
Todo un cortejo de narradores jóvenes
Por: Rubén Ricardo Infante
La selección Todo un cortejo caprichoso. Cien narradores cubanos (Ediciones La Luz, 2011) recoge en sus páginas los rumbos del cuento cubano contemporáneo en la pluma de sus más jóvenes representantes. Unos insisten en la forma de narrar a partir de lo meta textual, otros apuestan por el riesgo narrativo, y los últimos, sin apelar a ninguna de las dos formas anteriores, ponderan con maestría el abordaje de los temas desde su perspectiva.
Esas son las tres variantes principales presentes en esta selección, donde se traza un mapa de la creación joven. Con este título, la editorial ha conformado ya dos selecciones que agrupan un amplio número de autores, quienes cultivan la poesía y el cuento. El primer caso se refiere a la publicación de La isla en versos. Cien poetas cubanos, texto que ha sido presentado en diversas regiones del país y constituye una muestra integra del quehacer poético de estos autores; por otro lado Todo un cortejo… reúne a los narradores nacidos después de 1970 y que en los últimos años han tomado los rigores de la narrativa para concebir sus historias.
Ambos títulos de Ediciones La Luz confirman el interés del sello editorial en unificar en selecciones el discurso de los jóvenes; referentes obligatorios ya por el número de autores incluidos y el desempeño de los mismos en el ámbito editorial cubano. La forma en que irrumpen y la cantidad de publicaciones, premios y libros publicados por muchos de estos autores da prueba de la calidad de este grupo de autores que insisten en tejer sus historias desde maneras otras de narrar.
Según los compiladores, una de las cuestiones más respetadas para realizar esta selección fue la idea de concebir un libro que no se limitara a ser una mera compilación de textos, sino que sirviera como pretexto para mostrar las diversas formas que existen de narrar en nuestro país.
Para Alcides Pereda, uno de los encargados de la selección, Todo un cortejo caprichoso… fue un libro enfocado en los autores y formas de narrar de los mismos y no en las narraciones de estos. Más que los cuentos mismos, se trató de escoger narradores, pues estos representan estilos, formas de escribir diferentes y filiaciones estéticas que de forma visible o no, representan a una generación de narradores. A lo que habría que agregar el cómo dialogan estos textos con la capacidad imaginativa de sus autores.
Entre los ejemplos más notables se encuentra Pedro de Jesús con Mientras llega el chico a lo punk, donde existe una voz narrativa muy propia de su autor; Pablo Guerra, La fuga de Ícaro (o la yagua que está para uno no hay vaca que se la coma), que pertenecen a cuentos habituales en la narrativa cubana contemporánea, con marcado acento en la lectura meta textual, la parodia, el pastiche y la apropiación de narraciones ajenas. Igualmente se suman las voces de Kenia Leyva, Luis Yuseff, Ernesto Peña, Arianna Naranjo, Marcelo Morales, Lurima Estévez, Irela Casañas, Eldys Baratote, Moisés Mayán, Yordis Monteserrín, Karen Boffil que, desde la diversidad temática, construyen universos propios en la manera personal que elaboran su discurso hacia la creación de cuentos.
Al revisar la selección el lector se percatará de la existencia de un segundo grupo de cuentos en los cuales se privilegió el riesgo dentro de las formas narrativas, donde se destacan autores como Rebeca Murga (Conceptos), Katia Gutiérrez (Sobre la emigración en Cuba), Víctor H. Pérez Gallo, Jamila M. Ríos, Osdany Morales. Y por último, encontrará los que, sin apelar a ninguna de las dos variantes anteriores, refuerzan el interés del autor por abordar un tema desde su perspectiva y hacerlo demostrando el uso adecuado de los recursos narrativos.
En este tercer grupo ubicaríamos a Jorge Labañino (El loco que eres), quien aborda el asesinato como tema y utiliza los resortes propios de la ironía. Los cuentistas Delis M. Gamboa, Frank Castell, Rafael A. Inza, Erwin Caro, quienes toman como tema la muerte y lo utilizan en sus cuentos de forma diversa. También está el caso de las narradoras Yoandra Santana y Anabel Enrique, las cuales parten de la fantasía; Mae Roque, abordando las relaciones de pareja; y Mariene Lufriú, Iriel Alberto García, Alcides Pereda y Serguei Martínez, utilizando la ironía.
Un tema actual y rico en el tratamiento que se le otorga desde la mirada joven es la homosexualidad. Narradores como Adriana Zamora, Zulema de la Rua y Marvelis Marrero, aparecen como estandartes de un hecho para nada aislado ya en la cuentística cubana; pues desde la publicación de la noveleta El Ángel de Sodoma,de Alfonso Hernández Catá, varios autores han visto en el tema la posibilidad de aportar su visión desde la narración. No en balde en el año 2009 Alberto Garrandés publicó la selección Instrucciones para cruzar el espejo, donde se incluyen varios de los narradores que han tratado el tema.
Para Emerio Medina los cuentos incluidos en esta selección son historias que abordan cualquier paraje de lo humano y deben ser leídas, con el rigor y el ojo crítico de un lector avezado. Se encontrará aquí una muestra de lo mejor que se hace en Cuba hoy dentro de las fronteras de este género tan difícil.
Todo un cortejo…,frase tomada del legado de Virgilio Piñera, es prueba del quehacer de los narradores cubanos más jóvenes y constituye uno de los posibles retratos de la narrativa joven en nuestro país. |