
Patria: “ala y raíz”
ENSAYO
Por: Lázaro J. González González
A comienzos de 1892, en el movimiento revolucionario de la emigración cubana, estaba a punto de encender la llama de la insurrección. En noviembre de 1891, Martí había aceptado la invitación para hablar en una velada del club Ignacio Agramonte, de Tampa, con el fin de recaudar fondos para la liberación de Cuba. El día 26 pronuncia su discurso conocido como “Con todos y para el bien de todos”, donde se refiere a la República que habrán de constituir.
Al día siguiente, en la Liga Patriótica Cubana, fundada por Ramón Rivero en 1889 se acuerda la necesidad de una acción común. Por último, el 28, es fundada la Liga de Instrucción de Tampa y son aprobadas las Resoluciones de la Emigración Cubana en Tampa, donde se acuerda reunir a todos los emigrados. Luego, en Cayo Hueso, el Club Convención Cubana también se adhiere al propósito martiano. En ambos sitios, Martí había inflamado con su oratoria, la sensibilidad patriótica de los cubanos.
Por eso, el día 5 de enero de 1892 se reúnen los representantes de los clubes de Cayo Hueso y Tampa, aprueban las bases del Partido revolucionario cubano (PRC) y acuerdan encargar a Martí la redacción de los Estatutos. El Club Los independientes, dirigido por Juan Fraga, es el primero en adoptarlos. Luego, el 10 de abril, nace la organización, dispuesta a unir las fuerzas cubanas y puertorriqueñas para liberar ambas patrias de la metrópolis común.
Por otra parte, el día 21 de enero en “La Liga”, de Nueva York, sociedad de instrucción para obreros de color, se discute la necesidad de un periódico que divulgara el ideario nuevo, acentuara el sentimiento patriótico e hiciera fácil la propaganda revolucionaria. Como todo movimiento necesita un medio difusor de sus ideas, Martí accede a fundar Patria. Tres días después, cuenta con las financias, donadas mayormente por los tabaqueros.
Aunque Patria no fue el primer periódico de la emigración cubana pues habían surgido con anterioridad El Yara (que circulaba en Cayo hueso desde 1878 bajo la tutela de José Dolores Poyo) y El Porvenir (fundado por Enrique Trujillo en 1890): logra aunar, gracias al virtuosismo discursivo martiano, los distintos clubes revolucionarios, los cuales consideraban al periódico como el órgano del partido próximo a formarse.
Sin embargo, Martí, lógicamente, nunca le atribuyó esa función, pues el partido no había nacido y por tanto, en el primer número no aparece el nombre del Apóstol como magno responsable del proyecto, ni la declaración de órgano oficial de una organización inexistente. Además, alguien podría pensar que lo hacía para obtener beneficios personales. Por tal motivo, el Apóstol responde a las insinuaciones de Enrique Trujillo en El Porvenir de que el periódico cubano sería órgano del PRC, con el escrito “Patria: no órgano”, publicado en la segunda edición del periódico. En dicho artículo, Martí defendió con verbo encendido, las razones que gestaron la publicación: “Los revolucionarios de New York han creado a Patria, y ella nace para lo único que tiene derecho, para decir lo que está en el corazón de los revolucionarios de New York. La aparición de Patria como órgano presunto de un partido que está aún en creación, sería un acto de premura pernicioso y punible…El partido, una vez creado, hallará medio de que cundan las ideas beneficiosas al país.”1
Sin embargo, cuenta el historiador Ibrahim Hidalgo Paz: “ días después de constituida la organización, el Delegado se ve precisado a escribir un artículo en el cual analiza la iniciativa del club Ignacio Agramonte, radicado en Tampa, de nombrar al periódico órgano de dicha asociación y solicitar que las demás hicieran igual nombramiento. Después de agradecer el gesto, Martí pide al club tampeño que abandone su proyecto”2 La razón fundamental por la cual Martí no acepta la propuesta es el temor a desordenar el pensamiento del PRC. Prefería lograr la unidad ideológica mediante la propaganda y publicación oportunas.
