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Unos estudios bien animados

Por: Liz Laura George Farray

En los estudios de animación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) –sin detenernos en revisar plantillas y contratos- notamos que más de la mitad de los trabajadores son jóvenes. Un pequeño recorrido por el edificio nos devela rostros bien lozanos detrás de computadoras, ensimismados con un dibujo en papel o construyendo alguna maqueta. Lo cierto es que en este centro la experiencia va de la mano de las innovaciones más frescas. Los ejemplos son muchos y conocidos: Vampiros en La Habana, la dirigió Juan Padrón, pero fue animada por muchachos muy jóvenes en aquel entonces. De igual modo ocurrió con la serie El Negrito Cimarrón, dirigida por Tulio Raggi y la serie Kukuy, de Juan Ruiz. Otra producción actual que sintetiza este encuentro entre dos generaciones es la serie Fernanda: la dirigen  Mario Rivas y Daniel Rivas, padre e hijo.

La especialista del centro y asistente de dirección de la serie Pubertad, Arlene Comas, nos comenta que estos muchachos provienen de Escuelas de Arte; por ejemplo, San Alejandro, en las especialidades de Pintura y Diseño. Algunos del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) y del Instituto Superior de Arte (ISA).

“Hay otros casos que no tienen estudios superiores pero sí mucha  vocación.... graduados de bachiller o técnicos de nivel medio. Medimos requisitos fundamentales: tener aptitud, poseer una formación académica apropiada, que se evalúa a través de cursos de animación que imparten los propios Estudios, y sobre todo que sepan animar y que lo hagan bien.”

Aunque no se haga notar con regularidad en la televisión nacional, los Estudios de Animación del ICAIC transitan una etapa de mucho ajetreo creativo. Lo cierto es que en este aspecto confluyen factores de diversa índole. Lo referente a cuán priorizados están los animados del patio en la televisión, su distribución y divulgación en espacios y horarios, la alternancia entre producciones actuales y antiguas, son asuntos polémicos que podremos suscitar en publicaciones futuras.

Ahora, preferimos referirnos a un tema quizás para muchos desconocido. Resulta que la Pixar, esa gran industria de la animación internacional demora aproximadamente de cuatro a cinco años en producir un largometraje animado. Por ejemplo, La Era del Hielo IV se demoró cuatro años. Los realizadores cubanos suman a este proceso minucioso la reincidente cuestión de la tecnología y los problemas económicos. No obstante, trabajan sin pretextos para no dilapidar más el tiempo previsto. En el 2008 se terminaron cerca de 45 títulos, que equivale a una cifra superior a 450 minutos, récord en la producción de dibujos animados en nuestro país. Innumerables y seductores son los proyectos actualmente en producción, sobre todo algunos dedicados a rescatar clásicos de la literatura cubana y universal. Uno de ellos, el largometraje La Edad de Oro.

Este es un animado de aproximadamente 80 ó 90 minutos, conformado por algunos cuentos de la revista para niños y niñas, publicada por José Martí en 1889 en Nueva York. La Muñeca Negra, Bebé y el Señor Don Pomposo, Los Dos Ruiseñores, El Camarón Encantado, La Fábula de la Montaña y la Ardilla, y Los Dos Príncipes, son los elegidos.

Ante la pregunta de cómo lograrán una coherencia con tan diversos personajes y tramas, su productor Alex Cabana esclarece:

“Este es precisamente uno de los aspectos a los que más le tememos. Estamos trabajando fuerte para lograr la continuidad en las historias porque para los niños cubanos el libro es muy conocido, pero el mundo entero quizás lo perciba como cuentos separados. Por eso utilizaremos la misma portada de la revista: ese mundo con ángeles y telones para introducir al espectador.”

De esta manera, un cuento presenta al otro y los personaje caminan libremente por todas las historia. La Muñeca Negra, Piedad y su mamá pasean por el mercado. Allí encontrarán a Loppi vendiendo pescado y verán los Zapaticos de Rosa en una vidriera -nos adelanta Alex.

La variedad estructural se apoya en un despliegue de técnicas, con las cuales actualmente se conciben los nuevos productos en los Estudios de Animación del ICAIC: desde la más tradicional en segunda dimensión hasta lo más desarrollado del 3D, pasando por el Stop Motion en plastilina y papel recortado.
La Muñeca Negra, Los Dos Ruiseñores y el Camarón Encantado se realizan en 2D, pero el modelado final será en 3D. Bebé y el Señor Don Pomposo estará dirigido por Bárbaro Yoel Ortiz, el reconocido director de 20 Años y aquí seguirá la misma técnica que ha dejado mucho que decir del talento del realizador matancero. Empleará plastilina, estructuras metálicas y papel recortado.

Homero Montoya, uno de los realizadores de La Edad de Oro defiende la concepción independiente de cada corto y la integración luego, en una misma película.

“Cada cuento de La Edad de Oro tiene un mensaje diferente y esa diversidad que hay en la revista es la que queremos reflejar, y a la vez todo encaje en el mismo contexto de la obra global.”

Otro proyecto bien interesante en momentos que se va haciendo necesario recuperar el cancionero infantil o al menos la buena música, es la producción de videos clip. Los estudios de animación realizan al año aproximadamente de 10 a 12 clip, la mayoría recreados a partir de las canciones del concurso nacional Cantándole al Sol.  Tony Nodarse, otro joven artista nos comenta su idea al respecto.

“Me encuentro inmerso en un proyecto que trata de llevar un clásico de la literatura cubana a un público infantil: Cecilia Valdés. Para mí, la única manera de hacerlo atrayente es mediante el dibujo animado. Son diseños muy sofisticados, con una animación bastante dinámica porque se trata de una zarzuela. Los personajes tiene que bailar y cantar como si estuvieran en un escenario real.”

“En este caso el escenario que utilizaremos no es precisamente la Loma del Ángel, sino la Plaza de la Catedral y sólo recrearemos la entrada de Cecilia”.
Aún resta un tiempo para poder disfrutar de estas propuestas… Mientras los animadores trabajarán cuadro a cuadro para que la imaginación de los más pequeños y quienes ya no clasifican en edad infantil -pero esperan ansiosos los “muñe”- cobre forma, volumen, color y movimiento en el halo mágico de los clásicos de la literatura universal.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.