colorao
Deseo, peligro (I)
Historias mínimas
La Cortina de Plátano
Náufragos
Isla 70
La breve novela feliz de Raúl Flores Iriarte
El señor de las moscas
La tarde en que monté un Lamborghini Diablo
El hombre que vendió el mundo
Cuba, la noche y la locura
Nacidos para matar / Nacidos para contarlo
Bumerán: Encuentro con Michel Encinosa Fú
Deseo, peligro (I)

Por: Ahmel Echevarría

Intro

Dazra Novak es la autora de dos libros que salieron casi de manera simultánea: Cuerpo reservado y Cuerpo público. Dos entregas de la Novak como una invitación no solo a la lectura. Cruzar la barrera y adentrarse en un terreno con acceso restringido: el cuerpo, la memoria, la escritura de ambos. Deseo, peligro. O acceder a una historia, o a un cuerpo, para la cual no es necesario un salvoconducto o invitación. Deseo, peligro. Leerlos como parte de un ciclo. Ciclo de escritura, lecturas, vida.

Cuerpo reservado y Cuerpo público son dos libros de cuentos. El primero fue publicado por Letras Cubanas en 2007, el segundo forma parte del catálogo de UNION desde 2008.

Hablemos, pues, de la primera entrega de Dazra Novak.

Deseo

En la nota de contracubierta se le advierte al lector que en el libro Cuerpo reservado —Letras Cubanas, 2007, Premio Pinos Nuevos 2006— no se habla de La Habana, ni del sexo, ni de la emigración, ni de la historia ni de la desesperanza. Según la nota, habla de “lo que todo eso deja dentro de sus personajes”. No deja de ser cierto. Pero me gustaría intentar la maroma de la exactitud.

 El libro es una suerte de mapa que la Novak debía tatuase en el cuerpo. Si Dazra una vez se atrevió a decirme que “el ocultar las cosas es lo que hace a las personas pudrirse”, Cuerpo reservado no podría ser otra cosa que un mapa personal o el libro del cuerpo —su propio cuerpo.

Más que una caída libre, imagino la escritura de este breve libro como el salto de Dazra Novak hacia el interior de sí misma, la ejecución de un arriesgado ejercicio para dejar por escrito lo real, lo que de veras le sucedió —instantes de su propia vida: amigos, lugares, objetos, estados de ánimo— y lo pusiera en servicio de la ficción. La escritura de este texto es además un salto al vacío, un acto de malabar que implica, también, el salto hacia fuera del cuerpo para observar, asociar detalles: los amigos que van y vienen, lugares a los que nunca más se debería volver, objetos que dejan de ser entrañables para convertirse en finísimas trampas. Bien podríamos caer en esa encerrona urdida por la Novak y creer que ciertamente no es ficción, porque tal como dice Piglia, escribir “es la posibilidad de llevar una doble vida, una vida paralela y secreta, o inventarse un doble, esa variante del doble que es recordar con una memoria extraña”.

Antes dije que este libro podía ser una suerte de mapa, acaso el mapa del cuerpo de Dazra. Ahora advierto que la frase “intentar el cierre del círculo” es un imposible. Nunca se termina de trazar un mapa. Los cambios acontecerán y deberán quedar plasmados, aunque sea un mapa personal, aunque sea el mapa del cuerpo.
Si esta entrega de Dazra no es en mi opinión un volumen de cuentos, tampoco una novela, ¿qué es entonces Cuerpo reservado? A falta de un nombre mejor les llamo Cuaderno a este tipo de texto construido a partir de Piezas Narrativas (así las denomino, no todas son propiamente cuentos) que se engarzan ya sea por la aparición de los personajes (JP o Jenny, Henri, Orlando el fotógrafo, los padres de la narradora, Antuán y Ahmel) a lo largo de todo el libro, o porque no todas las piezas forman en sí mismas unidades independientes; algunas esperan y necesitan de otros fragmentos de historias para completarse, para intentar el cierre del círculo, de la historia toda.

Me seduce su estructura. Si a algo se asemeja es al rizoma. Es un tipo de escritura que a mi modo de ver no tiene principio, tampoco fin. Aunque el escritor haya hecho una curaduría y estrategia de escritura y lectura, en buena medida la historia a narrar y su lectura podría iniciarse en cualquier punto. Y si a algo también se asemeja es al diario, que no acaba sino con el agotamiento del que escribe o con su muerte. Vale aclarar que en un diario sí hay una concatenación de eventos, personas, de estados de ánimo.

