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Por:  Jose Ernesto González Mosquera 

Harold López Nussa desborda en cada concierto talento y pasión en toda canción que interpreta. Sin embargo, no asoma en su personalidad una gota de prepotencia ni presuntuosidad, por el contrario, cuando habla desprende una sencillez que impresiona a quien tiene el placer de conversar con él.  Proveniente de una dinastía de músicos geniales, como su padre Ruy y su tío Ernan López Nussa, este joven pianista ha demostrado su valía creativa e interpretativa desde pequeño, cuando ganara el Gran Premio del Concurso Nacional Amadeo Roldán con solo 10 años. Desde entonces y con solamente 27 años ha cosechado innumerables reconocimientos como el Primer Premio del Concurso Iberoamericano de Piano, el Citta di Senigala, donde resultó finalista, y en 2005 el Premio del 39 Festival de Jazz de Montreux en Suiza que hacen  a este músico sobresalir entre lo mejor del panorama musical de la isla.

¿Cómo nace ese interés por la música?

Tiene total relación con mi familia, nací rodeado de músicos: mi mamá era profesora de piano, mi papá baterista y mi tío pianista también. Crecí  en los ensayos y conciertos de mi papá. Ellos, mi familia, fueron los que me llevaron al conservatorio a realizar los exámenes de aptitud. Realmente fue entonces, cuando me aceptaron, que comencé a interesarme poco a poco por la música. Siempre me había encantado, pero el deseo de ser músico y dedicarme a ella de por vida creo que lo fui cultivando poco a poco. Gracias a mis padres comencé a enamorarme de este arte.

Gran parte de lo que soy y de lo poco que hago bien se lo debo a ellos, que me han guiado y me han ayudado muchísimo. A veces es difícil provenir de una familia con un precedente en el medio, porque pueden aparecer comparaciones, pero realmente nunca he sentido eso, mi familia me ha abierto muchas puertas y ha mostrado, con su experiencia, el camino a seguir y gran parte de la formación que tenemos, mi hermano y yo, se la debemos a ellos. Son una verdadera dinastía.

¿Qué  significa para Harold, Teresita Junco?

Teresita fue y sigue siendo mi maestra. Realmente inicié con otra profesora a la cual le debo mucho, Silvia Echevarría, y a partir de 7mo grado comencé en un plan de niños aventajados donde di clases hasta el fin de la etapa como estudiante con Teresita en el Conservatorio Amadeo Roldán. Fue mi maestra, amiga y segunda mamá. Le debo muchísimo y no solo yo, la escuela de piano le debe mucho y no se podrá mencionar esta escuela sin mencionar a Teresita Junco. Es una de las grandes maestras de la música cubana.

¿Qué  marcó en su carrera el 39 Festival de Jazz de Montreux, en Suiza?

Aunque no me gustaría que un concurso definiera la trayectoria de un artista, la mía sí  la cambió completamente, ya que tuve la oportunidad de grabar mi primer disco a piano solo, Sobre el atelier, en 2005, y toqué en ese y otros escenarios en años posteriores. Lo que quiero decir es que este festival me abrió un poco las puertas y mostró que no estaba equivocado en el camino que había escogido, porque aunque amo el jazz, provengo de una formación de música clásica y la música popular llegó mucho después y hasta ese momento no estaba seguro lo que hacía. Fue como un aliento.

¿Cual género musical siente más suyo Harold López Nussa?

Siempre digo que la música es una sola y que si se hace con seriedad y respetando los patrones de calidad será buena y tendrá un valor. En cierta medida creo que la música clásica tiene esos valores más que probados y ha trascendido por su calidad. Puede que alguna de la música que ahora hacemos trascienda y sea considerada dentro de 200 años una música de calidad pero eso nunca lo sabremos. Creo, sin ánimos de ofender, que ningún género puede compararse con la música clásica.

Cuando pensó en grabar Canciones, su primera producción fonográfica en Cuba,  ¿qué anhelaba lograr con este proyecto?

