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Yo voy cumpliendo todos mis sueños
ENTREVISTA

Por: Lourdes Stusser

Como recién llegado a La Habana en busca de un sueño emigrante a comienzos del siglo XX, Jorge Sanz regresa una y otra vez a la capital de Cuba. Actor también de la televisión y el teatro, es uno de los rostros más conocidos del cine español - que conste, no sólo por la típica relación fama – mercado en la que tantos triunfan y otros apenas sobreviven.

El talento nato del actor de Gallego, Si te dicen que caí, Belle Epoque, La niña de tus ojos y más recientemente, Oviedo Express y Rivales, se revela en cada filme que viaja por las salas del mundo con la garantía de llevar a bordo su interpretación sólida. Lo han premiado los Goya y San Sebastián, y ha cumplido las expectativas en el set de directores como Fernando Trueba, Vicente Aranda y Fernando Fernán Gómez
.
En este, su cuarto viaje de trabajo a Cuba, ha venido a filmar Mi moto y yo, una película de Harley Davidson en pleno Caribe; una mezcla imprevisible de carreteras, amores, éxtasis y olvido de una Europa de depresión y aburrimiento. Comparte elenco con Jorge Perugorría, y casi otra decena de actores cubanos y españoles, dirigidos todos por Pepe Carvajo.

¿Cómo ha sido la experiencia de filmar en Cuba nuevamente?

Como siempre trabajar en Cuba es una maravilla, los equipos de técnicos son grandísimos y buenísimos, y se desviven por el trabajo. Pero en esta ocasión he tenido la inmensa fortuna de trabajar con Jorge Perugorría, a quien ya conocía más o menos, pero es la primera vez que se me da la oportunidad de trabajar con él. Para mí ha sido uno de los grandes descubrimientos, él es uno de los grandes, y lo demuestra trabajando.

¿Cuál es su personaje en Mi moto y yo y cómo han sido los días del rodaje?
Mi personaje es un hombre que necesita dar un golpe de timón a su vida, tiene una farmacia, una vida muy aburrida, y necesita cambiar de aires: hacer algo. Al saber que su sobrino está enamorado de una chica que está en Cuba, decide venir. Pichi – Perugorría- es un familiar mío que maneja motos, hacemos un rally en motos, y de pronto mi personaje descubre lo bonito de la vida, y decide quedarse a vivir aquí. Los días del rodaje han sido fascinantes.

A usted lo conocimos con Gallego, una película de mediados de los 80 que coincidía con un período muy especial del desarrollo del cine en España. ¿Cuánto ha cambiado el cine español desde ese momento hasta la fecha?

Esta pregunta daría para una tesis entera, podríamos estar horas hablando de esto. Yo empecé a trabajar en el momento en que se llamaba “la época del destape”. Salíamos de la dictadura de Franco, que era un tiempo muy complicado para hacer cine, donde había un ministerio de censura que se encargaba de controlar el contenido de todas las películas; y tuvimos de repente lo que se llamó “el destape”, que fue la expresión de una libertad exagerada que no tuvimos en los años de la dictadura.

De pronto todo lo que no se había podido hacer en 40 años, se hizo, se tomó la libertad de exagerar todo lo que uno quería. Todas las mujeres se “destapaban”; de pronto en un plano había una conversación normal entre dos personas, y aparecía una mujer por detrás y se sacaba la ropa. Era algo muy raro, un tipo de comedia muy facilona, muy fresca, y ahí fue donde yo empecé. Ahora el giro torna hacia la seriedad de las historias.

Sin embargo en los últimos años la Academia de Hollywood ha torcido la mirada hacia el cine español. Directores como Almodóvar, o actores como Javier Bardem y Penélope Cruz han sido premiados. ¿Esto es un signo positivo, desde su perspectiva, un signo de calidad, o una seña comercial de puro mercado?

Es un signo más que positivo. Siempre he confiado mucho en la calidad de nuestros actores, pero ahora hay reconocimiento mundial. Creo que Bardem es uno de los mejores actores del planeta, Penélope también es muy buena. ¿Te imaginas a los dos sacándole brillos al Oscar los domingos? “¿Con qué lo limpias, cariño?” Jajaja. Estamos viviendo un momento mágico desde hace mucho tiempo, no obstante siempre ha habido grandes directores y grandes actores.

Desde el punto de vista político, ¿para qué sirve el cine, a sus ojos?

Hubo una época, por ejemplo, donde estuve haciendo muchas películas sobre la Guerra Civil, sobre la post guerra, muchos temas que durante muchos años no se habían podido tocar en España, por ejemplo… era una espina que culturalmente había que sacarse de alguna manera. El cine es una vía para socialmente poder hablar de temas que han sido tabués durante muchos años, para asuntos socialmente delicados.

Ahora mismo en España intentan aprobar una nueva Ley de Cine. ¿Qué impacto podría tener?

Esperemos que se termine de aprobar. Espero que sirva de progreso, porque cuando se permitió entrar a las televisiones privadas en España, la teoría es que iban a hacer mucha televisión – basura; hacen programas facilones, que se pueden sostener bien económicamente, pero de muy bajo nivel cultural. Para contrarrestar eso, lo que se ofrece al mismo tiempo para poder tener una televisión privada, es obligarlas a invertir en cine, por ejemplo, que es una actividad cultural importante. Eso es lo que se está terminando de conformar ahora.

¿Cuánto han cambiado los vínculos entre Cuba  y España desde los tiempos de la emigración gallega, que usted llevó a la pantalla junto a Paco Rabal, Sancho Gracia y Álvaro de Luna?

Ha habido de todo, épocas mejores y épocas peores. Con todo, culturalmente, siempre ha habido un gran intercambio de influencias, estamos muy hermanados, pese a tener baches y a hacer en la distancia cosas que a uno no le gustan o al otro, es un síntoma de hermanamiento.

Su carrera no ha sido corta. ¿A dónde no ha podido llegar?

Yo de momento voy cumpliendo todos mis sueños. Mi sueño es poder seguir haciendo buenos personajes en buenas películas, como he estado haciendo hasta ahora, poder venir a Cuba, a hacer una película, poder ir a Argentina a hacer otra, tener buenos personajes en España. Poder seguir así el resto de mi vida… si no me deshidrato antes por el calor de Cuba…

¿Qué ha sido y qué es Cuba para usted?

¡No recordaba el calor que hacía en este país! Yo vine por primera vez en el año 1986, a hacer una película maravillosa que se llama Gallego, yo tenía 16 años. Para mí, el poder venir de protagonista de una película a Cuba a esa edad… ¡imagínate lo que significó para un chaval! He venido periódicamente luego a trabajar, a pasear, incluso con mi hijo para que la viera. Para mí Cuba es una de las perlas de mi vida y de mi memoria.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.