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¿What´s up?
COMENTARIO

Por: Lázaro J. González González

Ellos llegaban cada fin de semana, con las melenas hirsutas y atuendos raros, dicen que a “descargar” sus frustraciones o avivar las esperanzas, en  aquel patio bajo la sombra de la Plaza de la Revolución. Allí no había peleas, sino sueños, canciones, y también amigos. Sin embargo, eran mirados de soslayo por muchos que los consideraban irreverentes y veían en ese “nido de rockeros” amenazas de seguro inciertas.

El lugar, con el sacro nombre de El patio de María fue durante la década del noventa y los umbrales del milenio, una especie de meca de la cultura underground cubana y de un día para otro se convirtió en el paraíso perdido de los amantes del rock and roll. Cuando cerró y salieron a buscar otro sitio, con la guitarra al hombro o el sonido de las baterías retumbando todavía en los oídos, faltaron las explicaciones y surgió entonces la preocupación, el vacío existencial que sirve de punto de partida al documental Loving you, de Rossana Reyes, ganador del premio Memoria Joven del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la décima edición de la Muestra Joven.

La realizadora, graduada de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), desempolva testimonios y, de este modo, dirige su discurso hacia la reivindicación del patio, visto por sus  visitantes habituales como una necesidad cultural; intención articulada mediante una buena sucesión de las entrevistas e imágenes de archivo que plantean el conflicto de manera explícita sin muchos alardes formales y algunas deficiencias técnicas, quizá por ser una de esas realizaciones donde el contenido es más importante que la forma.

No obstante, Loving you tiene el mérito de saber denunciar, al manifestar un problema y desarrollarlo coherentemente en una narración aristotélica, con el apoyo del  contraste de fuentes – en este caso solo de las afectadas porque faltan las oficiales, debido  a las circunstancias tratadas en el propio material, por lo cual no es una deficiencia- y la inserción de imágenes documentales en paralelo con los testimonios. Así, logra mover al espectador a preguntarse por qué cerró realmente y dónde están los responsables de la clausura, y a identificarse con esos “tipos raros”, perjudicados por la muerte de un símbolo,  no olvidado aún.

Asimismo, la película sabe atrapar la expresión de inconformidad en los rostros y con la intencional música extradiegética, que repite what´s up? (¿qué pasó?),  apoya el eje dramático del material audiovisual. Por otra parte, enfatiza  que el Maxim Rock es una alternativa pero  no puede sustituir al patio, debido a ciertas razones que se explican por la cámara mediante unos planos bastante ingeniosos.

La mayor deficiencia del documental está en el montaje. Sin dudas, hacía falta una buena cuchilla, que cortara de un tajo unos cuantos minutos de los cerca de 20 que demora. El tiempo, está de más sobre todo en algunas escenas incidentales que sirven de transición y por momentos se me antoja que fueron puestas para rellenar.

Por otra parte, no puedo dejar de señalar cierta incomodidad que me provocaron los títulos aparecidos a manera de segmentación del documental pues, a mi juicio son más bien arbitrarios e interrumpen la fluidez del discurso de los testimoniantes, y también que de esos capítulos se  escapan algunos elementos que deberían estar en la misma  unidad de sentido, lo cual empobrece la propuesta, si bien no dejan de darle más cohesión al discurso. Los créditos de las personas entrevistadas al final me parecen una decisión muy personal de la realizadora y por tanto la respeto.

Me parece además que abusa un poco de los fundidos, lo cual atenta contra la gramática visual, y que tiene algunas incoherencias narratológicas como mostrar imágenes de un concierto del grupo Zeus en el Maxim Rock cuando dicha institución no ha entrado aún en la diégesis o los silencios cuando se ven las imágenes de archivo, ya que me siembran la duda de si es un doble sentido o una solución inadecuada.

Sin embargo, Loving you hace muy bien en rescatar del olvido aquella vía de escape, aquel edén entre calles donde nadie era rechazado y que desapareció de un día para otro, desconcertando a muchos.

 

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.