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Ciencia Ficción en la Edad del Renacer
Por: H. Herdz
Mundos futuristas, desembarcos alienígenas, seres que conquistan el espacio, héroes y heroínas de leyenda, magia, máquinas inteligentes. Posibilidades que se despliegan en el universo literario de la ciencia ficción y la fantasía, géneros entre los preferidos por la juventud por su alta dosis imaginativa.
En Cuba, la historia de esta literatura ha tenido sus altibajos, pues no siempre se ha reconocido con justeza la validez de su propuesta frente al canónico panorama realista. La década del 80 fue en este sentido un oasis para los amantes de dichas historias, no solo por la publicación de clásicos del género provenientes de las repúblicas soviéticas, sino porque en el patio aparecieron autores como Chely Lima, Alberto Serret, Daína Chaviano o F. Mond, con fabulosas historias que desafiaban los límites del imposible.
En la última década varios premios dedicados a estos géneros como el Calendario, La Edad de Oro o el de Ciencia Ficción de la Editorial Gente Nueva, han contribuido a rescatar el ritmo de las publicaciones y a descubrir autores. Asimismo, las nuevas tecnologías contribuyeron a difundir aquellos clásicos no publicados en papel, y han surgido boletines electrónicos, talleres y proyectos dedicados a potenciar la vitalidad de estos géneros en el panorama artístico cubano.
Con la intención de divulgar, promover y cultivar el arte y la literatura fantástica y de ciencia ficción se ha venido celebrando desde hace tres años el evento Behíque, una iniciativa del Proyecto Cultural para la Divulgación del Arte y la Literatura Fantástica, DiALFa. La última edición tuvo lugar este 30 y 31 de julio en el Centro Hispanoamericano de Cultura, y contó además con la colaboración de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), el Proyecto Cultural Anime no kenkyū y el Informativo Estronia.
La celebración de estos eventos junto a otros como el Ansible, Cuba Ficción o el taller literario Espacio Abierto, constituyen una interesante alternativa para que los amantes de este tipo de propuestas puedan compartir la reflexión y actualizarse sobre las tendencias que hoy se siguen en Cuba y a nivel internacional.
Paneles de escritores, exposiciones de artes plásticas, proyecciones de animación, conferencias, encuentros de conocimiento y conciertos de música fantástica fueron actividades incluidas en el programa. Temas como la historia de la ciencia ficción; los animes inspirados en novelas de ciencia ficción y fantasía; la mitología cubana; la ciencia ficción cubana; los premios y publicaciones del género; entre otros, fueron abordados por especialistas como José Miguel Sánchez (Yoss), Ernesto Rodríguez, Sheila Padrón, Gerardo Chávez, Bruno Enríquez, Eric Mota, Leonardo Gala y Yusmani Águila, entre otros.
Saltaba a la vista de los presentes la cantidad de público joven convocado, una prueba de la vitalidad de que goza este tipo de propuestas en la Isla, pese a que su divulgación se mueve sobre todo entre lo alternativo.
Para describir el estado de la ciencia ficción cubana contemporánea, el joven escritor Eric Mota aventuró una periodización que mucho tiene de la mitología fantástica. Para el ganador del Premio Calendario 2009, de 1960 a 1969 se vivió una “Primera Edad”, pues comenzaron a aparecer algunos libros y autores noveles en el género. La década siguiente la denomina “Edad Gris”, por la depresión en las publicaciones, seguida por una “Edad de Oro” en los ochenta y una “Edad Oscura” en los noventa, donde casi no vieron la luz libros de esta índole. Los primeros diez años del siglo XXI han sido para el escritor una “Edad del Renacer”, por la fortaleza alcanzada por dichos autores y proyectos.
Por estos años comienzan a aparecer textos de fantasía heroica como Sol Negro, Crónicas de Sostreum, de Yaly, Alto cronista, seudónimo literario de Michel Encinosa Fú. Lo interesante de este libro, a decir del ponente, resulta en que construye un universo particularmente cubano, algo no muy usual anteriormente. La ópera espacial también ha tenido sus incursiones con libros como Al final de la senda y Precio justo, de Yoss, uno de los autores fundamentales de la etapa, no solo por la calidad de sus historias que apuntan hacia una particular cosmogonía cubana, sino por su trabajo en el reconocimiento y divulgación de la ciencia ficción.
La estética ciberpunk ha sido una de las más populares en los últimos años en autores como Raúl Aguiar y títulos como Nova de cuarzo, de Vladimir Hernández Pacín y Niños de Neón y Dioses de Neón, de Michel Encinosa Fú. Además, Mota citó la presencia de distopías como en Los pecios y los náufragos de Yoss y los cuentos del absurdo en un escritor como Eduardo del Llano. Otros volúmenes mencionados fueron La puerta del Mar cuántico y Bosque, de R. E. Bourgeois, y Nada que declarar, de Anabel Enríquez Piñeiro, entre otros.
En 1999 ve la luz la antología Reino eterno, un intento por recopilar algunos de los principales textos de la ciencia ficción en Cuba, a lo que han seguido textos como Secretos del futuro, Onda de choque y la reciente Crónicas del mañana, compilada por Yoss como parte de la colección aparecida con motivo del cincuenta aniversario de la revolución cubana.
Al final de su intervención en el evento, Mota llamó a escribir una fantasía heroica y una ciencia ficción propia, culturalmente auténtica y que tenga como referentes a los mitos cubanos. Se refirió además a la ciencia ficción que se hace fuera de Cuba, además de a la deuda de publicaciones que existe en el país, pues muchos de los clásicos, sobre todo anglosajones, aún no componen el catálogo de las editoriales nacionales.
Behíque reconoció además a personalidades y proyectos que cultivan o promueven la ciencia ficción y la fantasía en Cuba, como la ilustradora de Gente Nueva Duchy Man Valderá, Premio Anual de diseño del Libro Raúl Martínez; el narrador Michel Encinosá Fú; y Raúl Aguiar, escritor y creador del boletín literario y de pensamiento ciberpunk Quibit, con 47 números editados. |