
Natalia Bolívar: “Yo soy Cuba”
Por: Marianela Dufflar
Fotos: Fernando Valdés Echevarría
Enérgica, apasionada y consecuente con lo que piensa, fueron algunas de las cualidades que dejó al descubierto la etnóloga, escritora y museógrafa Natalia Bolívar, en el espacio Encuentro con…, celebrado en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
El interés de interactuar con la escritora de uno de los libros más leídos en nuestro país, Los Orishas en Cuba, hizo que acudieran al espacio conducido por la periodista Magda Resik, importantes personalidades de la cultura, estudiantes de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana, entrañables amigos, familiares, así como un público diverso, en edades, oficios y profesiones.
Conmovedora resultó la descripción de Natalia, de los golpes recibidos por la tiranía batistiana cuando la apresaron por su posición política, al formar parte del Directorio Revolucionario, del cual siente orgullo y al que dice pertenecerá durante toda su vida.
La escritora, reafirmó además, que hay personas que le definieron su carácter y su manera de asumir y ver el mundo, entre las que sin lugar a dudas se encuentra su nana Isabel Cantero -que alcanzó la edad de 104 años- quien le enseñó a descubrir los colores de la naturaleza, la fuerza de la tierra y sus orígenes ancestrales.
Bolívar recordó que desde su infancia, siempre fue rebelde y contradictoria por la educación recibida, “mala estudiante, finalista”. Su nana le ayudaba a estudiar con la que aprendió a fumar tabaco y mojarlo en café, para así no cansarse, ni dormirse.
Ratificó que su vida cambió, al conocer a José Luis Gómez Wangüemert, miembro también del Directorio Revolucionario, quien a los 34 años de edad, cayera en unión de otros valerosos jóvenes, en el Asalto al Palacio Presidencial, en la acción del 13 de Marzo de 1953.
Otro de los momentos -comentó- que acentuaron su vocación por la etnografía fue conocer y recibir las enseñanzas de Lydia Cabrera, que considera la persona que la influenció definitivamente en la búsqueda de la religiosidad, obsesionándose por la investigación.
Natalia repasó sus diversas vivencias laborales desde las más conocidas por el público, como su labor en el Museo de Bellas Artes, el Teatro Nacional, hasta los menos, cuando fue joyera, mantuvo en sus manos el pico y la pala, sin olvidar que limpió tumbas en el cementerio
Otro hecho admirable en este encuentro, fue cuando la etnóloga, resaltó que el cubano es especial, por su manera de valorar la vida. Cuando está en otros países y le preguntan cómo es Cuba, ella responde: “Yo soy Cuba, lo que siento por ella no lo he sentido en ninguna parte del mundo. Soy una cubana, ferviente adoradora de mi país”.
Luego de tantas revelaciones, el público tuvo su momento para preguntar y compartir de manera más personalizada con Natalia Bolívar, quien respondió con agrado a cada una de las interrogantes, aseverando que no es una mujer conflictiva, solo que ella dice lo que piensa en el momento que lo piensa, lo que hace que muchos la consideren irreverente.
Este emotivo encuentro concluyó, cuando la investigadora y ensayista recomendó a los más jóvenes, que aprecien la belleza de la vida, que estudien, aprendan a escuchar y a pensar, como único modo de llegar al verdadero conocimiento. |