colorao
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Por: Carmen Iris Jiménez González
Por: Fernando Valdés Echevarría

Si la poesía tuviese un rostro, sería el de esta bella joven de profundo mirar. Si la poesía hablase su canto, sería la de esta matancera de melodiosa cadencia. Si la poesía tuviese un nombre, sin dudas, sería el de Maylan Álvarez. Aquella niña de Unión de Reyes es hoy, a sus 33 años, una de las voces imprescindibles de la cultura matancera.

Por estos días está de plácemes. La entrega del premio Calendario 2011 en el apartado de poesía, así como la presentación de su primer libro 12 Creadores entrevistos. Coordenadas de Arte y literatura, la colman de placer. No hay en sus ojos delirio de grandeza ni falsa modestia: es una mujer sencilla que siente a la literatura como impulso vital.

Aquí está su aliento. Aquí está parte de su historia. Aquí está Maylan Álvarez.

Maylan: génesis de una poetisa.

Como poeta, mis inicios son ahora mismo, con esto del premio Calendario. Llevaba escribiendo este libro casi tres años y no me aventuraba a enseñarlo. Entonces fue el poeta de la casa, mi esposo Karel Bofill, quien me dijo «está bueno ya, no lo toques más» y a mis espaldas lo envió para el premio Calendario.

 Es un libro de suerte y con suerte. Y ojalá todo me salga bien a partir de este libro, porque llegué tarde a la poesía cubana. Llego con 33 años, la edad de Cristo, y fue todo un sacrificio. Ojalá esto me sea fortuito porque amo mucho a la poesía, admiro mucho a los poetas cubanos.

A veces me parece que soy una intrusa, que soy una extraña. Y otras veces me digo: ¿por qué no? También tengo algo que decir diferente a los demás. Porque es mi imaginario, mi modus vivendi diferente al de mucha gente. Porque vivo en un pueblo tierra adentro y también tengo historias por contar. Si están contadas a la manera o no de Maylan es algo que los lectores dirán.

Ediciones Matanzas en Maylan

A Ediciones Matanzas (EM) llego también por suerte, gracias a Alfredo Zaldívar. Llegué allí para ser la publicista de la editorial y terminé en esta como editora. Es algo que realmente me gusta muchísimo. Trabajé con excelentes autores y en la revista Matanzas propiamente como correctora. Ahora mismo no estoy en la editorial pero permanezco muy cerca de ella.

Trabajar en EM es como pasar una escuela, porque te vas formando de un lenguaje literario. Es como estar becado todo el tiempo en medio de diseñadores, creadores, de los mismos escritores. Por ejemplo, Yohan E. Trujillo, el que hace el magnífico trabajo de diseño de la editorial es una persona que constantemente está creando. Lo último ha sido precisamente aplicar la serigrafía en las portadas de la Editorial Riso. O sea “Ediciones Humildes” va tomando otro vuelo no ya desde el orden poético, sino también desde el diseño.

Y trabajar al lado de Alfredo Zaldívar, por favor, es la gloria misma. Él es el creador de Ediciones Vigía que más que una editorial es un concepto. Es una persona que continuamente te va mostrando. Lo primero que hice cuando comencé a trabajar en la editorial hace cuatro años fue empalmar un libro. Meritorio el trabajo con importantes escritores cubanos como Yanira Marimón. Con editores muy viejos y utilizo viejo como sinónimo de centrados en el oficio, como Bárbaro Velázquez y el propio Karel.

Trabajar en EM es una escuela y un privilegio. Es algo que realmente te colma, te llena. Y que mi primer libro no salga por EM, pero se haya hecho en EM es algo que nunca voy a olvidar. Es como el nacimiento de mi hijo literario.

Maylan: la profe inolvidable de la Vocacional.

Hoy mismo antes de venir para acá, una muchacha preciosa me dice: «pero profe Maylan!!» Y no la reconocí. Ella dijo: «yo sí te conozco, mucho y bien, la recuerdo». Y que a uno lo recuerden después de siete u ocho años de la Vocacional de esa manera quiere decir que la gente no olvida. No olvida como le regalaste la Ilíada, le enseñaste quién era Giovanni Bocaccio y el Decamerón, o como le enseñaste algo de literatura cubana. Al pasar el tiempo la cara cambió, pero cuando dijo «usted me preparó para el concurso de ortografía», pude recordar el día, es algo grande.

Ser maestra es un qui pro cuo, una retroalimentación. Tú das, pero creo que recibes más de lo que das. Que me hayan recordado precisamente esta mañana en que presento mi primer libro y que haya realizado una entrevista de mis inicios en un aula, enseñando a los jóvenes cómo hablar tu lengua materna, cómo respetar la lengua y saberla utilizar… ¡Vaya!: ¿qué más se puede pedir muchacha?

Pero Maylan pide más y ante la pregunta del futuro inmediato dio sus coordenadas.

Si me preguntas ahora mismo, es ambicioso. Mientras uno vive uno tiene que pedirle a la vida, porque la vida te va dando, pero tienes que exigirle. Espero seguir trabajando en el aspecto de la literatura. Ahora mismo estoy pasando el curso del Centro Onelio y estoy muy interesada en seguir en esto de la narrativa. Tengo como tres libro ahí en cierre.

Tengo un proyecto de entrevistas y testimonios en el cual estoy muy interesada. Seguir trabajando como periodista en la revista digital que hacemos con la escritora y tremendísima poeta Laura Ruiz. Una página digital llamada Mar Desnudo. También Karel y yo estamos inmersos en un proyecto: trabajar con la poesía de Ledo Ivo, que propiamente él nos ha facilitado. Trabajar, trabajar y trabajar es lo que me queda por delante.

© Asociación Hermanos Saíz. 2012.