Patria, un soldado
En “A nuestra prensa”, uno de los artículos publicados en el primer número de la publicación, Martí define a Patria como un soldado, y aclara: “nos ponemos al lado de los que mantienen con tesón indómito, y con sacrificio y desinterés, la independencia de la patria”.3
Asimismo, en “Nuestras ideas”, también de la edición piloto, es definida su propia misión: “para mantener la virtud entrañable que une y debe unir a las agrupaciones independientes entre sí, y a los hombres buenos y útiles, de todas las procedencias, que persistan en el sacrificio de la emancipación, o se inicien sinceramente en él; para explicar y fijar las fuerzas vivas y reales del país, y sus gérmenes de composición y descomposición, a fin de que el conocimiento de nuestras deficiencias y errores, y de nuestros peligros, asegure la obra a la que no bastaría la fe romántica y desordenada de nuestro patriotismo[…] para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden”4.
También enfatiza en la necesidad de preparar al país para la guerra, “forma más alta y respetable del sacrificio humano”5; llama a: “mantener la guerra que anhelan juntos los héroes del mañana, que aconsejan del juicio su fervor, y los héroes de ayer que sacaron ilesa de la lección de los diez años su fe en el triunfo…”6.
Sobre “Nuestras ideas”, escribe Mañach en Martí, el Apóstol: “todo el sentido humano y democrático del pensamiento político de Martí, su sentido de ala y de raíz, su visión de una república con todos y para el bien de todos se condensa en aquellas seis columnas de prosa maciza. El español amante de la justicia, el negro humillado, encuentran allí su palabra de amor.”7
En un artículo titulado “Patria”, cuenta el Apóstol cómo surgió el nombre del periódico y la política editorial que seguiría: “Ni los tiempos nos han cansado, ni las equivocaciones; y en cuanto en estas columnas aparezca se habrá de ver el sosiego de quienes no tienen más consejero que la devoción del país, ni más apremio que el que ordena, en horas difíciles, la indispensable vigilancia. Todo lo vemos y a todo estamos. Reunidos en un mismo espíritu los batalladores de siempre, los de la guerra y los de la emigración, los recién llegados y los infatigables, los de una y otra comarca, los de una y otra edad, los de una ocupación y otra, buscamos lema para este periódico de todos- y le llamamos Patria.”8
Y para lograr la vigilancia y disposición constantes que se promulgan en el periódico, su artífice emplea artículos, crónicas, noticias y comentarios, los cuales aparecen en secciones fijas o que se mantienen por un tiempo. Entre las primeras, se destacan la columna donde se reproducen las Bases del Partido Revolucionario Cubano, “que acata y mantiene”9; las “Comunicaciones Oficiales” y “Los clubes”, para hacer públicas algunas noticias de las agrupaciones patrióticas, tanto de las recién creadas como de las más longevas; y “En casa”, que comenzó a publicarse en el segundo número de Patria con el propósito de resaltar los principios revolucionarios e ideas sociopolíticas de los patriotas cubanos y boricuas.10
Además, en “Patria”, refiriéndose a las diferentes secciones que tendrá el periódico, dice Martí: «publicaremos “La situación política” que refleje… cuanto cubanos y puertorriqueños necesitan saber del país; los “Héroes” que nos pintarán los que no se han cansado aún de serlo…; la “Guerra”, o crónica de ella, en relación unas veces, en anécdotas otras, por donde a chispazos se vea nuestro poder en la dificultad y nuestra firmeza en la desdicha…”11
Aparecieron, de igual modo, secciones menos frecuentes como “Afirmaciones y deducciones”, “Apuntes sobre los Estados Unidos”, y otros escritos, que al tratar temáticas semejantes en cada número, pudieran considerarse como secciones. En estos, se hallan biografías de figuras representativas de Cuba y Puerto Rico, comentarios literarios o sobre la situación política de ambas naciones; discursos, crónicas de viaje, anécdotas de la Guerra de los Diez Años, etc.
En cuanto a la periodicidad, ésta responde a las necesidades del momento histórico, por tanto, no siempre fue semanal ni existió un tratamiento uniforme a los objetivos de la publicación. No obstante, la pluma del Apóstol durante los tres años que redactó y supervisó la mayoría de los trabajos (salvo las ocasiones en las cuales debía ausentarse y Sotero Figueroa y Gonzalo de Quesada se alternaban la dirección, bajo no pocas recomendaciones) nunca dejó de tratar asuntos que se enraizaban en lo más genuino de nuestros patriotas, quienes veían en sus páginas el reflejo de los problemas acuciantes y de las historias sublimes que ocurrían o habían acaecido en su tierra, desde el retrato de los héroes hasta la exaltación literaria a los hechos inolvidables como la guerra de independencia y el fusilamiento de los estudiantes de medicina, tantas veces encontrados, con una prosa conmovedora, en Patria.
