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ENTREVISTA

Por: Marianela González

La teta asustada, segunda película de la peruana Claudia Llosa, fue una de las más aplaudidas por el público cubano durante este Festival.  Fausta (Magaly Solier) tiene «la teta asustada», una enfermedad que se trasmite por la leche materna de las mujeres que fueron violadas o maltratadas durante la guerra contra el terrorismo en el Perú. Sus miedos e inseguridades, condicionados además por una realidad social que aún se resiente de las cicatrices de la dictadura y el atraso, son recogidos no solo por la pluma y el ojo entrenado de la autora de Made in USA, sino por el talento de todo un equipo compuesto en su mayoría por mujeres.

Natasha Braier tuvo a su cargo la dirección de fotografía. El público cubano conoce gran parte de sus diez años de trabajo, aunque por el  anonimato de su profesión no lo sepamos: es también ella la responsable de la visualidad de los filmes argentinos Glue y XXY, ambos exhibidos con éxito en festivales anteriores.  

Fue ésta su primera visita a Cuba. Vino al Festival a presentar La teta…y ya contaba los minutos con la prensa: queríae estar todo el día en los cines, conocer lo que se está haciendo en el continente y llevarse consigo esas experiencias. No obstante, reserva tiempo para los curiosos.

Por tu especialidad, te incorporas al proyecto más tarde. Cuando leíste el guión de La teta asustada, ¿qué pensaste?

Dije, “¡pero qué locura es esto…esta chica está chalada! No lo entendí, estaba a punto de llamar a mi agente y decirle que pasaba, como hago con muchos guiones que recibo. Pero había algo que me producía curiosidad y no terminaba de entender. Les pedí que me enviaran la primera película de la directora, Made in USA. Entonces entendí todo: ella tiene un mundo personal muy especial y entendí lo que ella podía hacer con ese guión. Si hubiera sido cualquier otra persona, no habría sido lo que es. Ver su primera película fue esencial para entender a dónde ella lo podía llevar.

Si Claudia funciona según ese mundo interior tan fuerte, ¿cómo pudieron entenderse tan bien?

Cuando me involucré, ya Claudia llevaba tiempo en el proyecto. La película se iba a rodar en 3 ó 4 meses y por problemas de financiamiento se tardó un año en comenzar. Así que ese periodo de intercambiar ideas, que suele ser muy corto, se nos alargó. Me dio la opción de conocerla y de entender qué hay detrás de cada metáfora, de cada detalle. Cuando empezamos a rodar, ya yo estaba en la cabeza de Claudia. Ella tiene una mirada muy especial y pude entenderla, compartirla.

Has dicho que fuiste por primera vez a Perú para hacer esta película. ¿Cómo captaste tan pronto la visualidad de este país, los colores de su gente?

Dicen que a veces, cuando uno viene de afuera, ve las cosas más claras que si viviste siempre en ese lugar. Cuando uno va de viaje a algún sitio, siempre se sorprende con cosas que para la gente son el día a día, no son tan visuales. Esas escaleras, por ejemplo, ese plano, para los que viven ahí es lo que suben cada día para ir al trabajo, las puso el gobernador hace un año… pero en cambio tú vienes de afuera y te impactas, el plano se te queda en la cabeza. Perú es muy rico a nivel visual.

Eres argentina, pero vives España e Inglaterra, lugares tan distintos donde seguramente se exhibirá la película. ¿Crees que el tema de la película es peruano, latinoamericano, o el problema de Fausta es universal?

Creo que hay un problema muy puntual de Fausta que es personal; pero es la metáfora de un problema universal, no solo de mujeres que sufrieron eso. A un nivel incluso más amplio, tiene que ver con toda la sexualidad femenina, la necesidad de protegerse, el miedo. Existe en todas las mujeres el conflicto de Fausta, todas tenemos un granito de arena de lo que ella padece: Claudia que creó la historia, yo que trabaje en ella, el público que la ve, tú que compartes tus dudas…

Muchos especialistas coinciden en que el resultado es una película “muy femenina”. ¿Te parece? ¿Determinó en algo ese resultado el hecho de que casi todo el equipo esté compuesto por mujeres?

A mí no me gustan mucho esas distinciones, pero en realidad debo admitir que sí hay una cuestión de sensibilidad. Como mujeres, nos era más cercano. Ha pasado eso no solo con el equipo de la película, sino también con el público: gusta mucho, pero las mujeres la sienten más, se identifican más.

En la conferencia decías que en Perú hubo posiciones encontradas ante la película. ¿Puede ser consecuencia de esa imbricación entre documental y ese “mundo interior” de Claudia, de su visión autoral?

En Perú ha habido posiciones encontradas, opuestas, sobre la película. Yo no la vi allá, pero tengo entendido que hay gente que se siente mal representada. Pero yo creo que lo que hemos retratado es muy auténtico. A veces, como tú dices, se va más hacia lo poético y a veces hacia lo documental. Realmente es más de autor que de realismo social. Eso puede haber influido en esa recepción. No obstante, Claudia me ha dicho que la película ha sido bien recibida en todas partes.

La presencia de mujeres como directoras de fotografía es un fenómeno en ascenso, se advierte un crecimiento en comparación con años anteriores. ¿Qué opinas de eso?

Las escuelas de cine están contribuyendo mucho a eso. Antes había que cargar cajas antes de llegar al proceso creativo. Las escuelas han demostrado que saltarse esas jerarquías es posible y que las mujeres tienen capacidad para ello.

© Asociación Hermanos Saíz. 2009.