
Reencuentro en la memoria: la conformación de la nación desde el debate estético en la década del sesenta
Por: Yohenia Grant Urgellés
El debate estético en la década del sesenta aparece nuevamente en la conformación de lo nacional desde la contemporaneidad. La Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, en su espacio mensual Urna de cristal de la Sección de Crítica e Investigación, presentó el pasado miércoles la visión de tres jóvenes investigadores de temáticas afines. A secas, pudiera parecer que se trata de un espacio más en el que los jóvenes nos empeñamos en repasar lecciones del pasado. Mucho más, cuando la celebración del aniversario XXV de una organización tan genuina como vanguardista, se convierte en pretexto insoslayable para mantener la buena salud intelectual del arte joven en Cuba.
El espacio, con sede en el Pabellón Mestre (Casa del Joven Creador) de la ciudad de Holguín, el último miércoles de cada mes, logró amparar en tarde de tertulia -sin pretender los convencionalismos que muchas veces impone la ocasión- la cosmovisión investigativa de Esnéider Gutiérrez, quien fungiera como Presidente de la AHS en la provincia, Mairaya Almaguer, profesora e investigadora adjunta del Departamento de Periodismo de la Universidad Oscar Lucero Moya y Leandro Estupiñán, periodista del semanario ¡Ahora! de la misma localidad, cuyo libro sobre Lunes de Revolución mereció una Mención en el Premio Casa de las Américas.
De manera indagatoria, el análisis del pensamiento social de la segunda mitad de la República y los primeros años de la Revolución sirvió de punto de partida en la traslación de las confluencias estéticas de un período que deja una brecha informacional para quienes aun seguimos sus huellas. El gran dilema del artista como ser social y conformador de lo propio desde lo universal, así como la subjetividad creadora que encauza todo cuanto pretenda definir la idea de quiénes somos y hacia dónde vamos, fue puesto en la agenda de debate.
Las corrientes filosóficas de la etapa, sustentadas fundamentalmente en el idealismo antropológico y el realismo funcional, contrapuestas en la formación de una política cultural que nacía, respaldada desde una idea revolucionaria en pro del cambio necesario pero doloroso, fueron reveladoras de la necesidad de ahondar en estudios centrados en los aspectos sociológicos y antropológicos de la etapa, así como en sus matices interculturales y mediaciones menos estudiadas.
La tarde, no solo fue propicia para recordar el papel de importantes figuras, que sin dudas son protagonistas de la etapa que aun está en formato «borrador» para la historia poco argumentada y antologada del debate estético del sesenta; así como la oportuna mención del Grupo Orígenes, la Revista Cubana de Filosofía, la Revista Pro Arte Musical, la Sociedad Cultural de Nuestro Tiempo y el Caimán Barbudo, entre otros. Pues la estética que aglutina juicios y perspectivas en aras de uniformar la creación encuentra sustento en sus principales detonantes, y quedó demostrado que, cual efecto dominó, las fichas de un juego invariablemente están destinadas a depender de las circunstancias que se interpongan entre unos y otros.
La impronta de este debate generacional y su trascendencia para la identidad y patrimonio no tangible de la nación, obtuvo consenso al abordarse la conformación del hecho nacional en virtud de la utopía que significa no estar condenados a repetir la historia por desconocerla. Sin dudas, nuevas interrogantes fueron puestas sobre la mesa. Objetivo, precisamente, del diálogo encauzador, la búsqueda de la legitimidad hacia el conocimiento de lo propio. |