Mario Castillo
Narrar la historia de la gente sin historia
ENTREVISTA
Por: Laura Hernández Rodríguez
Con absoluta disposición y gran amabilidad me recibió en su oficina Mario Castillo, alguien a quien no le alcanzan las horas del día para crear y que sin importarle cómo rompía su dinámica de trabajo, me concedió una tarde para hablar de hechos y valoraciones que la Historia de Cuba ha olvidado incluir. Su ensayo ganador del Premio Calendario 2008 y presentando en la Feria del Libro por la Editorial Abril, se inmiscuye en la mixtura cultural que se produjo tras la emigración asiática en Cuba, un elemento que dejó huellas en nuestras costumbres y nuestra identidad.
¿Cuál es la idea de Tras las huellas del exotismo oriental cubano?
“Primero, el libro se replantea cuestiones respecto a los esquemas de análisis con el que se mira el tema de la transculturación, la integración y el proceso cultural cubano de forma general. Es una obra dirigida a ver cómo la sociedad cubana se apropia de ciertas representaciones culturales a partir de procesos sociales de la cual ella es protagonista.
“Yo planteo, por ejemplo, una discusión sobre la conocida corneta china de la que todos hablan y sencillamente no existe, y nunca existió, es solo leyenda.
“En segundo lugar, voy a la búsqueda de la lucha entre mitos legendarios del Oriente y su relación con la cultura africana.
“Tras las huellas… mira una historia sobre los conflictos sociales en Cuba, expresados desde la cultura como espacio en el que se debaten distintas posiciones y donde también existe el diálogo, sin desnaturalizar los hechos y ver esos mismos trances sociales como elementos generadores de cultura.
“Y una tercera propuesta sería, mirar al sujeto cubano como creador, ese sujeto popular anónimo”.
¿Por qué sujeto popular anónimo si haces referencia a Martí, Julián del Casal y otros importantes escritores cubanos?
“La idea es valerse de esas fuentes para otorgarle al tema la importancia que merece. Grandes autores y otros protagonistas de la cultura cubana se acercaron, en su momento, a esas huellas que ha dejado para nosotros la cultura oriental, ya eso deja mucho que decir.
“Es un sujeto popular pero también anónimo, por el propio desconocimiento que se tiene sobre él, porque se vuelve desconocido cuando ni se habla ni se escribe sobre él. Es la historia de la gente sin historia”.
En el libro te refieres a un viejo proverbio chino que dice que a través de un grano de arena se puede ver el mundo. ¿Miras la cultura cubana a través de un grano de arena?
“Para visualizar el proceso cultural cubano habría que preguntarse qué se va a discutir y acceder a él desde otra lectura. El tema tiene que ver con toda una acumulación de trabajo e investigaciones en esa misma línea”.
Existen varias vías para mirar el proceso de formación de la cultura cubana, ¿por qué partir de los chinos?
“Los chinos fueron la estrategia que utilicé para analizar lo que me interesaba sobre estas cuestiones del Oriente vistas desde Cuba, y es una mirada poco abordada. Mi enfoque no solo se concentra en la inmigración, como casi todas las investigaciones existentes sobre el tema, sino que trato de sacar experiencias para ubicarse mejor en el contexto de la sociedad cubana. El libro se cuestiona constantemente los esquemas habituales con los que se analiza el proceso cultural en la Isla.
“Para mí fue un elemento que permitió la renovación y ampliación del repertorio simbólico del país. Algunos autores dicen que el modernismo latinoamericano se formó a partir de esas miradas orientales… El orientalismo es, sin dudas, un cambio. Y en el caso cubano, somos de los pocos países donde los chinos forman parte del proceso de formación de la sociedad.”
¿Qué piensas de ese falso supuesto de que solo estamos relacionados con los españoles y africanos?
“Es que la nación no se mira como un conjunto imaginario y por eso se dejan fuera del análisis significaciones importantes. Vamos siempre a lo racial, a lo étnico, y solo recordamos a los africanos y a los españoles. No es solo una cuestión demográfica, se trata también de un imaginario compartido en el plano de la literatura, las artes plásticas, la formación de la identidad nacional, entre otros. Todo esto ayuda a explicar por qué grandes escritores como Martí y Casal se preocuparon por estos temas”.