Cuerpo reservado es además una pequeña galería en la que desfilan personajes sin una gran historia a sus espaldas. A todos o a casi todos se les puedes encontrar a la vuelta de la esquina, son adultos cuyo mayor éxito ha sido crear una familia y darle de comer, o jóvenes que se largan del país, personas con su fobias, seres como máquinas deseantes e individuos atrapados en la noria de las angustias.

Si estos personajes viven un infierno no es El Infierno lo que sufren, pero todo infierno personal, aunque mínimo y de baja intensidad, es tragedia para quien lo vive. La crisis del país en buena medida es generadora de esas pequeñas tragedias: inconformidades que el lector podría deducir como problemas de orden económico y todo lo que ello puede provocar —en este cuaderno nadie emigrará ni nadie extrañará a nadie por alguna razón política y sabemos bien de qué hablo—. Al menos en ninguno de los personajes presentados aparece esa razón, aunque pataleen. Tal vez se podría advertir una conspiración, un complot contra uno de ellos: Henri (“Sí. Para colmo, hoy se me acercó un barrendero en la calle y me dijo señalándome con el dedo: Heavy metal. Luego se alejó, riéndose.”, o su teoría de los segmentos y lo que le sucedió con unos libros que un amigo le envió a manera de regalo, libros que el cartero o el servicio postal nunca entregó, y que los encontró en una librería —en la primera página había una dedicatoria y al final tenía su nombre), pero el texto no va más allá, así que solo puedo inferir que son pésimas lecturas las que Henri hace cuando lee y asocia detalles de su realidad, un Henri que se me antoja un tanto paranoico toda vez que también le teme a un complot que está tramando su propio cuerpo: un posible cáncer. O quizá sea una carencia del texto.

Hay en Cuerpo reservado caminos truncos, miedos, la muerte, odio a la diferencia y la eterna necesidad de definir aunque estemos de acuerdo o no con esas definiciones citadas por la narradora, la urgencia de buscar el significado justo o aproximado de algo —ya sea el de una fecha, una ciudad, estados de ánimo, de una disciplina como la Historia.

En este brevísimo cuaderno sorprenden dos piezas narrativas: “No more I love you´s” y “Alturas”. Fugan de la zona de “lo real” y desembocan en el territorio de lo fantástico. ¿Es esto un defecto? Digamos que es una elección muy arriesgada en donde, para mí, es fallida en el primer texto citado. Pero de eso se trata cuando se hace el trazado de un mapa, aunque sea un mapa personal, el mapa del cuerpo. Hay que explorar, ir al terreno, observar, asociar para después regresar y completar el trazado. De eso se trata: un trabajo de prueba y error. A fin de cuentas, cuando dormimos no resulta descabellado que en nuestro sueño aparezcan sobre una mesa de disección un paraguas y un reloj.

El lector, a la sazón, podría preguntarse si a este libro le cabrían otras historias. La respuesta es sí. Y la respuesta también es no. El sí y el no que incluyen y excluyen.

Cuerpo reservado, con una escritura clara, sencilla, podría resultar una verdadera trampa no solo por alguna que otra marca biográfica, sino también porque la Novak, según la edición publicada por la Editorial Letras Cubanas en 2007, no es su nombre verdadero, sino Mairely Ramón Delgado. Esta mujer nació en La Habana, en 1978, se licenció en Historia por la UH y es egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Hay muchos datos expuestos. ¿Es esto un desliz? ¿Acaso es cierto? ¿Quién no quiso correr el riesgo de ocultarse tras la máscara de un seudónimo?, ¿la autora, la Editorial? ¿Es parte de juego o baile de máscaras?

No lo sabremos nunca a no ser que la autora confiese en público.

¿Hasta dónde es real este mapa personal, este libro del cuerpo? Intuyo que algunos lectores se lo han preguntado, pero eso, ahora, no importa.

* Continuará

* Dazra Novak (Berlín, 1978). Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio David 2007 por el libro de cuentos Cuerpo público, Premio Pinos Nuevos 2007 por el libro de cuentos Cuerpo reservado.

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.