Confluencias entre Venegas y Contramestre
Por: Ingrid González Fajardo
Fotos: Fernando Valdés
Si la poesía trasciende culturas, épocas, tradiciones, también une generaciones, sentimientos y son deudoras de la fantasía. Esa es la propuesta del espacio literario Confluencias como parte de las propuestas que la Asociación Hermanos Saíz (AHS) propuso por la Jornada de la Cultura Cubana. El anfitrión, el escritor Edel Morales, pudo ceñir un efecto seductor junto a sus invitados, los poetas Alpidio Alonso y Eduard Encina.
Metáforas de la existencia encontró el autor de Fuera de foco para connotar con la palabra, los destinos humanos de la soledad. Su obra, rica en significados, pudimos degustarla en una secuencia descriptiva que bien pudiera ser su Contramaestre querido o sencillamente, otro de los lugares que tejen nuestro imaginario popular. Eduard ha marcado su voz propia, al decir de Edel Morales, un sello palpable de su inspiración.
No se ven, te juro que no se ven, las palmas, los naranjales que estaban allá en el fondo; eran bustos o pedazos de la lluvia, iluminando el parque, el aire que vi en los álamos, en la lengua del zorzal. En esta parte, la sombra crece y los amigos ya no retornan para refugiarse en sus casitas de dolor.
Con una posición intransigente, este santiaguero de pura cepa guarda para sí, la constancia de su búsqueda en la poética cubana actual, sin traicionar sus palmas y tomeguines, sin dejar atrás el rocío del campo.
“La poesía nunca se escribe desde un lugar sino a partir de lo que tiene que decir una persona y no son las demarcaciones geográficas las que signan un discurso”, señaló.
“Pero sí hay muchas circunstancias que favorecen y se puede venir del interior de Baire, Macondo; desde allí es un poco difícil establecer el diálogo con el otro y existe una limitante que significan libros y centros de poder cultural que evidentemente enriquecen la vida de un creador. Sí es muy importante tener relación con el mundo de tu tiempo literario, estés en Contramaestre o en La Habana, si no estás en sintonía, en diálogo permanente con las estéticas, con la concepción más contemporánea, se hace arduo el intercambio”, puntualizó Eduard Encina.
Alpidio Alonso, por su lado, es un autor con varios años en el bregar de la poética, ingenio que le permite ser el director de Amnios, una publicación abierta a las más diversas tendencias y estilos, puente entre la poesía cubana y la creación lírica universal contemporánea.
La visión de este villaclareño de Venegas incurre en el pasado y todos los grandes de las letras que han dejado huellas en los versos de nuestras generaciones. Sus libros publicados siempre han mantenido la sección Sonetos del hacedor, una especie de diálogo que converge con el mundo del poeta. Por la celebración del Día de la Cultura Cubana, Alpidio retoma a Borges y repite “Soy el que sabe que no es más que un eco”.
Así voy entre ajenos peregrinos, preguntando quién soy, de nube en nube.
Yo soy el que en la tarde ve los trenes pasar a algún sitio en el misterio,
y dice adiós, atolondrado y serio, Desde su soledad en los andenes.
Ante la pregunta de Edel sobre las ambiciones que tiene la poética cubana hoy, el antes presidente de la AHS, apuntó: “Me inicié en la escritura, leyendo a los cubanos, y en primer lugar a Martí. Nací en un barriecito de campo y no puedo renegar de esa poesía, sin embargo, creo que existe una gran dosis de poesía publicada prescindible.
“La poesía cubana sigue siendo una poesía provocadora, en el mejor sentido, abierta al diálogo, a poéticas del mundo, sobretodo, lo que están escribiendo los más jóvenes pues han encontrado maneras de decir que uno no encuentra fácilmente en la poética nacional y creo que eso enriquece, lo convierte en algo vivo, interesante, abierto, verdaderamente palpitante”. |