¡Adelante, juntos!
Los primeros escritos de Patria se refieren fundamentalmente a la proclamación del Partido Revolucionario Cubano, a resaltar su labor como vigilante devoto de la independencia antillana, a extender la prédica para lograr la adhesión de mayor número de patriotas a la gesta próxima a nacer. Por eso, en varias ediciones, publica trabajos sobre el 10 de abril de 1892 donde llama, con un tono aleccionador, a la unidad de todas las fuerzas porque “La patria nos tiende los brazos. No hay más que un modo de obedecerla:- ¡Juntos, y adelante!”12 Y también destaca los desvelos de los clubes revolucionarios, que no pueden andar atrasados en tiempos de pelea, ilustra la emoción de la primera conferencia, donde no eran convocados “para agrupar una cohorte de palmeadores en torno a un bailarín de la palabra, sino para atacar virilmente los problemas que nos van al corazón, para estudiar nuestras culpas políticas y ver cómo nos podremos limpiar de ellas…”13 Clama también en diversos artículos por la adhesión entre los veteranos de la guerra y el destierro, y la sangre joven.
Asimismo, aparecen en las páginas de Patria, enfoques certeros sobre la idea de la anexión que “por causas naturales y constantes, es un factor grave y continuo de la política cubana…, demora la independencia”14. Mas, está consciente de que “cuando se acude con más viveza que la usual a la política de anexión, aunque sea por meros tanteos de cautela, de importancia y fuerza totalmente inferiores a la pasión y urgencia de los problemas de la Isla, - la señal es segura de que la Isla aun en lo que tiene de más prudente y tibio, está convencida de la imposibilidad de hallar acomodo con España, y busca salida de ella”15. La anexión a Estados Unidos, dice, “es como creer que una naranja crece bien en un manzano, o que el mejor modo de salvar el dedo de una quemadura es echar todo el cuerpo en la llamarada.”16 Además, alerta sobre “la política de espera de una república que se declara ya agresiva, y nos comprende, como puesto de defensa necesario, en su plan de agresión.”17
En otro artículo, responde a una entrevista sobre las ansias de anexión a Cuba. El trabajo, publicado en el Evening Telegraph de Filadelfia, dice que Martí, debido a catorce años de ausencia, no conoce los cambios ocurridos en la Isla; y este lo combate con un final que evidencia, luego de una extensa reivindicación, su sapiencia en el arte de la polémica: “Pero, ¿a qué tomar, en verdad, tanto espacio para castigar esta entrevista? El Evening Telegraph la comienza diciendo que es de un amigo fiel de España.”18
A la par, el antirracismo, había surgido desde las primeras publicaciones y llega a su expresión más sublime en el artículo “Mi raza”, publicado días después del primer aniversario de la fundación del PRC. La nación nueva no podía tener tales escollos: “Esa de racista está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos”19. Recuerda que “en los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros… la República desde el día único de redención del negro en Cuba, desde la primera constitución de independencia el 10 de abril en Guáimaro, no habló nunca de blancos ni de negros”20. Y un artículo posterior, de enero de 1894, se atrevió a profetizar: “¡Y cuando se levante en Cuba de nuevo la bandera de la revolución, el cubano negro estará abrazado a la bandera, como a una madre!”21
A la raíz
Desde 1983, Patria también avisaba sobre el peligro del autonomismo y mantenía su posición independentista como única vía para alcanzar la libertad harto esperada. En los artículos de esta época- aclara Ibrahim Hidalgo- “ se analiza la causa de las proposiciones del gobierno colonialista, que no se halla en la débil actitud del Partido Autonomista, sino en el temor de al Partido Revolucionario Cubano, presente no sólo en la emigración, sino también en la isla, por su arraigo entre las masas: «cuantas reformas transitorias alcance Cuba, se deberán al activo concurso de nuestro partido, cuyo lógico y natural radicalismo le hace ocupar el primer puesto en el orden político-filosófico, aunque no está oficialmente establecido en Cuba lo cual viene a demostrar la eficacia de nuestros ideales.»”22 Dicha afirmación es retomada en otra ocasión para demostrar el juego que prepara España, otorgando ciertas libertades que no van a la sangre para que se cure la llaga: “¿Quién no sabe que el Partido Revolucionario sería hoy, como siempre lo fue, el autor único de cuantas ventajas, para quitarle la fuerza del descontento de la Isla, otorgase España a Cuba?... Vayan y vengan máscaras. El Partido Revolucionario, cada día más cordial y vigoroso, continúa, con conciencia de su necesidad, preparando la guerra inevitable.”23
