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Por: Yarimis Méndez Pupo

Señala el refranero popular que a la tercera va la vencida. Entonces, tal vez el venidero 26 de noviembre sea la ocasión ideal para la presentación del proyecto Loop 23 en el capitalino parque Villalón; luego de que en dos ocasiones las inclemencias del tiempo del mes de octubre provocaran que fuera suspendido el concierto organizado por el Dj productor de música electrónica Iván Lejardi, junto a otros jóvenes exponentes del género. La nueva cita ya está fijada. La sonoridad electroacústica vendrá a dar la bienvenida al cercano invierno y los amantes de estas tendencias serán complacidos, cuando en el horario comprendido entre las 6 de la tarde y las 12 de la noche, los artistas transiten por diferentes géneros.

Precisamente sobre Loop 23, la música electroacústica y sus particularidades, así como el quehacer que realiza como Dj, dialogamos con Iván Lejardi; quien organiza junto al Laboratorio Nacional de Música Electroacústica esta nueva presentación, dedicada a celebrar los aniversarios 50 del género en Cuba y 25 de la Asociación Hermanos Saíz.

El concierto tendrá como estructura una variedad determinada de subgéneros de la música electrónica. Un balance musical que comenzará desde estilos más suaves como el new age, el trip hop, el lounge, en el horario de la tarde hasta la puesta del sol. Después se irá subiendo poco a poco la temperatura hasta terminar en la medianoche con géneros más agresivos, resaltó Lejardi.

Cuando los cines y otros espacios en la ciudad no estaban abiertos a espectáculos de música electrónica, por desconocimiento del género -relata este joven creador-, se inició un trabajo conjunto con el Proyecto 23 del ICAIC para realizar un ciclo de conciertos de los productores de música electrónica por todos los cines de la céntrica avenida 23.

Con Loop 23 queremos promocionar esta tendencia musical, tratar de encontrar espacios más abiertos, más baratos para el público, donde los Djs productores de música electrónica puedan mostrar sus habilidades. La nueva presentación será una especie de resumen de lo que hemos hecho en un espacio abierto, con acceso libre, donde la música llegue a todo el mundo. Estarán como invitados: D´Joy de Cuba, Dj Ra, Dj Obi, Dj Reitt, el grupo IA, los Djs productores Arquitecto vs Greench y Roberto Paz; así como los Vjs MiniMax y OsVj,  precisó además Lejardi.

La idea ha ido ganando en madurez y aceptación por parte de instituciones y públicos que gustan de estas nuevas sonoridades. Mientras, los jóvenes exponentes del género en nuestro país se han empeñado en hacer de cada presentación un espacio donde confluyan los distintos lenguajes artísticos; pues muchos, como Lejardi, han llegado a la música electroacústica por otros senderos.

¿Qué relación existe en ti entre la plástica y la música?

El interés por la música surgió desde muy pequeño, a la par de que me gustaba escucharla y crecí en un entorno familiar que lo favorecía. También tenía aptitudes para la plástica. Estudié durante cuatro años la especialidad de Artes Plásticas en la Academia Leopoldo Romañach de Santa Clara. Tenía la influencia familiar en mi casa, donde escuchaba Pink Floyd, Enigma, Vangelis...Recuerdo que mi padre, realizador, escuchaba música mientras creaba. Pienso que todo eso influyó en mi formación o fue parte de mi educación musical.

Con la llegada de los softwares y otras herramientas, me di cuenta de que no solo podía pintar un cuadro o dibujar, sino que también tenía la posibilidad de hacer música; combinar las artes plásticas, que era el conocimiento que había obtenido académicamente, con la música electrónica, que llegó de modo empírico. También me interesó incluir la danza, puesto que mi madre había sido bailarina del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, y tuvo mucho que ver en el desarrollo de mi carrera artística.

¿Cómo fueron tus primeras presentaciones?

Antes de estudiar artes plásticas, D´Joy de Cuba, quien es hoy uno de los más veteranos del movimiento de música electrónica, me llevó por primera vez a un club donde conocí la diferencia entre la música Dance y la música Techno, esta última más escuchada por quienes preferían el rock and roll. Después de mis estudios de plástica, retomé la producción musical; y gracias a un amigo que tenía una peña en el club Karachi (17 y K), comencé a presentarme en la última media hora de su espacio. Dada la aceptación que tenía la música electrónica en este espacio de tiempo, le propuse al gerente del club una peña semanal solamente de este estilo. Fue allí donde comencé mi propio espacio como Dj de música electrónica, no como productor. 

