Tributo póstumo a Rufo Caballero
La danza de Orígenes
La nación en disputa: migración, género y raza en debates y polémicas culturales cubanas durante el siglo XIX
Por los caminos del género: algunas reflexiones
“Una española que se queda y un guacamayo que se va. Voces populares desde la primera intervención norteamericana. (Cuba 1898-1902)”
“Siempre he sido aventurera”
La mala costumbre
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Pensar la cultura desde la Memoria joven
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Crítica y observación: Indagación del pensamiento joven
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La poesía de Heredia y Martí en la identidad nacional
Jóvenes iniciativas a debate
Un escritor que renació de una generación que nació de él (II)
Pétalos de piedra
Los caricaturescos años cincuenta
Un escritor que renació de una generación que nació de él
Diferentes escenarios, nuevos desafíos
Beca de pensamiento Ernesto Guevara
Karina Pardo Rodríguez
Esneider Gutiérrez Reyes
Diamelis Menéndez Vázquez
Yamil Sánchez Castellanos
María Antonia Borroto Trujillo
Cátedra Haydée Santamaría
Fundación Fernando Ortiz
Revista Temas
Revista Criterios

Tributo póstumo a Rufo Caballero

Por: Antonio Enrique González Rojas

No puedo decir que en lo personal comulgara cien por ciento con las posturas, criterios, concepciones y razonamientos del crítico y ensayista cubano Rufo Caballero, sorprendentemente fallecido en estos días iniciales de 2011, pero es imposible desconocer cómo, desde su irrupción en la liza creativa e intelectual criolla, en las postrimerías del siglo XX, y exactamente durante la recién culminada primera década del presente XXI, se dedicó metódicamente, junto a otros compañeros de generación, a remover pedestales perceptuales y conceptuales, demasiado anclados en la palestra cultural de la Isla, por generaciones pretéritas, legitimadas en sus particulares prismas, un tanto monocromos.

Rufo contribuyó a fraccionar dichos prismas en multiplicidad de graduaciones/gradaciones estético-discursivas complejamente interconectadas, cuyas divergencias fueron redimensionadas como elementos complementarios del gran e inaprehensible corpus cultural humano, ya no como potencias antagónicas/excluyentes. Esta suerte de (r)evolución de la crítica artística nacional, coadyuvó al descongelamiento de tales monopolos densificados y homogeneizados, esparcidas sus aguas, derrumbadas las atalayas gnoseológicas.

Por ende, Caballero propugnó en su obrar textual y oral el enfoque ecléctico de los productos, expresiones, dinámicas y fenómenos artísticos, desde criterios emitidos con apasionamiento y parcialidad confesos, pero siempre desde una responsabilidad soportada en sólido acervo cultural y otra más sólida capacidad de plantear ideas, estructurar argumentos realmente proteicos, no exenta su ejecutoria de astucias sofistas e intenciones epatantes; pero que tire la primera piedra, el pensador libre de toda egolatría.

Miembro de una generación intelectual abanderada con la ruptura y la renovación, nacida y criada en plena época posmoderna, pletórica de un inquietante espíritu  desacralizador y de múltiples interrogantes, Rufo Caballero buscaba, con sus posiciones, provocar a las audiencias, acto básico de la mayéutica socrática; creo que precisamente buscaba el que nadie comulgara con él 100%, sino fomentar el disenso prolífico, la duda buena, emisora de una luz que desbroza senderos a la inteligencia creativa, nunca acríticamente asimilativa, contemplativa.

Sus libros América clásica, un paisaje con otro sentido (Ediciones Unión, 2000); Rumores del cómplice, cinco maneras de ser crítico de cine (Letras Cubanas, 2000); Sedición en la pasarela. Cómo narra el cine posmoderno (Arte y Literatura, 2001); Un hombre solo y una calle oscura. Los roles de género en el cine negro (Ediciones Unión, 2005), y Cine latinoamericano: Un pez que huye (Fundación Autor, 2005), Lágrimas en la lluvia. Dos décadas de un pensamiento sobre cine (1987-2007) (Ediciones ICAIC-Letras Cubanas, 2008) y numerosos artículos publicados en revistas, representan no pocas (re)vueltas de tuerca a las dinámicas perceptivas, deconstructivas y semióticas del panorama de las artes plásticas y del audiovisual en Cuba , la América Latina y el mundo, siempre signadas por la muy suya voluntad de retar concepciones, lanzar inquietantes miradas tras bastidores, construyendo quintas y sextas columnas desde la autenticidad del criterio; su decidida militancia por validar la crítica, el debate polémico, el pensamiento todo, dentro de los medios de comunicación cubanos, desde emisiones ya añejas de 24 x Segundo, losprimeros intentos de programas sobre el video clip cubano, y los más recientes nichos de La Columna y su “El Caballete de Lucas”; por todo esto, y precisamente por motivar en fueros íntimos como el mío, el inquietante impulso de pensar el arte y pensarnos desde el arte, como sublime expresión de la cultura, tributo estas palabras, expreso una vez más para Rufo Caballero mis convergencias y divergencias, mi necesidad de pensar, ser sincero aunque esto implique el escándalo, parafraseando una sentencia suya, y me conduelo especialmente por la pérdida de este eterno retador.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.