¿Cuáles crees que sean los puntos de contacto entre esta y otras de tus obras?
“Tras las huellas… es una derivación lógica de De la memoria a la vida pública, porque este último se centró en documentar cómo se gestó todo el proceso de formación de la cultura cubana y ahora, el ensayo que acabo de publicar se presenta más elíptico, más dirigido a las divisiones culturales.
“Este es un libro de corte sociopolítico, más poético en el aspecto textual, más apegado al tono literario, y respecto a otros contemporáneos es una propuesta bastante atrevida, con todas las intensiones de romper esquemas. Y esa ruptura está dada porque la contribución de los inmigrantes es muy usada y apelada por la sociedad cubana, y lo más importante es cómo nos apropiamos de ese proceso formativo y sus efectos dentro de los contextos donde se da esa apropiación”.
¿De las historias de Tras las huellas…, cuál prefieres y por qué?
“Los chinos, de Hernández Catá. Me gusta mucho cómo Catá aborda el tema de la cultura oriental insertándola en ese vanguardismo literario, para mí esto es sintomático y le da la potencia que tienen los chinos dentro del proceso de formación de la cultura cubana.
“Ahora estoy trabajando la figura de Regino Pedroso, un chino cubano, me interesa como hecho literario porque trato de comparar el quehacer de Regino con la obra de autores como Kafka, Jorge Luis Borges y otros que abordaron el tema, porque hasta donde conozco, ese poemario de Regino es único”.
¿Cuáles son tus aspiraciones con este ensayo?
“Nunca me había puesto a pensar en eso, pero con seguridad, no pretendo que me inviten a la feria del libro china.
“Seguiré insistiendo y pretendiendo problematizar las miradas más comunes sobre la historia de Cuba, desnaturalizar la visión del proceso cultural cubano, romper con esa idea de que todo está explicado y, principalmente, contribuir a aportar siempre a la construcción del proceso histórico cubano.
“Es necesario ver que la cultura cubana no es una cuestión de Lezama Lima y Julián del Casal. Que junto con la cultura de elite existe una social-popular que dinamiza todo el proceso cultural cubano. La historia de Cuba no es todo lo que nos han contado, y eso nos permite también pensar en diferencias para el futuro”.
¿Faltaría algo por incluir dentro de tu visión sobre la memoria histórica cubana?
“Creo que la memoria histórica nacional todavía tiene pendiente la historia del sujeto popular. La historia de Cuba está llena de Martí, Céspedes, Guiteras, pero le falta la relación de esas figuras con el ciudadano común, con los sujetos. Decir que el proceso independentista en Cuba empieza el 10 de Octubre de 1868 es atropellar y borrar siglos de historia, y así pasa con muchos acontecimientos más. La cultura nacional tiene que ser vista como un proceso de debate que alguien ha llamado cultura nacional sin incluir ese diálogo.
“La historia de Cuba es también la historia de la gente sin historia, y de esa se ha escrito, pero poco; falta mucho para terminarla y contribuir a eso implica sacar a relucir lo que para el marxismo es la lucha de clases.
“Lo que se cuenta es la historia del Estado cubano y no la de sociedad que es la que hace falta problematizar”.
Ahora estás preparando algunos escritos sobre los trabajadores cubanos, los mambises y principalmente acerca de la población negra y mestiza en Cuba. ¿Por qué te interesa tanto este último tema?
“Porque este es una cuestión casi silenciada y a veces borrada porque los propios protagonistas han dejado a un lado el tema, y esto es motivo de preocupación.
“El debate sobre los negros y mestizos en Cuba no se acaba con el Triunfo de la Revolución en 1959. Hoy se olvida todo el proceso asociativo de la lucha de negros y mestizos en la Isla y eso lo único que denota es un coloniaje tremendo. Nuestra discusión tenemos que hacérnosla nosotros mismos, y este libro pretende eso también, debatir la cuestión racial en Cuba. El éxito del exotismo oriental cubano está relacionado con el abordaje del estudio del mestizaje en este país”.
¿Cuál sería tu lector ideal?
“La gente común, aunque al final sean los que no lo lean porque solo hablan y sienten mis historias. Y algunos académicos también, esos que consideran que fuera de la cultura de elite no existe más gente, porque sencillamente estos sujetos populares caídos en el anonimato no piensan como ellos”. |