
Crítica y observación: Indagación del pensamiento joven
Por: Alina Alarcón
La Asociación Hermanos Saíz, por más de dos décadas ha agrupado a la joven vanguardia artística y literaria de Cuba. Bajo el credo de no permanecer impasible ante ningún tema relacionado con la cultura y el arte, representa a un movimiento intelectual inquieto y comprometido que ha puesto al servicio de la sociedad su quehacer y memoria.
A la vez que cientos de miles de jóvenes se sumaban a la declaración A LOS INTELECTUALES Y ARTISTAS DEL MUNDO que junto a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la AHS difundió por medios de prensa cubanos y extranjeros, esta Organización convocaba también a varios espacios de confrontación y reflexión teóricas en torno al pensamiento de izquierda y al compromiso con nuestra realidad y nuestro tiempo.
Por esos días en la Sociedad Cultural José Martí, estudiantes universitarios artistas e intelectuales Pensamos Cuba desde la diversidad que abraza el imaginario colectivo y la urgencia por preservar los presupuestos estéticos y éticos que nos definen como continuadores de la política cultural de la Revolución Cubana. El diálogo de este encuentro teórico-cultural se sostuvo en Lo que pensamos y hacemos en, por y para Cuba, a partir de la realización de los paneles: Espacios de participación y trabajo Comunitario, El arte de la crítica, Cuba en el audiovisual de jóvenes realizadores y El escritor ante la realidad social.
En ocasión del día de la Prensa cubana, también la Asociación Hermanos Saíz realizaba en su sede nacional, Pabellón Cuba, el coloquio Periodismo cultural y Periodistas jóvenes, protagonizado por profesionales de las publicaciones La Ventana , Alma Mater, Mujeres, Juventud Rebelde, Granma, entre otras. Durante la misma jornada se entregaron los premios de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena, al que anualmente convoca la Organización.
Quisiera referirme principalmente a uno de estos espacios del cual más se hablado por los medios extranjeros de prensa: Observatorio crítico que se realizó en la sala de video club juvenil de San José de las Lajas, Provincia Habana. El evento comenzó el sábado 13 de marzo, día en que se conmemora el aniversario del histórico ataque (en 1957) al Palacio Presidencial por combatientes del Directorio Revolucionario. La IV edición de Observatorio Crítico convocó a debatir sobre experiencias, estudios y propuestas de modos de vida más responsables en la relación hombre/ mujer con el medio ambiente.
El primer panel dedicado a la Ecología estuvo a cargo de Tito Núñez, iniciador de los restaurantes vegetarianos y ecológicos en Cuba, quien a propuesta de Osmany Cienfuegos fundó El Romero, una suerte de centro de referencia de la Comunidad Las terrazas en Pinar del Río. El sitio deviene en escuela, espacio para el desarrollo de círculos de interés de niños y adolescentes, fuente de empleo para sus pobladores, sede de reuniones y encuentros de familias que diariamente disfrutan de las bendiciones de una mesa vegetariana. La mesa diálogo estuvo integrada también por Vanessa Vidano, antropóloga italiana quien advirtió de los riesgos que se correrían en Cuba si entroniza el consumismo como tendencia. El arqueólogo cubano Victorio Cué abordó las contradicciones que prácticas religiosas de ascendencia africana establecen con la ecología, fundamentalmente en circuitos urbanos.
El segundo panel se desarrolló con la presentación de las ponencias Universidad, cultura e ideología de Carlos Simón, La diáspora post-soviética en Cuba de Zeta Dacosta y Dinámicas culturales en el central Hershey de Santa Cruz del Norte por Nileyán Reyes. Carlos Simón quien es profesor del Instituto Superior del Arte y fundador de la Cátedra Haydee Santamaría, a partir de un análisis basado en la historia social y con el fin de lograr la misión de promover la revolución a la colectividad universitaria en sí, invitó al análisis sobre esa zona imprescindible de la Sociedad desarrollando su rol en la crítica teórica y la búsqueda de alternativas sociales. La consideración de que la presencia en Cuba de las comunidades de inmigrantes y descendientes de origen soviético influyó en la ideología y la geopolítica, fue abordada por Zeta Dacosta. Nileyán Reyes, estudiante de Sociología, trató sobre el pasado y el presente del batey Camilo Cienfuegos, Hershey, formado a principios del siglo XX alrededor de uno de los más modernos centrales azucareros propiedad entonces de una compañía norteamericana.
Sin dudas fue una intensa jornada de pensamiento y saberes. Los compromisos de vencer a todo asomo del capitalismo decadente y asumir la diversidad como modo de cohesión, fueron consensos.
El intercambio se condujo hacia la necesidad de desplegar estudios sociológicos de campo para (re) descubrir tradiciones, demandas, posibilidades de las comunidades y luego emprender proyectos socioculturales. Fue centro de interés la urgencia por alternativas que favorezcan la calidad de vida desde la Cultura sin ignorar el valor de lo local. Especial mirada se dedicó al entendimiento de que la validación de todo fenómeno social implica reconocer sus procesos porque resulta vital analizar profundamente fenómenos y realidades: ir a los orígenes y al futuro.
Lo que no vi, me lo contaron. Una segunda jornada de la IV edición del Observatorio Crítico signada por el intercambio de proyectos socioculturales con la comunidad de San José de las Lajas, la suerte de quienes plantaron el árbol de Anacaguita, la visita al huerto del círculo infantil donde niños y trabajadores producen el autoconsumo, la vuelta a la niñez, la vida que es bella. |