El llamado es claro, nos insta a llegar a la raíz para buscar el remedio de los males, a renegar de cualquier intento de cambio de nombres y no de formas. Cuba necesita la separación definitiva. Un año más tarde, en septiembre de 1894, golpea de nuevo a los autonomistas con una de sus sentencias más austeras: “los que no tienen el valor de sacrificarse han de tener, al menos, el pudor de callarse ante los que se sacrifican.”24 Desde su experiencia, luego de años previendo todos los obstáculos en su bregar independentista, concluye que “el autonomismo sólo ha sido útil, por la prueba de su ineficacia, a la revolución…El fin ya se ve y no ha de haber impaciencia. Para los fieles, vengan tarde o temprano, guarda Cuba todo su amor. Para los incapaces de amarla y servirla, basta con el olvido.”25
En lo adelante, Patria demostrará la confabulación de cubanos y yanquis contra los revolucionarios cubanos, ante el temor del gobierno español por el crecimiento constante de los insurgentes. Se inicia, en sus páginas, la sección “Apuntes sobre los Estados Unidos”, una campaña para denunciar los apetitos expansionistas e injerencistas del monstruo que conocía bien por vivir en sus entrañas. A la vez, se perfila la República que aspiraban los cubanos y el alcance latinoamericanista que debía tener esta.
«El carácter popular de la revolución que se gesta no se oculta a nadie, y la prédica martiana encuentra eco en los múltiples trabajos, en los que no se incita a la lucha de clases, sino a evitar su enfrentamiento en momentos en que la unidad era un arma poderosa ante los enemigos de la patria»26.
Durante las semanas próximas a la guerra de 1895, cuando el toque mambí está a punto de esparcirse otra vez sobre el campo cubano, la tarea de Patria es confundir al enemigo y continuar mostrando la capacidad de Cuba para autogobernarse, sus diferencias con el resto de las naciones hispanoamericanas, la decadencia de la Isla por culpa de España, entre otras.
Al estallar la guerra, el periódico altera la frecuencia de sus ediciones, con el fin de darle mayor cobertura a lo que ocurre en la contienda, aunque en algunas ocasiones no puede salir semanal. También aparecen nuevas secciones como: “Noticias de la guerra”, “Últimas noticias”, “Las noticias en España”, y “¡De cuba libre!”. Además, en este periodo “se dedica a divulgar los actos de apoyo de las emigraciones al Partido Revolucionario Cubano, y la disposición de cubanos, puertorriqueños y hombres de otras nacionalidades a colaborar económicamente con el desarrollo de la lucha, y a partir hacia la manigua para incorporarse a las huestes mambisas… A la vez, se acentuaba la campaña tendente a incorporar a las filas independentistas a los españoles y cubanos honestos que hasta entonces se habían mantenido alejados de la causa de la mayoría del pueblo de la isla; o a lograr que se mantuvieran neutrales durante la guerra, sin prestar ayuda de ningún género a las fuerzas del enemigo colonialista.”27
También fue política esencial del periódico en esa etapa mantener el apoyo de los clubes revolucionarios en Estados Unidos y del pueblo norteamericano en sentido general. Por tal motivo, Patria divulga los gestos cordiales de los ciudadanos, de varios periódicos y del gobierno de algunos estados. De igual importancia resultaba el logro de la solidaridad latinoamericana con la epopeya antillana, tarea a la cual también se suma.
Con posterioridad al 19 de mayo de 1895, Patria experimentaría un cambio radical. Sin el aliento inspirador, la atención constante del Apóstol, el soldado, el querubín de la prensa, perdería una de sus alas. Es un momento de incertidumbre para quienes mantienen con vida al periódico. Más tarde, en franco proceso de deterioro, el vuelo de su prosa caería al abismo como Ícaro. Quedaban, no obstante, los textos vivos, los trazos de pluma y sangre, las huellas imperecederas de su creador, suficiente para ubicarlo en lo mejor del oficio periodístico.