Posteriormente me interesé por investigar todo lo que tuviera que ver con las técnicas de producción de la música electrónica, y empecé a presentarme en otros clubs de La Habana. Tuve la posibilidad de trabajar en una peña de música electrónica que estaba a cargo del proyecto de espectáculos Sarao, donde compartí escenario con otros Djs de ese género, entre ellos Dj Obi y Dj Ra. Luego, por primera vez, materialicé una obra que tenía pensada como cortometraje, la reedité y la convertí en el video clip Las Cosas, para el Dj Ra. Por ese trabajo obtuve un premio a Mejor Video de Banda Sonora y un reconocimiento especial de la Asociación Hermanos Saíz en el Festival del videoclip cubano Lucas 2009.

Al año siguiente llegó Cero, un video clip de un tema de mi primer álbum; con el cual obtuve tres premios Lucas: Mejor Video de Música Electrónica, Efectos Visuales y Figura Novel. Ese año también fui premiado mejor demo Dj del año en el Festival Cuerda Viva 2010, un programa que definitivamente no puedo dejar de mencionar por el interés tan grande que tienen hacia los talentos desconocidos de nuestro país.

¿Y cómo llegas al audiovisual?

Mi interés por tratar de mezclar las distintas manifestaciones artísticas me llevó a usar todo ese conocimiento en un solo producto. Uno de los mayores problemas que tiene la música electrónica en nuestro país es que hay mucho desconocimiento sobre ella. Al no ser un género autóctono es muy fácil de tergiversar, por tanto su concepto se vuelve manipulable; tanto para los conservadores, que la toman como «no música» y a nosotros como «organizadores del ruido», como para los que más fácil tienen acceso a su información y exponen sus ideas como únicas en este concepto. Por eso he tratado de usar el audiovisual como elemento promocional en función de un producto más digerible al público cubano, que despierte un interés por consumir y, a la vez, un interés por conocer y aprender.

¿Pero se puede hablar de música electrónica en Cuba?

El Dj productor de música electrónica cubano generalmente ha estado limitado de información y también desde el punto de vista tecnológico. En muchos casos hemos tenido como referencia las producciones musicales extranjeras y, en un principio, se imitaron al punto de no saber la diferencia. Creo que de ahí partió la idea de una supuesta pérdida de la esencia, de si éramos Djs cubanos o no.

Tuvimos la experiencia de tener una conferencia con un Dj alemán que vino y escuchó nuestras producciones y consideró que eran de gran calidad, similares a las producciones internacionales; pero en aquel momento subrayó que esas producciones deberían de tener algún sello que las mostrara como un producto enteramente cubano, no como algo que él estaba acostumbrado a escuchar. Eso era lo que esperaba de los Djs de nuestro país, y creo que ese momento, conjuntamente con las experiencias que hemos tenido trabajando con grandísimos músicos cubanos, ha cambiado muchísimo la perspectiva de los Djs productores de música electrónica, así como de los músicos cubanos en relación a los Djs.

Cuba para el mundo entero es una potencia musical, no creo que la música electrónica solo pueda considerarse cubana por el simple hecho de que un Dj cubano la haga. Para mi, es un género tan amplio que puede aportar una fuerte base de experimentación con la música en general, ya sea cubana, india, japonesa…Puede convivir en armonía con cualquier estilo al cual se le una, por eso tampoco diría que es un género de algún país en específico. Aunque su historia diga que se fundó en Francia o Alemania, sería imposible ponerle bandera porque fue creado para ser del mundo entero; incluso, en muchos casos, solo basta con una computadora para componerla, o sea que se ha hecho bastante común su composición. Así que pienso que lo único que nos queda es aportarle nuestras sonoridades, nuestros ritmos, nuestra sensibilidad; eso es lo que hará que nuestra música electrónica  tenga cubanía.

© Asociación Hermanos Saíz. 2012.