Fabián Suárez
“La palabra es lo que lo construye todo”
ENTREVISTA
Por: Laura Hernández Rodríguez
Después de pasar varios días montando guardia delante de mi computadora, Fabián Suárez, dramaturgo, poeta y quizás realizador, ante mi insistencia, accedió a responder un cuestionario por vía electrónica. Sin dudas, este escritor holguinero que algunos catalogan “talento del arte joven cubano”, posee un vasto dominio del lenguaje, habilidad que no vacila en derrochar para escribir. Fabián es ganador del Premio Calendario en 2008, en la categoría de teatro, y goza de cierta popularidad dentro del gremio de intelectuales.
Probablemente tus aspiraciones con “Cementerio de elefantes” no fueron obtener otro premio, ¿cuáles eran entonces?
“Cementerio de elefantes fue una obra que escribí para el Taller de Dramaturgia del Instituto Superior de Arte (ISA). Yo estaba cursando el 4to año de la carrera y la tarea de ese semestre -escribíamos una o dos obras por semestre― era adaptar una novela al teatro.
“Recuerdo que estuvimos explorando con varias opciones, y finalmente nos quedamos con una excelente, formidable noveleta de Yukio Mishima llamada Muerte en el estío, que alguna editorial cubana acababa de publicar por ese entonces. Yo compartía mi clase con otros cuatro compañeros, y cada uno, por supuesto, debía escribir una versión propia y única a partir del relato del escritor japonés.
“Eso hice y salió Cementerio…, que ya no se parecía a Mishima ni a nada que yo hubiera escrito antes, porque durante el proceso de vertimiento de la propuesta literaria a la dramática, la obra ganó en autonomía, personalidad y coherencias autónomas que nunca castré.
“Ahora bien, si te refieres a las pretensiones ―ya sean de contenido o formales de la obra― entonces, digo que asumí su escritura pensando siempre que el proceso no debía quedarse en un mero ejercicio de clase. Y creo que así fue, siempre con la ayuda valiosa de mi maestro y de mis compañeros”.
¿Qué fue lo que te estimuló a escribir “Cementerio de elefantes”?
“Ganas de escribir teatro joven para la vieja escena cubana”.
¿A qué convida la propuesta temática de esta pieza?
“La propuesta temática de la pieza gira en torno a la guerra, al belicismo, a la revancha. Y eso se traspasa a los personajes y a las situaciones dramáticas de la obra, si pensamos en una cosa macro porque, en lo particular, cada personaje tiene sus maneras particulares de pensar y hacer, según acontecen los días del balneario de Key Coral donde transcurren los hechos (tanto pasados como presentes y futuros.).
“Yo diría que ese es el tema fundamental de la obra, y mi reto mayor fue cómo transportar todo eso a una realidad cercana a la ‘realidad cubana’, si es que existe un contexto particular para cada país. Y eso terminó por no importarme. Tema pasado de moda, pensé. Dentro de la obra late la verdad de quien la escribe, que por demás sí es cubano”.
¿Qué puedes decir en cuanto a los elementos formales de Cementerio…?
“Por su parte, la propuesta formal (que para mí siempre será la más interesante y a la que mayor esfuerzo y trabajo le pongo) gira en torno a la expresión, a la frase, al enunciado, como podrás haberte dado cuenta. El teatro es un género literario, al menos en principio, y donde la palabra es la que lo construye todo. Como dice una reconocida teórica del medio, en teatro ‘decir es hacer’. Intuyo que haya querido decir también ‘escribir es hacer’.
“Por eso la insistencia en la exploración lingüística, en el elemento subtextual de los parlamentos, en una tendencia a la desaparición del conflicto clásico por otro tipo de tensiones más sutiles, la homogenización de los personajes: su cosificación, la instancia poética, monologar dentro de la propuesta dramática, la cercanía de la obra a otras regiones de la escritura como el ensayo o el cine, por ponerte los ejemplos más tácitos; el trabajo, en fin, con la materialidad del lenguaje. Ahí estuvo todo mi desvelo”.
A casi todas las escenas le pones un poco de ironía. ¿Lo utilizas como gancho para que te lean o simplemente rompes con la idea de que los escritores son solo poetas con mal sentido del humor?
“Humor es un término que está prostituido. Humor e ironía son cosas muy distintas. A veces, realidades tan duras como la nuestra, solo pueden ser asumidas y confrontadas desde el cinismo. Hay que burlarse de todo, menos de nuestras desgracias. Y no te hablo del mal llevado y traído ‘choteo’ cubano (que para Fernando Ortiz era nuestra mayor desgracia intelectual). No. Nada más alejado. Te hablo de la corrosión que debe destilar un artista y, en este caso, un escritor para la sociedad en que vive. Creo que hay que envenenar lo cotidiano.
“En palabras de Martí algo como esto: ‘amaré la mordida que me viene de la furia de mi propia tierra’. Nada más alejado del humor; a no ser la palabra en su sentido literal: supuración”.
¿El Boris de tu libro refleja en alguna medida la personalidad de Fabián?
“Boris es alguien triste. Creo que este muchacho inmigrante refleja las abolladuras, no solo mías, sino de toda una generación. Que es mucho peor. Y mira que mi intensión nunca fue hacer un censo”.
Resulta interesante la historia de Boris con los souvenirs. ¿Crees que los cubanos sueñan todo el tiempo con el Big Ben, Lady Di, los partidos del Manchster United y Los Beatles?
“La frivolidad no es una opción, es una posibilidad que se ejercita. Y no le pasa solamente a los cubanos, sino a cualquier persona en cualquier lugar del mundo que pueda ejercitarla, cuando no tienes a mano un barandal salvador (como dijera la poeta y ensayista polaca Wislawa Szymborska). ¡Bienvenida a la era del vacío!”.
Te refieres mucho a esa idea de que la e es la letra del éxito. ¿Por eso Cementerio de elefantes?
“Si.”
Si te convirtieras en un realizador de cine, ¿cuál de tus obras teatrales llevarías a la gran pantalla?
“Cementerio de elefantes. Espera y verás.”
Eres ya un premiado casi habitual en Calendario. ¿Crees que son suficientes los espacios oficiales de expresión para los jóvenes escritores cubanos a pesar de las dificultades que tienen para publicar?
“Espacios siempre hay. Estoy escribiendo en mi habitación, dentro de un edificio, en una calle, en un pueblo de provincia de un país llamado Cuba. Y ese, a no dudar, es mi espacio de expresión. Ahora bien, hablando de espacios oficiales, diría que no son suficientes”.
En cuanto a preferencias creativas, ¿elegirías primero el teatro o la poesía?
“Para mí lo más importante es la higiene”. |