Con Canciones quería pasarla bien y por suerte fue lo que ocurrió. Regresaba después de grabar  Sobre el atelier en Suiza donde la mayoría de los temas eran de mi autoría y tengo la oportunidad de grabar un disco con Colibrí, y realmente no tenía más repertorio personal para ponerlo en este disco. Siempre fui amante de las canciones de Silvio, Pablo, Santiago y lo converso con mi tío Ernán, que fue el productor musical, y empezamos a escoger los temas y trabajar en la maqueta. Estoy súper contento con el resultado del disco porque no posee una estructura ni armonía compleja, está hecho para sentarse y disfrutarlo.

¿Qué  significó trabajar con su familia en este proyecto?

Fue una experiencia maravillosa porque ellos son la guía en mi carrera y trabajamos como si fuéramos colegas de toda la vida. Lo que más me gustó fue la sencillez con que ellos ayudaron a hacer mi música, y dieron su aporte a un resultado de trabajo conjunto. Ernán, por ejemplo, ayudó muchísimo al hacer los arreglos y a veces teníamos diferentes opiniones pero al final nos entendíamos y toda esa compenetración dio fruto en el disco.

¿Cómo es la relación personal y profesional con su hermano Ruy Adrián?

Mi hermano es una persona muy especial. Como músico es extraordinario, con una creatividad increíble aún en proceso de desarrollo y en dos años trabajando juntos creo que ha evolucionado enormemente. Me gusta mucho tocar con diferentes músicos y bateristas pero con él tengo un entendimiento musical y personal muy fuerte, es mi preferido.

¿Desde su experiencia cómo es la relación entre los jóvenes jazzistas y los músicos ya consagrados del género?

Hemos aprendido mucho de ellos. Porque a pesar que en Cuba la música popular tiene tanta fuerza, los músicos no tenemos una formación con este tipo de música, provenimos de una enseñanza de música clásica. Nosotros hemos aprendido viendo tocar a grandes músicos como Chucho, Ernan, Bobby Carcasses, y muchos son muy amables y nos han brindado sus conocimientos. Por ejemplo, Bobby a pesar del lugar que ya ocupa en la música cubana siempre se preocupa por los jóvenes, incluso se reúne con los que aún están en la escuela, les da consejos, y los impulsa a seguir trabajando fuerte.

¿Qué  importancia tiene, en su opinión, el concurso JOJAZZ?

Ha servido para fomentar el jazz y la música en los jóvenes y además les permite mostrar sus trabajos y talentos. También permite grabar un disco, lo cual es muy importante, porque un músico de 20, 21 años que pueda tener un disco grabado en un estudio, con las mejores condiciones tecnológicas, tiene un gran paso adelantado en el medio. Pienso además que después de la creación de este concurso el movimiento jazzístico en Cuba ha tomado más fuerza.

¿Cómo valora el momento actual del jazz cubano?

Es muy complejo. El jazz siempre ha sido un género muy difícil de colocar en el mercado. Es una música de públicos pequeños. Los lugares donde se toca esta música tienen un nivel de acceso económico muy alto para ese público, mayormente universitario y joven, y eso complejiza el desarrollo del género. Pero no obstante pienso que tiene buena salud  y que depende sobre todo de una visión propia del artista y que logre trasmitírsela al público. Espero que siga mejorando y que haya más lugares donde poder tocar y compartir.

¿Tiene algún proyecto?

Varios proyectos. Acabo de terminar un disco en Francia con mi hermano y el bajista Felipe Cabrera, el cual está en el proceso de mezcla y masterización. Próximamente tengo, junto a mi hermano también, la grabación de la música de un animado cubano-brasileño y hay planificado conciertos con Omara y de promoción del último disco cuando se termine. Es un 2011 cargado de proyectos.

Para muchos de los cubanos, Harold López Nussa es una de las más grandes promesas de la música del país, ¿qué opina acerca de esto?

Realmente me asusta que piensen eso. De alguna manera sientes un gran peso cuando oyes a alguien decirlo. Gracias a Cuba y a los cubanos hay un gran talento musical en la isla, y creo que lo que soy se lo debo al buen nivel que he tenido a mi lado. Hay que estar todo el tiempo en desarrollo, y aprendiendo  de los demás. Me atemoriza que piensen que soy una promesa porque realmente no sé quién soy, simplemente soy un músico que trata de ser mejor cada día.

© Asociación Hermanos Saíz. 2012.