reflejado “no sólo la labor de esta institución, sino la riqueza y la complejidad de la gran obra cultural que ha significado la revolución Cubana y el aliento imprescindible de Haydée para convocar, para reunir a grandes figuras del pensamiento y de la creación artística en torno a la institución”, destacó Luis Morlote.
Otro importante fragmento de la revista está dedicado al escritor colombiano William Ospina. Sobre el poeta, narrador y ensayista, versan las páginas nacidas del espacio Semana de autor, que la Casa de las Américas dedicara al intelectual. Su texto El dibujo secreto de América latina, es una extraordinaria y personal lectura del continente, tal afirmara Morlote. En ella “el autor arma y desarma, reconfigura una cartografía de lo real y lo imaginario, de lo esencial y más allá de la esencia misma de los matices de la vasta cultura continental, en la que pocos, con excepción de los pueblos mágicos del Amazonas, pueden reclamarse como absolutamente autóctonos y sin embargo, todo es original.”
El dibujo de Ospina transparenta aquello que somos, desde las superposiciones y tensiones de lo real y lo mágico, entre la vida y la imaginación, entre la naturaleza y la literatura, entre lo uno y lo diverso, entre la totalidad y lo particular y fragmentario, destacó el presentador. Asimismo, la propia imagen de Ospina, esta vez desde las visiones de algunos de sus lectores otros, cubanos y colombianos, aparece también retratada en estas páginas. Luego de este dossier, faltaría solo el recorrer los libros de este autor a quien tan justamente dedica Casa uno de sus principales espacio.
Como es casi una tradición en su quehacer, este número recoge el paso por la Casa de otro grupo de talentosos intelectuales y artistas del continente, todos más jóvenes, nacidos con posterioridad al asesinato del Che Guevara. Intelectuales, creadores que fueran convocados ahora para preguntar y crear, a partir de las posibilidades múltiples de un encuentro interdisciplinario. Se trata del evento Casa Tomada, como se dio en llamar al II Encuentro de Jóvenes Artistas y Escritores de América Latina y el Caribe, realizado en diciembre del 2009.
“Es un suerte que la revista agrupe textos sobre nuestras realidades, obsesiones e incertidumbres” como los que aquí publican varios de los participantes. Textos autobiográficos, en mayor o menor medida, todos tienen consigo una manera de pensarse a sí mismos en relación con el contexto social cultural, artístico. Comprometidos con su tiempo, atentos a dinámicas e incidencias del presente, cada uno da cuenta de zonas distintas que al mismo tiempo son complementarias de lo que hoy somos, repasó en su texto Morlote, al referirse al contenido de esta sección.
Habrá que seguir en el futuro muchos de los nombres de este dossier, según se dice en las palabras de apertura a este número, y esa es la apuesta de esta Casa. Si algo está claro luego de transitar por estas páginas es que la Casa no es un edificio sino la gente que lo habita y lo funda día a día con un conjuro, expresó el presentador. Un conjuro, tal como escribe Jaime Triana en la revista, frente a la banalidad, la apatía y el individualismo.
Un detalle a destacar es que las ilustraciones de este número de casa, desde la portada misma, están integradas por “los provocadores detalles de los murales realizados por los artistas que tomaron la casa y dejaron plasmadas sus huellas en la cincuentenaria institución.” También mañana, porque empiezan a hacerse visibles hoy desde una estética muy particular, escucharemos los nombres de estos jóvenes artistas.
Así pues, ya circula otra de las buenas creaciones de casa de las Américas. Recomendamos la lectura del número 258 de la revista Casa. Desde estas páginas, además del aplauso respetuoso a tantos años de labor y de hondura de la institución y de su revista, le deseamos mucha y grande salud a su buen conjuro del pensar, del hacer. A ese intento de construir, desde el sueño y el verbo, porvenires posibles y mejores para todos.
Desde la Casa se sueña y se construye el porvenir
Palabras de presentación de la Revista Casa de las Américas de Luis Morlote Rivas, presidente de la Asociación Hermanos Saíz.
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