
Abrir una cajita para dos, ó…ponte color de amor!
RESEÑA
Por: Alcides Pereda y Abilio Suarez
Escribir para niños resulta la acción más enriquecedora del género literario por dos razones: la autocomplacencia del escritor al fabular las historias para los futuros hombres y mujeres, y el placer de ver un libro en las manos de los niños. (Sin saber muchas veces que hacer con él)
La última edición de la colección Capella de Ediciones La Luz fue presentada en la Casa del Cuento situada frente a la escalinata holguinera de la Loma de la Cruz. El libro del poeta y narrador pinareño Nelson Simón: Cajita para dos. “…no tiene nada que envidiar a otras editoriales…”, palabras-elogio de Luis Caissés al poeta Luis Yuseff, editor del volumen y director de la Editorial La Luz.
Cajita para dos se convierte en el libro piloto del género infantil en dicha editorial, comprometiendo a sus realizadores a futuras ediciones de la literatura para niños;
ilustrado, diseñado y compuesto por la artista Taimí Ocampo, es sin dudas un precioso ofrecimiento para los más pequeños. Cajita… esta integrado por tres cuentos y solo entre dos personajes. Si bien la portada nos seduce, las narraciones nos trasladan a la sabiduría oriental (Valentina y Valentín), con parada en semejanzas con cuentos europeos (Pietro y Carmina), hasta las tradiciones de la cultura afrocubana (Lilo y Nanana).
El primer cuento: Valentina y Valentín habla de la soledad, del encierro individual, y del abandono de la familia. Una anciana recupera su alegría gracias a un perrito carmelita que le aparece meneando la cola frente a su puerta. Este le acompaña donde ella se dirija para después desaparecer. Un día ella lo persigue y descubre que el dueño del perrito es otro solitario llamado Valentín. El amor es el dato escondido en esta historia y funcionará como leitmotiv para enlazar los tres cuentos.
Pietro y Carmina por su parte nos recuerda el cuento El ruiseñor y la rosa del escritor Oscar Wilde, donde un ruiseñor se sacrifica en la espina de un rosal blanco y tiñe con su sangre la flor que en invierno no se da. Esta segunda historia de Cajita para dos no es más que una similitud del relato de Wilde, porque si bien no es un ave la que se arroja a la muerte por el verdadero amor, es el propio protagónico, nuestro héroe de la historia: Pietro, quien por complacer a Carmina se aventura en busca de la flor de encaje en las montañas más altas del mundo… en la televisión dan la noticia que fue encontrado el cuerpo sin vida de Pietro… y …entre sus manos tenía, apretado contra su pecho, un manojito de extrañas flores que parecían de escarcha… El interés material, el sacrificio por el amor, las diferencias sociales son algunos de los temas que matizan esta historia, donde el lector después de hacer una pausa al final del cuento, se estremecerá a la sutil muerte que el autor le ha dado al niño.
El último cuento Lilo y Nanana merece el acompañamiento de las canciones que el escritor pone en boca de su personaje: Mariposita de primavera, Los aretes que le faltan a la luna, entre otras que pudiéramos imaginar de la trova tradicional. Lilo, un mulato acaramela’o, desfallece ante los encantos de una negrita: Nanana, y es tan persistente en su objetivo que logra el amor de la niña. Desde entonces no se separaron, y aunque la muerte se llevó a Lilo con los años, no rompió su promesa de amarla toda la vida. La historia es un regocijo del autor ante un hecho verdadero. A diferencia de los cuentos anteriores éste se centra en un tema: la lealtad del amor, que no es más que la eternidad del sentimiento sobre la muerte.
Nelson Simón nació en Pinar del Río en 1965, ha publicado varios libros en el género de literatura infantil: Brujas, Hechizos y otros disparates (Ed. Oriente, Premio de la Crítica 2004); Cuentos del buen y mal amor (Ed. Gente Nueva, Premio de la Crítica 2008); En el cofre de un pirata (Ed. Loynaz); Maíz desgranado (Ed. Gente Nueva); Manuscritos de Pink Mountain (Ed. Cauce) y Preguntas de Rocío (Ed. Gente Nueva). En el 2002 le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional.
Simón se convierte en un excelente marinero que bien sabe como navegar en la literatura infantil. Utiliza un lenguaje sencillo y dócil al entendimiento de los pequeños y la sutileza con que narra las historias nos va hilvanando acción tras acción el desarrollo de los personajes. También enriquece las fábulas con un lirismo propio de su poesía que componen las hojas y formas del libro Cajita para dos.
Que los escritores y la editorial La Luz continúen las publicaciones para el público infantil, porque a ellos, hay que cantarles como decía el poeta Federico García Lorca:
Alma
ponte color naranja.
¡Alma,
ponte color de amor!
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