Patria debió tener en sus primeras ediciones una tirada de mil ejemplares y además de circular en la emigración, llegaba a Cuba por vía clandestina. Fueron publicados, en total, 522 números. El último de ellos salió el 31 de diciembre de 1898, año en el cual los cubanos pensaron que habían alcanzado su independencia y por tanto ya no era necesario el periódico. En la edición del 17 de junio de 1895, se confirma la muerte de Martí y luego, en el número 173, del 3 de agosto, aparecen los primeros homenajes realizados por el semanario a quien fuera su alma. En octubre del mismo año cambia su frecuencia a bisemanal y entra a dirigirlo Enrique José Varona.
Desde el 14 de marzo de 1892, el periódico había cumplido su propósito de fidelidad, de guerrero ideológico para la patria, tarea a la que se refiere Martí en una de sus páginas: “¿ Vivir, y no servirla? ¿Felicidad, mientras no sea feliz ella? Descanse Cuba: y fie: porque hasta hoy es himno lo que tenemos en nuestro corazón, lo que se ordena y triunfa en nuestro corazón…”28. Servirla desde el pensamiento había sido su razón. En Patria, a las raíces del ideario martiano, le nacieron alas para llegar adonde la voz no alcanza; se imprimió la idea en el papel y este voló hacia donde le acuciaba su oficio de informar, de velar por la justicia y la verdad.
1 José Martí. “ Patria: no órgano”. Patria, 19 de marzo de 1892, O. C: t.1, pp. 337-338.
2 Ibrahim Hidalgo Paz. “Patria: órgano del patriotismo virtuoso y fundador”. El Periodismo como misión, Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2002, pp. 345.
3 José Martí. “Nuestra prensa”, Patria, 14 de marzo de 1892, O. C: t.1, pp. 323.
4 José Martí. “ Nuestras ideas”. Patria, 14 de marzo de 1892, O. C: t.1, pp. 315 y 322.
7 Jorge Mañach. “Martí, el Apóstol”, Espasa-Calpe S. A, Madrid,1933, pp. 259.
8 José Martí. “ Patria”. Patria, 14 de marzo de 1892, O. C: t.1, pp. 323.
10 Ramón de Armas. “En Casa: semillero de una nueva ideología”. El Periodismo como misión, Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2002, pp. 364 y 365.
11 José Martí. “ Patria”. Patria, 14 de marzo de 1892, O. C: t.1, pp. 324.
12 José Martí. “ Adelante, juntos”. Patria, 11 de junio de 1892, O. C: t. 2, pp. 16.
13 José Martí. “ La primera conferencia ”. Patria, 18 de junio de 1892, O. C: t. 2, pp. 29.
14 José Martí. “ El remedio anexionista ”. Patria, 2 de julio de 1892, O. C: t. 2, pp. 49.
16 José Martí. “ Carácter”. Patria, 30 de julio de 1892, O. C: t. 2, pp. 77.
17 José Martí. “ El remedio anexionista ”. Patria, 2 de julio de 1892, O. C: t. 2, pp. 50.
18 José Martí. “El Evening Telegraph de Filadelfia”. Patria, 13 de agosto de 1892, O. C: t. 2, pp. 107.
19 José Martí. “Mi raza”. Patria, 16 de abril de 1893, O. C: t. 2, pp. 298.
21 José Martí. “El plato de lentejas”. Patria, 5 de enero de 1894, O. C: t. 3, pp. 30.
22 Ibrahim Hidalgo Paz. Ob. Cit, pp. 350.
23 José Martí. “¿Conque consejos y promesas de autonomía?”. Patria, 10 de abril de 1893, O. C: t. 2, pp. 288 y 289.
24 José Martí. “El lenguaje reciente de ciertos autonomistas”. Patria, 10 de abril de 1893, O. C: t. 3, pp. 263.
26 Ibrahim Hidalgo Paz. Ob. Cit, pp. 356.
27 Ibrahim Hidalgo Paz. Ob. Cit, pp. 358.
28 José Martí. “! Para Cuba!”. Patria, 4 de noviembre de 1893, O. C: t. 2, pp. 412
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