
Enfermedades de Martí
COMENTARIO
Por: Alejandro Rodríguez Rodríguez
“En el mundo se ha de vivir como viven los médicos en los hospitales”
José Martí
El 28 de enero parece una fecha perfecta. Además de su belleza onomatopéyica que a veces parece ajena a la tradición, pueden intervenir los trazos circulares de su escritura, o incluso la apacible fachada de la casita en la calle de Paula.
Yo solo puedo asociar su significado con un montón de rosas blancas, y con la esperanza de que un día cualquiera aparezcan entre nosotros muchos hombres como aquel, que no por excepcional dejó de padecer las alegrías y tristezas del común de los mortales.
Las investigaciones sobre la salud física del Apóstol insisten en el diagnóstico de una afección testicular que fue llamada “sarcocele” por su amigo Fermín Valdés Domínguez, contraída como consecuencia de los golpes inguinales de la cadena del presidio político. Hoy el término “sarcocele” es considerado un arcaísmo por la medicina modera, pero la bibliografía médica de la época lo define como una "excrecencia carnosa y dura que se engendra alrededor del testículo o la membrana interna del escroto".
Cuando Martí llegó deportado a España fue examinado por los doctores Hilario Candela y Gómez Palmo. Ambos acordaron en la necesidad de una intervención quirúrgica para aliviar los efectos y las posibles consecuencias del padecimiento: el doctor Candela, cirujano cubano radicado en Madrid, efectuaría la operación. Más no logró demasiado la ciencia decimonónica, aun cuando otras operaciones en España y México pretendieran rehabilitarlo de la controvertida enfermedad.
Padeció además bronco-laringitis, una afección habitual en cualquier persona dedicada al ejercicio de la oratoria como práctica frecuente. Y como no pudo su intelecto inquieto seguir las recomendaciones médicas de reposo absoluto de voz, su garganta y cuerdas vocales se resentían a menudo.
Estas dolencias y algunos elementos de su repercusión social son abordadas con detenimiento por Las Enfermedades de José Martí, una investigación del neurocirujano santiaguero Ricardo Hodelín Tablada.
La persistente lesión, estigma del presidio político, se ha asociado también en más de una ocasión con un padecimiento conocido como sarcoidosis. Sin embargo, el Dr. Ángel Manuel Tundidor, urólogo e investigador del Hospital "Guillermo Domínguez", de Puerto Padre, Las Tunas, no comparte la hipótesis de la sarcoidosis testicular en Martí. Argumenta que “se trata de una enfermedad caracterizada por la presencia de granulomas, no asociada a traumatismos, que aunque puede interesar a cualquier órgano y acompañarse de fiebre, fatiga, pérdida de peso, anorexia y sudoración nocturna- síntomas presentes todos en Martí-, la participación testicular es rara y no antecede a la afección pulmonar. En nuestro Héroe, los síntomas respiratorios aparecieron mucho después”.
Se pregunta además el doctor puertopadrense cómo pudo diagnosticársele en vida una enfermedad que en ese momento era desconocida en la literatura médica mundial.
La polémica sobre la salud del Apóstol no ha cesado aún, mas ciertamente fue un hombre aquejado de múltiples dolencias físicas, que siempre supo poner en segundo plano en función de intereses más urgentes.
Ver a Martí desde este ángulo, en su dimensión humana, colabora con el interés de acercar su figura y ejemplo a las jóvenes generaciones. Los tantos balazos recibidos por Maceo y el asma crónica del Che son ejemplos que lo prueban. |